LAS RAZONES Y LOS HECHOS DE FRANCISCO LABASTIDA
Emilio Cárdenas Elorduy*


El PRI ha cambiado a México, lo seguirá cambiando con rumbo. En el Siglo XX, a lo largo de 70 años, la sociedad mexicana apoyó al PRI para que en libertad orientara las transformaciones democráticas y económicas del país. Bajo la conducción del partido, México se convirtió en la economía No. 13 del mundo. También la potencia exportadora No. 8 en el planeta.

En 70 años México se creó una sociedad más moderna, más democrática, más participativa, más plural.

Las luchas permanentes del PRI con el apoyo de las mayorías hicieron que el "Sufragio Efectivo" el principio de la Revolución Maderista de 1910 fuera una realidad. También que la "No Reelección" se respetara absolutamente durante esos 70 años.

En las elecciones presidenciales del año de 1994, participaron el 78% de los votantes para elegir a Ernesto Zedillo con el doble de votos de los que obtuvieron Diego Fernández de Cevallos, el candidato de la derecha y el triple de los que logró el candidato de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas. Ese fue el resultado, porque la población sabe que el PRI ha estado siempre al servicio de las mayorías.

La creciente participación ciudadana en los procesos electorales es uno de los frutos del régimen de libertades que construyeron los mexicanos en las últimas 7 décadas. Una ciudadanía ideológicamente plural eligió a 11 gobernadores de oposición en los últimos 6 años. También decidió, en 1997, votar por una Cámara de Diputados de mayoría opositora. A través de mil 100 municipios la oposición gobierna ya a casi el 50% de la población. Así el Sufragio Efectivo, propuesta central de la Revolución Maderista, es realidad en el México democrático de nuestros días.

El año pasado, el mundo fue testigo de que el PRI decidiera elegir a su candidato para los comicios presidenciales del año 2000 a través de un amplio e inédito proceso democrático en el que pudieron participar todos los ciudadanos y que convocaron a 10 millones de votantes. La mayoría eligió, el 7 de noviembre de 1999, a Francisco Labastida como candidato del PRI a la presidencia de la República.

¿Cuáles son las razones, y los hechos que convierten a Francisco Labastida en el hombre mejor preparado para conducir a México en el Siglo XXI?

Su biografía nos convence de la razón que tenemos para creer en la palabra de Francisco Labastida.

Labastida es un economista y un político; sabe gobernar y organizar. Adquirió la experiencia en el arte de la gobernancia durante los 6 años como Gobernador del Estado de Sinaloa, y en sus 37 años de servidor público. Es un hombre maduro, sereno y con una sólida experiencia en el manejo del poder. Ninguno de los últimos cinco presidentes llegó a Los Pinos con una experiencia semejante.

El candidato del PRI es un político de 57 años con probada maestría para realizar lo posible. Muy pocos hombres del sistema han tenido la oportunidad, y sobre todo la capacidad, de ocupar la titularidad de 3 Secretarías de Estado; en 1982, la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal; en 1995 la Secretaría de Agricultura; en 1998 la Secretaría de Gobernación.

Durante 4 años fue presidente del Consejo de Administración de Pemex, también fue responsable de las riquezas mineras de México y el administrador de las industrias estatales. Durante otros 4 años conoció los problemas del campo y de la productividad ejidal. Después, desde el Palacio de Covián, en Bucareli, adquirió la más rica experiencia de diálogo al negociar con el primer Congreso opositor en la historia moderna de México, con los poderes de los 32 Estados de la Federación y con todas las fuerzas políticas que cruzan la realidad mexicana. Es el político más experimentado de los 6 candidatos que aspiran a gobernarnos.

Francisco Labastida es un demócrata comprometido con el respeto a la voluntad del pueblo.

Fue el único gobernador que, en 1989, organizó, por primera vez en México, la elección democrática de los Presidentes Municipales de los 18 municipios de Sinaloa. Ese experimento político explica su buen gobierno en uno de los más prósperos estados agrícolas del país. Gracias a la experiencia adquirida en ese ejercicio democrático, en 1999 reafirmó con convicción el nacimiento del Nuevo PRI. Su visión política lo llevó a comprometerse con la creación de la 4ª etapa en la historia de su Partido.

El candidato del PRI fue diplomático y conoce bien el mundo. Siendo joven adquirió experiencia internacional al estudiar en Santiago de Chile, en el Instituto Latinoamericano de Planeación Económica y Social de la CEPAL, cursos superiores de economía. Como Secretario de Energía, en los años 80, recorrió el mundo defendiendo los intereses de México y de Pemex en esa terrible década perdida para los países de América Latina. En 1993 fue nombrado Embajador en Portugal. Labastida será el primer Presidente que llegará a los Pinos con experiencia diplomática y con un amplio conocimiento de la realidad internacional en este tiempo crucial en que el mundo se globaliza y entra en la era del capitalismo digital. México necesita, hoy más que nunca, a un hombre que conozca el mundo.

Francisco Labastida es un político tolerante, con una probada capacidad de diálogo. Puso a prueba su naturaleza tolerante y sus virtudes de negociador paciente. Como secretario de Gobernación, enfrentó el delicado conflicto de Chiapas, al que supo colocar en su justa dimensión. El problema de la UNAM, que se inició en febrero de 1999, también fue tratado por Labastida con prudencia y apertura al diálogo negociador. Su talento político supo evitar que la violencia estallara en esos dos conflictos sociales.

