Hacia la Presidencia en el 2000
Tomás Pérez Alvarado**


¿Hasta qué punto los partidos políticos realmente se entregan a la discusión y al debate de los principales asuntos públicos durante una campaña política?

En la política moderna pudiera ocurrir algo de lo que ya Baltasar Gracián hablaba en el siglo XVII:

"Cásanse algunos con la primera información, de suerte que las demás son concubinas. Y como se adelanta siempre la mentira, no queda lugar después para la verdad".

No es un secreto, ocurre en todo el mundo: En las campañas políticas predomina la propaganda más que la propuesta, el anuncio de 30 segundos más que la reflexión, el ataque más que el argumento. Los debates entre candidatos tampoco son opción, allí lo importante es la imagen, la aparente seguridad de las palabras, el ataque sorpresivo y la respuesta rápida. Si acaso, en los debates hay espacio para la promesa, no para el análisis de los problemas. En el presente contexto electoral, y con el doble propósito de "difundir las propuestas y plataformas elevando el nivel de discusión y, a la par, dejar un testimonio escrito que trascienda las propias campañas", se ha publicado el libro: Hacia la presidencia en el 2000, coordinado por Federico Reyes Heroles.

El libro funciona a manera de foro en el que cada candidato expone sus respuestas a cinco grandes temas: Demografía, Recursos Naturales, Crecimiento Económico, Desarrollo Social y Estado de Derecho; y está dividido en seis partes, que corresponden a las respuestas de Vicente Fox, Francisco Labastida, Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Camacho, Porfirio Muñoz Ledo y Gilberto Rincón Gallardo.

La lectura del texto revela varios aspectos de interés. Quizá el más notorio sea la gran coincidencia de propuestas de los candidatos respecto a ciertos temas: el impulso al desarrollo regional, el uso racional de los recursos naturales, una distribución del ingreso más equitativa, la necesidad de una reforma fiscal o la educación de calidad como motor de la transformación social. En el tema de los recursos naturales, por ejemplo, hay convergencia en los planteamientos de los distintos candidatos, la diferencia sólo está en el matiz. Así, Francisco Labastida menciona la necesidad de "políticas de Estado que tengan como fin el desarrollo sustentable", en tanto que Vicente Fox le llama "un plan verde para 25 años".

Se observa en cambio, que las diferencias, más que estar en las propuestas, están en el diagnóstico. De esa manera, mientras que para Francisco Labastida hay carencias, pero también hay activos que deben ser aprovechados; para Vicente Fox vivimos las consecuencias "de una conducción equivocada de las políticas económica y social de los gobiernos emanados del PRI"; y para Cuauhtémoc Cárdenas "como va, el país no tiene expectativas de mejoramiento ni a corto ni a largo plazo".

Por supuesto, el libro no escapa a la subasta de promesas. Así tenemos que un candidato promete la creación anual de un millón de empleos, y otro ofrece un millón trescientos mil. O mientras que Francisco Labastida ofrece un crecimiento seguro del 5 % anual, Vicente Fox promete uno del 7 % de manera sostenida, y Cuauhtémoc Cárdenas propone un crecimiento de 4.5 en los primeros 18 meses, para alcanzar el 7 % al final del sexenio.También hay propuestas polémicas como la elaboración de una nueva Constitución, o la elección de los miembros de la Suprema Corte de Justicia en forma democrática.

En medio del bombardeo de las campañas políticas, el texto es útil precisamente porque condensa y permite lo que el ritmo de las campañas no promueve: la reflexión comparativa en torno a las posturas de cada uno de los participantes en la contienda.

Si democracia supone información, el libro Hacia la presidencia en el 2000 es un texto que contribuye a la democracia.

*Reyes Heroles, Federico (Coordinador). Fondo de Cultura Económica, México, 2000.

**Analista Político. Profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.