Elecciones en República Dominicana.
La Consolidación Democrática Institucional

Carlos Flores Vizcarra*

En la región latinoamericana y caribeña transitamos la estación de la primavera, para adentrarnos plenamente en el verano de este año 2000. Pasadas las elecciones en República Dominicana y a causa de un interesante calendario electoral, el clima político se calentará con las elecciones presidenciales a celebrarse en Venezuela, el Perú y México.

Poco antes, hubieron elecciones para renovar a las autoridades de la Capital Federal Argentina.

Resulta válido decir que, en el caso de las elecciones presidenciales que ocurrirán en los países antes mencionados, se pondrán a prueba los nuevos mecanismos de la institucionalidad democrática frente a condiciones específicas de sus sociedades. Determinadas algunas por fenómenos societarios más o menos predecibles, y otros emergentes o particulares a cada nacionalidad.

La siempre cambiante realidad latinoamericana y caribeña, describe ahora, entre otros procesos, la consolidación de la institucionalidad democrática, así como la más explícita competencia electoral.

Las elecciones del pasado 16 de mayo en República Dominicana resultan muy interesantes a la luz de este análisis.

En la primera vuelta, los resultados dieron virtualmente el triunfo a la fórmula del Partido Revolucionario Dominicano, integrada por el Ing. Hipólito Mejía, candidato presidencial y Milagros Ortiz Bosch, candidata a Vicepresidenta. Vale la pena recordar, que fue hasta 1996 que se incorporó, como un elemento de la reforma político-electoral de entonces, el concepto del "balotaje" para definir, en una segunda vuelta la elección presidencial.

Los candidatos triunfantes son políticos en plena madurez que han contribuido en las últimas décadas al proceso democrático dominicano. Integrantes de la matríz política que encabezara José Francisco Peña Gómez, han participado sucesivamente en los más altos niveles de la política (como es el caso del Ing. Mejía, quien fungió como Ministro de Agricultura en el gobierno del Presidente Antonio Guzmán), así como el de Milagros Ortiz Bosch, quien fuera recientemente electa, con una elevadisima votación, Senadora Nacional.

Al anochecer de ese 16 de mayo, la formula del PRD alcanzaba aritméticamente el 50% de la votación emitida. En un esfuerzo por consolidar su victoria a través de acuerdos y compromisos políticos, Hipólito Mejía se dio a la tarea de establecer contactos directos, primero con el Dr. Joaquín Balaguer candidato del Partido Reformista Social Cristiano, que alcanzaba hacia la medianoche del día 16, un 24.75% y posteriormente con Danilo Medina, candidato del Partido de la Liberación Dominicana, quien recogía el porcentaje restante (24.60).

Si bien el Dr. Balaguer reconoció ese mismo día el triunfo del PRD, José Tomás Pérez, secretario general del PLD, advirtió que la proclama anticipada de Mejía podría suscitar una crisis postelectoral que desataría "fuerzas incontrolables".

Sin embargo, al confirmarse por parte del candidato Balaguer su respaldo al triunfo del PRD, quedó cancelada la opción de una segunda vuelta electoral. Quedó claro que el PRSC no buscaría alianzas con el gobernante PLD para frustrar la primacía del PRD.

Así se pactó una etapa de consolidación democrática en ese país, a la vez que se reconoció la prevalecía de un sistema político alternativo, ya que el PRD no accedia a la Presidencia de la República desde 1978. Así el PRD reemplazará al PLD, que a su vez relevó al PRSC.

El sistema de fuerzas, de partidos políticos que surge de las pasadas elecciones en República Dominicana define un tripartidismo que tiende a ser ampliamente integrador de las mayorías políticas, pero también lo es, a través de las alianzas que la ley permite, de las múltiples minorías.

El sistema político dominicano tendrá oportunidad de consolidar su representatividad y estabilidad en la medida en que se pacte civilizadamente su evolución.

Las elecciones recientes las gano el PRD en base a propuestas para llevar a cabo una profunda reforma social.

El saliente Presidente, Leonel Fernández, si bien ofreció un gobierno con "rostro humano", recibió en las urnas la fidelidad de tan solo una cuarta parte del electorado.

En el caso del PRSC, es válido mencionar que el límite de vitalidad de su hombre central, Balaguer, parece haber llegado a su fin. Con el se vá definitivamente una generación de "caudillos".

Con su partida, se presentan las oportunidades, algunas ya tangibles, para que la democracia dominicana sea ejemplar en el caribe y por extensión, en toda la región latinoamericana.

*Diputado Federal a la LVI Legislatura.