UNA
DECISIÓN CON SENTIDO
Roberto Martínez Olivera*
En ocasión de los comicios federales del presente año,
en los que la ciudadanía habrá de elegir al próximo
Presidente de la República y a sus representantes populares
en el Congreso de la Unión, ya se han empezado a escuchar
distintas voces que advierten una elección sumamente competida,
cuestionando la fortaleza y las capacidades del Partido Revolucionario
Institucional para superar a sus contrincantes y obtener el triunfo.
Habrá
que recordar, no obstante, la frecuencia con la que se emiten este
tipo de comentarios. Durante el curso de la elección federal
de 1994 se llegó a equiparar la competencia política
con un "choque de trenes", en virtud de que se observaba
aparentemente una preferencia de la ciudadanía mayoritariamente
contraria al PRI, más que favorable a la oposición.
Lo cierto es que en aquel entonces, Ernesto Zedillo ganó
de manera contundente e indiscutible la elección presidencial.
Habrá
que decir, en descargo de quienes advierten cada final de sexenio
una crisis política derivada de la elección presidencial,
que no se ha comprendido a ciencia cierta por qué el PRI
continúa ostentando el gran apoyo electoral que la ciudadanía
le brinda. No es gratuito el sustento político ciudadano
que obtiene el Partido Revolucionario Institucional, toda vez que
ha logrado garantizar la paz y la estabilidad del poder político
tras cada sucesión.
Ciertamente,
la experiencia reciente de nuestro país conduce sin lugar
a dudas a un escenario de convivencia política plural y tolerante,
en la que diversas fuerzas políticas se han conformado con
el interés de lograr una nueva mayoría política.
Han sido usuales entonces las fusiones y las alianzas entre partidos
políticos de oposición, tanto de izquierda como de
derecha, pero ha faltado un aspecto fundamental para convencer y
lograr el apoyo de la ciudadanía: el contar con un proyecto
de nación viable.
Un
proyecto viable de nación, que contemple tanto los aspectos
económicos, sociales y políticos, no se construye
con visiones parciales y apresuradas, sino con el concurso de todo
un cúmulo de organizaciones sociales y con las ideas ciudadanas
sobre el camino de transformación y cambio que debe adoptar
nuestro país para los siguientes años.
Para
lograrlo, hace falta contar con la experiencia de todos aquellos
obreros, campesinos, profesionistas, empresarios y miembros de organizaciones
ciudadanas, que con años de especialización y de trabajo
en sus respectivas áreas, aportan sus propuestas al Partido
Revolucionario Institucional, sabiendo que serán integradas
de manera puntual y armónica. La experiencia es una de las
grandes ventajas que ostenta el PRI frente a sus contrincantes y
explica en gran medida el apoyo electoral y popular que siempre
ha recibido.
Otro
aspecto de fundamental importancia es la responsabilidad en la actuación
política y de gobierno. Aunque se han ejercido decisiones
que pudieran parecer difíciles, lo cierto es que los gobiernos
del PRI no han sacrificado las posibilidades de desarrollo y de
crecimiento económico tomando medidas populistas o demagógicas
que después sólo generan una mayor pérdida
del ingreso para las familias mexicanas y limitan sus oportunidades
de vida. Es la responsabilidad en las funciones del gobierno, lo
que ha caracterizado las acciones y decisiones del PRI tanto en
el poder legislativo como en lo que se refiere al poder ejecutivo.
Sin
lugar a dudas, una de las más importantes demandas de la
población ha sido contar con funcionarios cada vez más
capacitados y eficientes en su labor de servicio público,
sobre todo en lo referente a una gestión honesta. La honestidad
es uno de los grandes propósitos del PRI, puesto que ha sido
el único instituto político que ha comprometido a
sus candidatos con el combate frontal a la corrupción.
De
ello ha dado cuenta el candidato presidencial del PRI, Francisco
Labastida Ochoa, quien se comprometió a hacer pública
su declaración patrimonial, invitando al resto de los candidatos
del Partido a realizar el mismo gesto de claridad frente a la población,
lo que no se ha observado en el resto de los partidos contendientes.
Un
proyecto de nación se compone tanto de una gran variedad
de estrategias perfectamente definidas para lograr promover el desarrollo
del país en todos sentidos, como de los principios que le
dan sustento a estas propuestas de política pública.
El PRI siempre ha estado comprometido con la libertad y el respeto
a los derechos de los ciudadanos, sin los cuales no tendría
sentido ninguna estrategia o programa gubernamental de desarrollo.
Los
programas y las propuestas de gobierno del PRI han sido estructuradas
con una visión de largo alcance, que además de contar
con una gran experiencia y eficacia en sus estrategias, se construyen
con una amplia participación de la sociedad.
Es
también el Partido Revolucionario Institucional, el único
que sostiene las mejores propuestas de gobierno y también
el mayor compromiso con la justicia social. Nunca antes se había
observado un gasto social tan amplio para favorecer la educación,
la salud y la alimentación de las familias más necesitadas,
así como las oportunidades de empleo, como el que ahora ejercen
los gobiernos emanados del PRI. El compromiso por la justicia social
representa la gran ventaja de este instituto político frente
al resto de los partidos para obtener el voto mayoritario de la
ciudadanía. El PRI es además el único partido
que se transforma atendiendo a los cambios que se observan en la
sociedad y que la propia sociedad exige. Uno de esos grandes cambios
ha sido su aportación al perfeccionamiento de los procesos
democráticos del país, ya que ha sido el único
Partido que consultó a la ciudadanía para elegir al
hoy candidato presidencial Francisco Labastida.
Finalmente,
en ningún otro partido se observa el alto sentido de protección
y de salvaguarda de los recursos de la nación y el respeto
por la soberanía del territorio mexicano. La soberanía
entendida como la posibilidad de la autodeterminación del
pueblo mexicano.
Frente
a la incredulidad, se impone la realidad. Es el PRI el partido con
la mejor propuesta de gobierno, con la experiencia más acreditada,
con el compromiso más evidente por la justicia social y el
combate franco a la corrupción, así como con la protección
de nuestros recursos y nuestros intereses como nación.
Es
y ha sido el PRI un partido que ha tenido aciertos y que ha sabido
asumir con responsabilidad los momentos difíciles para la
economía y la estabilidad social en nuestro país.
Es
por ello que el PRI es la mejor opción de gobierno, que se
confirma con el voto mayoritario y el apoyo que le brindan millones
de mexicanos. Esto es, una decisión con sentido; o lo que
es lo mismo: votar por el PRI es dar sentido a nuestra decisión
democrática.
*Asesor
del C.
Secretario de Salud.