Labastida es un dirigente que ha demostrado ser incluyente al integrar sus equipos de trabajo. Su amplia y plural educación política lo aleja de todo dogmatismo y fundamentalismo ideológico. Sabe bien que todas las fuerzas reales deben estar representadas en los procesos de negociación, de cambio y de eficaz gobernancia. Es un político eficaz porque es incluyente. El equipo que lo acompaña en su compromiso de crear un Nuevo PRI, incluye tanto a jóvenes militantes, como a políticos experimentados que tienen más de 30 años de servicios en el Partido.

Labastida es el hombre del cambio. Su vida ha estado marcada por las profundas transformaciones políticas que caracterizan al último tercio del Siglo XX. Tenía 26 años en 1968. Su generación no sólo fue testigo de las grandes mutaciones morales y tecnológicas de las últimas 3 décadas, también se ha encargado de realizarlas. Vio en la televisión en 1961 cómo se levantaba el Muro de Berlín, cuando tenía 19 años; a los 46, contempló en los noticieros la destrucción del Muro. Su generación se formó en la Guerra Fría, en la crisis de las ideologías y en los procesos que dieron nacimiento al mundo de la globalización. Por haber vivido esas radicales transformaciones fue capaz de alentar los cambios en su Partido. Por eso se propone ahora, como futuro Presidente seguir cambiando a México. Su compromiso político fundamental es el cambio con rumbo para asegurar el mejor destino de su patria y una mejor vida para todos sus habitantes.

Francisco Labastida es un hombre honesto. Se jugó la vida, y la de sus familiares, en varios atentados, luchando contra el crimen organizado en el Estado de Sinaloa. Murieron en esa batalla algunos de sus colaboradores más cercanos. Puso en la cárcel al 40% de las policías de Sinaloa. Salió con las manos limpias y con la frente en alto de una experiencia en la que han fracasado muchos gobernantes.

El ideario de Benito Juárez guía su conducta como servidor público. Por esa razón escogió como lema de su campaña "Que el poder sirva a la gente". Ha usado ese poder para luchar contra el narco en Sinaloa y por las causas más justas de sus gobernados. En su paso por la secretaría de Gobernación, creo una nueva policía más profesional y mejor pagada; y fundó el Sistema Nacional de Seguridad Pública para la protección del ciudadano.

Francisco Labastida es un hombre de cultura. Se formó en el seno de una familia de clase media de provincia que cultivaba los valores de la tradición liberal y revolucionaria de México. Su padre fue médico en la ciudad de Los Mochis, era hijo de un gobernador de Jalisco, que había participado como diputado en el Congreso Constituyente en 1917. Su bisabuelo combatió al lado del Presidente Benito Juárez como Comandante del Escuadrón "Guías de Jalisco".

Su vocación social se formó en la Universidad pública. Se graduó en la Escuela Nacional de Economía de la UNAM, con una tesis sobre "Política Fiscal en Países Subdesarrollados" y sus estudios profesionales en Chile le permitieron alejarse ideológicamente de las doctrinas tecnocráticas de moda en los años 80, para acercarse a la economía humanista de los teóricos latinoamericanos que han propuesto una economía con rostro humano al servicio de la sociedad y no al servicio de la lógica especulativa de los centros financieros mundiales. Si realiza, como Presidente, sus ideales de juventud expresados en su tesis de licenciatura, habrá cumplido con una tarea fundamental de su gobierno; la reforma fiscal integral en un país fiscalmente subdesarrollado.

¿Por qué creerle a Labastida? Por los hechos que dan sentido a su biografía.

El exgobernador de Sinaloa tiene el carisma de un hombre integro, sereno y poseedor de una excepcional carrera política. No pretende ser un caudillo iluminado ni un salvador de la Patria. Sólo aspira a representar a su país, a defender los intereses de México ante el mundo y conducir a la nación mexicana hacia un nuevo cambio siguiendo el claro rumbo que marca nuestra valiosa historia. Sobre todo, Labastida pretende servir a la gente luchando por la justicia social y fortaleciendo la democracia. El reto de México y de la generación de Labastida es poder ofrecerle, en esta década, a millones de pobres, mejores condiciones de vida.

Labastida tiene las cualidades esenciales para ser un estadista porque se ha formado en una realidad vital que se caracteriza por el cambio acelerado y que entiende, como pocos políticos; así lo prueba su biografía.

Su triunfo en la elección democrática interna, otorgó plena legitimidad a los estatutos que dan razón de ser al Nuevo PRI. Su próximo triunfo, el 2 de julio, asegura el cambio en la dirección política correcta para que México siga siendo México y pueda seguir así cumpliendo en la democracia y en la libertad el destino de una nación en que impere la justicia. La palabra y la voluntad de Francisco Labastida están comprometidas con eso.

Ninguna otra de nuestras instituciones políticas se funde con la historia moderna de México tan plenamente como el Partido Revolucionario Institucional. En el balance final, es mucho lo que hizo el PRI por la gente en el siglo XX. Es verdad que falta también mucho por hacer. Francisco Labastida se propone hacer algo de eso mucho que falta en sus 6 años de gobierno. Lo hará con el apoyo y el voto mayoritario de los olvidados, de los de abajo, de las clases medias populares, de los pobres, de los indígenas. Los principios y los ideales de la Revolución Mexicana todavía pueden otorgarle sentido y buen rumbo a la historia de México. El 2 de julio lo sabremos. Las otras opciones electorales son muy inciertas y confusas. El sabio pueblo mexicano tiene la palabra... y el voto.

*Director de Cinematografía de la Secretaría de Gobernación.