Vigilando
al Ejecutivo
Gerardo Ortiz Martínez*
La
obra de Luis Carlos Ugalde denominada Vigilando al Ejecutivo,
cuya temática principal gira en torno al papel del Congreso
en la fiscalización de las finanzas públicas en
nuestro país de 1970 a 1999, constituye un análisis
de suma importancia en la actual conformación política
de México, derivada de las recientes elecciones del 2 de
julio pasado, donde tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo
sufrieron importantes cambios en su conformación, situación
que propiciará fuertes pugnas por el control presupuestal,
lo cual hará necesaria una mayor vigilancia del mismo.
El
autor menciona que la consolidación de la democracia mexicana
debe pasar por dos etapas. La primera constituye ya una realidad
en nuestro país y se refiere a la creación de instituciones
electorales transparentes (fase de insumos) y la segunda debe
contemplar los adecuados mecanismos de control financiero que
permitan a los gobernantes cumplir su función con honestidad
y eficiencia, eliminando intereses particulares o de grupos de
interés (fase de productos de la democracia).
En
el afianzamiento de esta segunda etapa democratizadora, basada
en la eficiente fiscalización del Congreso, Luis Carlos
Ugalde nos dice que es de vital importancia reformar el artículo
59 Constitucional (dicho artículo impide la reelección
de los miembros del Congreso), de manera que se permita la reelección
consecutiva de diputados y senadores, lo cual redundaría
en una mayor experiencia legislativa, una mayor especialización
en las tareas de vigilancia y en un acrecentado compromiso con
los electores al abrirse la posibilidad de ser nuevamente elegidos.
Otro
factor que destaca el autor y que nos señala como un obstáculo
que ha impedido en gran manera la eficacia de la fiscalización
legislativa en México es un factor motivacional que él
denomina de «responsabilidad invertida» y que consiste
en la actitud sistemáticamente asumida por los diputados
del PRI, hasta el año de 1997 que contaron con mayoría
absoluta en el Congreso, de proteger al Ejecutivo, quien debido
a sus poderes de promoción política y de nombramiento
creó un sistema de lealtades políticas de sus colaboradores,
quienes estaban más preocupados por satisfacer los intereses
presidenciales que los intereses de sus electores.
Asimismo,
se menciona que existen una serie de controversias jurídicas
alrededor del Presupuesto de Egresos de la Federación,
que son necesarios adecuar a la nueva situación política
del país y que consisten en: la salida constitucional,
cuando se presente el caso de que la Cámara no apruebe
el PEF antes de que inicie el año fiscal; la facultad del
Ejecutivo para vetar enmiendas del Legislativo y la facultad exclusiva
de la Cámara de diputados para aprobar el Presupuesto de
Egresos sin la participación del Senado.
En
pocas palabras, para Ugalde, la modernización política
de México, y por ende la consolidación democrática,
debe pasar por el fortalecimiento del Poder Legislativo, que traerá
consigo un mayor equilibrio con el Ejecutivo y una mejor fiscalización
del presupuesto, lo cual se traducirá en menor corrupción
y dispendio de recursos.
México
vive actualmente momentos inéditos en el ámbito
político. La madurez en nuestras instituciones estará
a prueba y deberá demostrar que tanto el PRI como los demás
partidos son capaces de fortalecer y consolidar nuestra vida democrática
en el marco de un Congreso que se perfila como el más competido
de nuestra historia reciente. La democracia mexicana se ha caracterizado
por ser un proceso progresivo que ha ido consolidándose
paulatinamente; sin embargo, aún no podemos hablar de una
democracia plena en nuestro país, mientras no exista justicia,
equidad, honradez y transparencia verdaderas en el manejo y control
del dinero público.
La
creación de la Auditoria Superior de la Federación,
así como la nueva Ley de Fiscalización Superior
de la Federación, aprobada en diciembre de 1999 por la
Cámara de Diputados, deberán pasar su prueba de
fuego en un nuevo contexto político donde la negociación,
la conciliación y el diálogo deberán ser
los instrumentos a utilizar por los partidos políticos
en un Congreso de la Unión que vivió durante décadas
el control político del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo.
Analista
Político.
