La gobernabilidad, ciudadanía y democracia en la encrucijada mundial
Miguel García González*

La gobernabilidad democrática, dotada de legitimidad colectiva y de régimen eficaz de la vida pública, hoy se presenta en el sistema liberal democrático con multiplicidad de raíces y otra lógica de desarrollo. Es evidente que sus crisis recurrentes, cuyo origen obedece a corrientes que lo alimentan, no son superficiales, mas bien subterráneas y sutiles.

Desmembrar este conjunto de corrientes, determinar sus ritmos internos y tendencias históricas, son precisamente los compromisos que asumen Xavier Arbós y Salvador Giner en esta obra.

El origen del estudio tiene su antecedente en un informe por encargo del capítulo Español del Club de Roma, que revalorado y mejorado por sus autores, con una versión menos institucional y con una serie de mudanzas introducidas, se propone una nueva visión sobre la suerte de la sociedad «democracia liberal occidental», ante el derrumbe de los regímenes del socialismo estatista. Así como, por los sistemas rígidos, represivos y dictatoriales que subsisten a pesar de la creciente demanda, de democratización, libertad y flexibilización que reclaman sus ciudadanos.

Más alla de ideologías, la humanidad afronta diversos retos en la vida colectiva e individual. Bajo esta premisa, los especialistas en forma magistral, oportuna y reveladora buscan esclarecer, como condición inicial; porqué la modernidad avanza suponiendo tener resuelto democráticamente las antinomias entre legitimidad y eficacia – aspiración elemental del gobierno– y resulta ser la causa especifica de los problemas de ingobernabilidad.

Lo anterior, dificulta la buena marcha de nuestras sociedades y el logro de sus ideales y objetivos de bienestar, libertad, progreso y paz social.

Efectivamente, reconocer a la legitimidad y la eficacia como características básicas de la goberna-bilidad, suponen afrontar el fenómeno pluridimensional de legitimidad política y los procesos complejos que la eficacia conlleva. Para Arbós y Giner, se asume la necesidad de diagnosticar en cada realidad, los siguientes planos de análisis:

a. El dilema legitimidad / eficacia;

b. Las presiones y demandas del entorno gubernamental o de la carga de responsabilidades;

c. La reestructuración corporativa de la sociedad civil, y

d. La expansión y cambio tecnológico, con sus repercusiones demográficas, ecológicas y sociales consiguientes. Asuntos que sobrepasan las fronteras de los Estados y conllevan a responsabilidades globales o internacionales (tareas públicas de la región o del mundo).

Si los márgenes de maniobra de los gobiernos efectivamente son complejos y estrechos, amplia su problemática por la intervención estratégica de carácter público para su atención inmediata, y suma el reclamo extraordinario, para atender asuntos de índole común entre varios gobiernos, (terrorismo, la transnacionali-zación de las telecomunicaciones, la crisis ecológica, la aparición de una tecnocultura universal, entre otros asuntos).

Por otra parte, se reconoce a la gobernabilidad como aspiración de un buen gobierno y exigencia de la sociedad contemporánea, la cual se enfrenta internamente a la acelerada demanda mutuamente contradictoria que dificulta la tarea de gobernar y externamente a la mundialización progresiva de los procesos sociales.

Ante un mundo contradictorio, paradójico, engañoso y de difícil entendimiento, se proponen nuevas líneas de investigación, que se hacen necesarias a partir de diagnósticos comprensi-bles y aceptables, que permitan entender y atender las dificultades por las que atraviesa la gobernación y la responsabilidad que deban asumir los gobernados.

La ley de las contradicciones nos revela lo paradójico de nuestra civilización, como lo es: riqueza y abundancia contra escasez y miseria endémicas; necesidad de paz y armonía en el concierto mundial contra el potencial destructor acumulado; la aspiración y compromiso de un bienestar colectivo frente a los crecientes males públicos, inequidad, inseguridad e inquietud generalizada.

La presencia de multiplicidad de Estados y en igual medida de multiplicación correspondiente de gobiernos, contrasta en forma directa con dos niveles de problemas: Los que les corresponda solucionar en el ámbito de su propio territorio y aquellos de carácter mundial que ningún gobierno supranacional afronta –ilustran la obsolescencia progresiva del concepto de frontera. Ante las revelaciones señalados, se realizan algunas propuestas de solución:

Los intereses superiores de la humanidad, son condición para superar el dogma de la soberanía nacional y la vieja idea de la razón de Estado, que no puede seguir intocable, cuando están en juego intereses superiores.

Y los valores morales de la gobernabilidad planteados en el discurso tradicional, deben ser superados ante la necesidad de ser eficaces, para no postergar el establecimiento de una nueva cultura para una civilización diferente que hoy reclama; la solución como protección masiva a problemas comunes, pero al fin y al cabo, problemas de todos, esto es, la nueva sociedad mundial.

*Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociales de la UNAM.