Sandra
Fuentes-Berain*:
"VIVIMOS UN RÉGIMEN DEMOCRÁTICO, PACÍFICO
Y FIRME..."
e.-
¿Cómo compara las elecciones mexicanas con otras
concurrentes en Latinoamérica?
R.
Varios países de América Latina vivieron férreas
dictaduras militares durante las décadas de los setenta
y ochenta. Con un gran esfuerzo cívico, poco a poco se
sacudieron dichos regímenes para constituir democracias
nuevas. Unos han avanzado; otros, lamentablemente, han registrado
estancamientos y otros incluso retrocesos.
Lo
importante a destacar es que México ha fortalecido el régimen
democrático que hoy vivimos de manera pacífica,
firme y apegada a la civilidad. El próximo 2 de julio demostraremos
al mundo que el PRI sabe ganar con las reglas de la democracia
y que ha sido nuestro partido el que -en este país- hace
los cambios y no se limita solamente a hablar de ellos.
En
los últimos años los mexicanos hemos consolidado
nuestras instituciones y prácticas democráticas.
Podemos afirmar con orgullo que el país cuenta con un sistema
que garantiza elecciones democráticas, libres y justas.
La reforma electoral de 1996 posibilitó que el IFE reafirmara
su autonomía, al convertirse en una instancia de plena
participación ciudadana.
Las
elecciones federales de 1997, y las que con posterioridad se han
realizado en los Estados, destacan el proceso de democratización
que vive el país, a lo que se suma la creciente credibilidad
del sistema electoral. En los comicios federales de este año
se muestra claramente el avance democrático del país:
la gente opina, los medios dan una gran cobertura al proceso,
los candidatos realizan sus actos proselitistas con absoluta libertad
y tanto el IFE como el Tribunal Electoral fortalecen su prestigio
y credibilidad.
e.
¿Cómo se explica el proceso electoral mexicano en
los Estados Unidos?
R.
Desde la firma del Tratado de Libre Comercio el interés
de la sociedad estadounidense ha crecido en torno a las cuestiones
mexicanas. Esto se manifiesta en lo económico, social y
cultural, como también en lo político. Es un interés
genuino, que nosotros debemos fomentar e impulsar, porque finalmente
somos vecinos y socios, y lo que aquí acontezca repercute
en mayor o menor medida en Estados Unidos.
Las
elecciones federales de este año son un ejemplo claro de
lo que comento. Hoy la prensa estadounidense dedica más
espacio a analizar nuestros comicios.
Tanto
aquí como allá, los partidos políticos siguen
con interés el desarrollo del proceso electoral, porque
saben que la gestión gubernamental iniciará casi
de manera simultánea con la del vecino. También
los mexicanos que residen en Estados Unidos siguen con creciente
interés las campañas, se informan y toman partido.
Se trata, sin duda, de un grupo que influye y forma opinión
entre sus familiares que viven aquí en el país.
Estoy
convencida que con la mesura que da la distancia, desde allá
se observan los esfuerzos que los mexicanos hemos realizado para
consolidar nuestra democracia. Continuamente me entrevisto con
delegaciones de observadores estadounidenses que reconocen el
clima de apertura que se respira en México.
e. ¿El proceso electoral contribuirá a fortalecer
la idea de la estabilidad mexicana y su viabilidad como país?
R.
La viabilidad de México como país no está
en duda. Somos una nación con una fuerte identidad, con
un acendrado espíritu de pertenencia. Somos también
la décimotercera economía del mundo y, desde luego,
hoy somos la principal potencia exportadora de América
Latina y la octava a nivel mundial. Sin duda tenemos problemas
y rezagos, pero eso no pone en entredicho nuestra viabilidad como
nación.
Comparto
la idea de que las elecciones del 2 de julio afianzarán
el grado de estabilidad que hemos alcanzado. Debemos acostumbrarnos
a vivir en democracia, a debatir ideas y propuestas, a discutir
proyectos y programas; eso enriquece la vida nacional y hace a
la sociedad más participativa.
e.
¿En qué medida se influencian los procesos estadounidense
y mexicano?
R.
