La posposición de las elecciones en Venezuela
Javier Oliva*

Luego de que las autoridades electorales, en la víspera de la realización de los comicios presidenciales en el país, decidiera, la pos-posición de los comicios presidenciales, se generó una importante reacción de rechazo de la oposición, lógicamente, así como de algunos medios internacionales y la reserva de la Casa Blanca.

Precisamente es en ese contexto donde pueden apuntarse algunas lineas de reflexión sobre la construcción y diseño institucional de la democracia en Latinoaméri-ca y en particular respecto del trascendental proceso de renovación que se vive en Venezuela.

Por una parte, los cambios sustanciales como son la nueva Constitución, la nueva estructura política del sistema presidencia-lista y finalmente la transformación del sistema de partidos políticos ha conducido a que, con respecto del resto de los países de la región, se observe un gradual asentamiento de nuevos actores en la liza electoral.

De allí que sea un mismo compañero de armas y de intentona de golpe de Estado, el principal rival para la presidencia de la República de Hugo Chávez. Tampoco debiera extrañar que sean las personalidades y las acusaciones de que algunos colaboradores cercanos al ex coronel, tengan cuentas pendientes por corrupción. Pese a que no se han mostrado pruebas al respecto, si es necesario considerar que nuevamente es el perfil del líder lo que opaca al proyecto de nación y sustituye el mensaje político e ideológico de contenido orientado a la construcción institucional de la democracia.

Por eso al considerar el caso venezolano no puede dejar de recordarse que también en otros países la situación de la democracia a nivel institucional no se encuentra en cabal perspectiva para asegurar la paz social que demandan las sociedades. En efecto, recordemos el intento de golpe de estado en Paraguay, las muy cuestionadas elecciones en Perú, además de la situación de extrema inestabilidad que se percibe en Colombia. La tan llevada y traída transición no es una meta que se alcance y listo. Requiere de la creación de una serie de estructuras y marco jurídicos que además de lo electoral tienen que ver con la confianza en el proceso judicial y el papel de los medios de comunicación.

La trayectoria histórica de nuestros países nos obliga a no cejar en la formulación de políticas públicas que procuren un alejamiento de los vaivenes personalistas que si bien tienen intenciones positivas, la volubilidad de los humores tiene un costo efectivo sobre las perspectivas de la paz social y desarrollo de la justicia. Para el caso de Venezuela, es de esperar que las condiciones informáticas y tecnológicas sean resueltas, pero pareciera que más peso en el ánimo de las estrategas de Hugo Chávez la extraña coincidencia de que el mismo día que se realizaron elecciones en Perú también habrían en Venezuela. Desde luego que el riesgo de verse señalados compartiendo acusaciones externas y pronunciamientos de proceder de forma similar, también pudiera ser una explicación de la posposición.

En el caso de Alberto Fuji-mori, Presidente de Perú, su proceso ha prácticamente pasado las pruebas de la comunidad internacional sobre todo luego de la XIV Reunión de Río, realizada en Cartagena de Indias en Colombia los días 27 y 28 de junio, por lo que en breve será hecho el anuncio de que, en Venezuela se reinicia la contienda por la Presidencia de la República Boliviana de Venezuela.

Las perspectivas para ese importante país latinoamericano, parecen ser de estabilidad, siempre y cuando el aspecto tecnológico, pero notablemente el político, deberán ser manejados con certeza institucional. La serie de acusaciones personalizadas ha sustituido al argumento durante los meses que han significado una campaña de enorme desgaste para el ciudadano.

En una de sus intervenciones en la Cumbre de Río, arriba citada, el Presidente Hugo Chávez expresó su coincidencia respecto del pronunciamiento del Presidente de México, Ernesto Zedillo a propósito de las perspectivas de la democracia y sus instituciones en la región. Esta coincidencia remite a la certeza de que por el bienestar de la región y de Venezuela en particular, la estructuración de las condiciones para la competencia electoral se traducen como es usual, en una determinada calidad de las relaciones entre la sociedad y el gobierno

Venezuela será objeto de atención internacional al igual que México por sus respectivos procesos internos, si bien aún no hay una fecha precisa para las nuevas elecciones en aquél país, es de esperar que en breve será anunciada y por lo tanto en cuanto al proceso en sí mismo, la situación tenderá a la normalidad.

Por el bien del país, es indispensable asegurar grados de continuidad en las instituciones que permitan observar mejores tiempos y la certeza de una democracia que no se limita al discurso, sino a la permanente tarea de su perfeccionamiento.

*Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Secretario general del ICADEP nacional.