UNA
JORNADA ELECTORAL MEMORABLE
LUIS DANTON RODRÍGUEZ*
México
vivió el pasado dos de julio, una intensa jornada electoral
que permitió una sucesión presidencial ordenada
y democrática.
Pocas
veces se había visto un proceso electoral preparado y vigilado
directamente por los propios ciudadanos, conducido y organizado
por autoridades electorales que apoyadas en sus principios, actuaron
con eficacia y oportunidad.
Las
campañas electorales, iniciadas meses antes, por candidatos
y partidos habían ocupado la atención pública.
De este modo, las actividades para ganar el reconocimiento y el
voto ciudadano fueron aumentando con intensidad y frecuencia,
en la medida que se acercaba la decisión final.
Además
de los candidatos, sus equipos de trabajo y dirigentes de partido,
otros actores tuvieron una amplia participación en la cerrada
competencia por el poder público. Esto explica, entre otros
motivos, la gran concurrencia ciudadana el día de las elecciones.
Desde luego, la actuación eficiente de los medios informativos,
de manera destacada la prensa, la radio y la televisión
que hicieron posible la transmisión inmediata de los mensajes
y declaraciones de los candidatos por todo el país.
Los
medios de comunicación, presentes en todos los acontecimientos
importantes, fueron testigos y a veces árbitros durante
la contienda electoral. Como nunca antes tuvo el público
una comunicación activa a través de sus programas
y servicios noticiosos.
Por
otra parte, las universidades y centros de educación superior,
se convirtieron en foros importantes de las campañas electorales.
Todos los candidatos mostraron interés en establecer un
diálogo con las nuevas generaciones de universitarios,
no sólo porque representan un alto porcentaje del padrón
electoral, sino porque tuvieron la oportunidad de conocer las
aspiraciones de quienes por su juventud y preparación,
son destinatarios naturales de sus programas de gobierno. Advertimos,
también, el interés de las elecciones en los visitantes
extranjeros; muchos de ellos, estudiosos del proceso político,
miembros de organismos no gubernamentales o empresarios de diversos
países.
Todo
esto, contribuyó en un alto nivel de civilidad, observado
durante la preparación y desarrollo de las elecciones,
que tuvieron lugar el 2 de julio, para renovar los poderes públicos
de la nación.
El
PRI participó con entusiasmo en la organización
de las campañas electorales de sus candidatos a cargos
de representación popular. También, colaboró
con madurez y experiencia, en la preparación y desarrollo
del proceso electoral considerado por muchos motivos, como el
más importante de la historia moderna del país.
Nuestro
candidato a la presidencia de la República, Francisco Labastida
Ochoa, recorrió el país durante meses para difundir
sus ideas y tesis, sobre una plataforma electoral elaborada en
base a la experiencia de gobierno y la demanda popular.
Los
resultados electorales han sido producto de un esfuerzo colectivo,
realizado durante mucho tiempo a lo largo de todo el país,
por un partido con ideología, identificado con los intereses
y las causas populares.
Estamos
convencidos que, durante las intensas campañas electorales
y en un clima de libertad, todos los partidos políticos
tuvieron oportunidad, como nunca antes, de acceder a los medios
de comunicación para expresar sus opiniones y afirmar sus
principios.
De
esta manera, la población en su conjunto, pudo identificar
propuestas y plataformas electorales de cada uno de los candidatos,
evaluar su comportamiento y medir los límites y alcances
de sus posiciones en relación con los problemas nacionales.
El
voto, por Labastida, fue en reconocimiento a su larga trayectoria,
su apego a los valores de probidad y sencillez, cultivados en
su familia y su provincia. La gente votó por su capacidad
y experiencia, necesarias para conducir en una nueva etapa, los
destinos del país.
Votó
pensando en su sólida formación política
y económica. También lo hizo por un cambio con estabilidad
y un futuro con progreso.
Todavía,
esa noche, el Presidente Ernesto Zedillo reconocía, desde
los Pinos, a Francisco Labasti-da, por haber «luchado gallardamente»
en la contienda electoral y reconocía también al
PRI, en su valiosa contribución a la paz social y estabilidad
política del país.
Poco
después de las once de la noche, el candidato presidencial
del PRI, Francisco Labastida Ochoa, aceptó, que las tendencias
electorales no le eran favorables y anunció «que
respetaría la decisión ciudadana».
¡
«El partido está vivo y seguirá vivo...»!
*Político,
diplomático y legislador