En los últimos años hay un creciente interés
por conocernos más y mejor; por saber qué acontece
más allá de nuestras fronteras. Estados Unidos tiene
una democracia madura, reconocida en el mundo; los mexicanos consolidamos
la nuestra con esfuerzos propios, con muchos aciertos, a veces
con errores. Hay una creciente credibilidad en nuestro sistema
electoral.
Cada
doce años, los dos países elegimos Presidentes al
mismo tiempo. Nuestra vecindad, los fuertes lazos que nos unen,
la presencia de una comunidad de origen mexicano cada vez más
participativa políticamente en Estados Unidos, generan
momentos de encuentro en los dos procesos. Pero todos deseamos
que se preserve el respeto entre ambos países, ya que somos
naciones soberanas.
e.
¿Qué hará el PRI para que la observación
electoral realizada por visitantes extranjeros sea objetiva con
respecto a nuestro Partido?
R.
Hablar con la verdad. Mostrarles que el partido más interesado
en la limpieza de los comicios es el PRI. Que se trata del mismo
partido que ha promovido con mayor vigor -con hechos- la apertura
democrática del país y es también el único
instituto político que abrió un proceso universal,
libre y participativo para la elección de su candidato.
En
el PRI no le tememos a la observación electoral, sea nacional
o extranjera. Al contrario, la alentamos porque sabemos de nuestro
gran arraigo popular y del respaldo de la gente.
En
los últimos meses hemos profundizado nuestros vínculos
con varias organizaciones extranjeras que cuentan con amplia trayectoria
y experiencia en los temas de la observación electoral,
así como con instituciones electorales de otros países.
Ya hemos conversado con sus representantes y ellos perciben asimismo
el clima de apertura y equidad del proceso. Los que tienen como
única misión mostrar la verdad y propiciar el respeto
a la voluntad ciudadana, hablarán con objetividad. Pero
igualmente vendrán activistas, ya comprometidos con proyectos
políticos específicos, con intereses creados, que
por sistema distorsionan la verdad de los hechos. La opinión
pública sabrá aquilatar el valor de sus calificativos.
Por ello, mantenemos un intercambio constante de información
con esas organizaciones, a efecto de proveerles elementos útiles
para normar sus juicios.
Los
observadores serios aceptan que democracia y alternancia no son
términos equivalentes. Aceptan que la democracia se da
cuando existe la posibilidad de esa alternancia porque las condiciones
la permiten, pero que son al fin y al cabo los votantes y no los
observadores los que tienen la última palabra.
En
conversaciones con representantes de la comunidad internacional
he constatado que existe una gran confianza en nuestro sistema
electoral y que muchas de las organizaciones que antes estaban
presentes en nuestras elecciones ahora ya no sienten que deben
estar presentes en las próximas elecciones presidenciales.
Yo
he invitado a muchas organizaciones y personalidades internacionales
a que visiten nuestro país y me han dado una respuesta
que siento debe ser halagadora para los mexicanos: "ustedes
tienen un sistema electoral muy avanzado y no tenemos duda en
que las elecciones serán transparentes y justas".
e.
¿Cómo se espera que tal observación contribuya
a la legitimidad del proceso?
R.
La legitimidad del proceso la darán los órganos
electorales mexicanos de los que nos hemos dotado en los últimos
años. Sin embargo, no podemos cerrar los ojos a las nuevas
tendencias mundiales. Hay un creciente e irreversible interés
internacional por observar los procesos electorales de los países
que están consolidando su sistema democrático. Es
una tendencia que por igual se da en la Organización de
las Naciones Unidas, que en algunas ONG´s.
La
experiencia muestra que el resultado de la observación
internacional puede repercutir en la opinión publica mundial
y generar presión al interior de los países. Pero
debemos considerar que un proceso electoral se legitima por su
transparencia, equidad y grado de libertad para que los ciudadanos
emitan su voto. Estas son características que nuestro sistema
electoral ha alcanzado. Por ello, estoy segura que la objetividad
de la observación electoral, nacional e internacional,
permitirá constatar que en México vivimos en una
total democracia.
e.
¿Tiene el PRI sus propios invitados extranjeros? ¿de
otros partidos? ¿de qué partes del mundo? ¿cómo
los van a atender? ¿qué justifica la presencia de
los extranjeros en México?
R.
Decía hace un momento que el PRI no le teme al trabajo
que realicen los visitantes extranjeros. Es el partido de la democracia
y por ello hemos invitado a organizaciones y personalidades de
probado prestigio internacional para que vengan a México
y, con pleno respeto a las leyes nacionales, observen lo que aquí
acontece y la forma en que los mexicanos hemos avanzado en democracia.
Sin
embargo, me queda claro que habrá quienes, por encima del
interés nacional, pondrán su interés propio
o de grupo y propiciarán que activistas, con ánimo
de desestabilización, traten de intervenir en el proceso
el día de las elecciones.
El
Partido ha invitado a organizaciones y personalidades de prácticamente
todo el mundo para que observen nuestras elecciones. Con objeto
de asegurar una correcta atención y brindarles las facilidades
necesarias para el desarrollo de su trabajo, se acordó
la creación de una Comisión de Enlace con Visitantes
Extranjeros, que permitirá establecer los mecanismos de
coordinación necesarios con los Comités Directivos
Estatales para garantizar una perspectiva nacional a las labores
de los visitantes invitados por nuestro partido. Creemos en su
profesionalismo y por ello, es nuestro interés que conduzcan
su trabajo con total independencia. No avalamos que ese recurso,
de impacto internacional, se convierta en la oportunidad para
denostar lo mucho que se ha avanzado en materia de fortalecimiento
de nuestras instituciones democráticas.
El
ejercicio de la observación electoral tanto nacional como
aquel que realizan los visitantes extranjeros, debe conducirse
con toda objetividad, transparencia e imparcialidad. Nos limitaremos
a brindarles información suficiente y objetiva.
e.
¿Qué estrategia tiene la coordinación a su
cargo para enfrentar posibles descalificaciones internacionales
antes, después y durante las elecciones?
R.
Confiamos plenamente en las instituciones democráticas
del país, por lo que, en principio, no debería haber
descalificaciones. Sabemos que habrá grupos de interés
dispuestos a socavar los esfuerzos nacionales a favor de la democracia.
Sabemos
también que, en democracia, el valor del voto es incuestionable
y expresa la voluntad de los ciudadanos. Por ello, es fundamental
que todos los partidos acaten las reglas electorales que nos hemos
dado y que los triunfos y, sobre todo, las derrotas se reconozcan
sin condiciones.
Es
a todas luces inaceptable condicionar la derrota a un porcentaje
determinado. Se gana y se pierde por un voto.
e.
¿Habrá alguna delegación de la Unión
Europea invitada por el Partido para que observen nuestras elecciones?
R.
Sí. Habrá observadores de países integrantes
de la Unión Europa durante los comicios, tanto del Parlamento
Europeo como de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.
Ahora que somos socios de la Europa Comunitaria, hay compromisos
que debemos cumplir como país en el Acuerdo de Asociación
Económica, Concertación Política y Cooperación.
e
¿Qué mensaje daría usted a los militantes
de nuestro Partido para afrontar las elecciones del 2 de julio
y cuál al electorado?
R.
Al electorado, que no olvide cumplir su deber ciudadano y que
acuda a votar, desde luego por nuestro candidato, que es por mucho
la mejor opción para nuestro país por su experiencia,
su capacidad, su talento y su probado amor a México.
A
los militantes, que asuman con orgullo los enormes avances logrados
en el país gracias a la fuerza de nuestro Partido y que
se comprometan a seguir luchando para continuar como la primera
fuerza política.
A
ambos, que estén atentos a cualquier anomalía que
intente erosionar la legalidad de las elecciones y que cuiden
que no haya interferencia en la voluntad ciudadana.
Finalmente,
que estén listos para celebrar la victoria de nuestro partido
y de nuestro candidato; que será la victoria de México.
*examen
entrevista a
Sandra
Fuentes-Berain,
coordinadora de
Asuntos Internacionales
del CEN.
