El orden político en las Sociedades en Cambio
Lázaro Espinoza*

examen aborda, en este su numero 126, el tema de la Gobernabilidad Democrática: Papel del gobierno, partidos, candidatos, medios y sociedad»; en este contexto, la lectura del libro « El orden político en las Sociedades en Cambio» escrito por Samuel P. Huntington es un libro que, sin lugar a dudas, nos dejará como lectores un sinnúmero de reflexiones relacionadas con la estabilidad política de las naciones. El autor realiza un estudio de política comparada que relaciona las áreas urbanas y rurales en la política de modernización de las naciones, las posibilidades de evitar las revoluciones, las Reformas y el cambio político, y la importancia de los Partidos Políticos que se relacionan con la Estabilidad Política.

Para Huntington el principal problema de la política es el atraso en el desarrollo de las instituciones políticas que deben respaldar los cambios económicos y sociales, los cuales han de propiciar la estabilidad política a las distintas naciones.

La tesis principal del autor es la modernización, la cual implica estabilidad; ésta se da con la creciente participación en política de grupos sociales de toda la comunidad, así como, la racionalización de la autoridad, el reemplazo de un gran número de autoridades políticas tradicionales, entre otros. La modernización es el eje en donde debe transitar todo país ya que puede generar problemas sociales tales como pobreza, corrupción, violencia, movilizaciones sociales e inestabilidad política.

En el primer capítulo el autor aborda el tema del «Orden Político y Decadencia Política», definiendo el papel de los Estados en donde estos cumplen una función específica: gobernar. Es así como cada país constituye una comunidad política en cuyo pueblo impera un consenso absoluto sobre la legitimidad del sistema.

Las instituciones políticas adquieren una importancia mayor en la conformación de una comunidad política, ya que en una sociedad en la que las instituciones sean débiles carece de la capacidad necesaria para contener el exceso de ambiciones personales de sus miembros.

En el segundo capítulo, «Modernización Política: América y Europa», el autor realiza un recuento histórico de cómo se ha dado este proceso en estos continentes, desde la época clásica hasta la moderna.

« El cambio político en los sistemas tradicionales», en este tercer capítulo el autor retoma a la modernización y nos dice que para lograr la modernización, «un sistema político tiene que estar ante todo en condiciones de innovar la política, es decir, de promover la reforma social y económica por medio de la acción estatal», ya que la función del gobierno es gobernar para todos los miembros del Estado.

Es importante mencionar que los sistemas políticos se diferencian por su estrategia de distribución y acumulación del poder, así mismo, como por su capacidad para extenderlo mediante la asimilación de nuevos grupos y recursos políticos. Por tal motivo un sistema político cerrado tendrá un procesó de modernización menor al de un sistema político abierto, es así como encontramos naciones en cuyo desarrollo existe un enorme retraso económico, democrático, social entre otros. El autor concluye en este capítulo «que la modernización implica cambios en el sistema de distribución del poder dentro de un sistema político, y en su proporción dentro de este». La distribución del poder es fundamental en todo país democrático ya que nos permite una estabilidad política, y mayor apertura de la comunidad.

Los regímenes militares han sido una característica de países latinoamericanos y de regiones del medio oriente. El pretorianismo –intervención de militares en política– encuentra sus raíces tanto en golpes de estado como rebeliones militares. Dentro de este capítulo el autor nos adentra en el papel de los militares en política, existiendo casos tales como dictaduras que no permiten un modernización y otros casos, como el Mexicano, donde los militares dieron paso a la transición del poder a civiles con la fundación del PRM, los líderes militares se hicieron civiles y a su debido tiempo los dirigentes civiles reemplazaron a los militares, se permitió con esto que el sistema político asimilase una cantidad de nuevas fuerzas sociales, obreras y agrarias y se logro mantener la integridad de la esfera política frente a fuerzas sociales disgregadoras. Dentro de este capítulo encontramos ejemplos de países tales como Turquía o Corea los cuales han transitado en regímenes militares absolutistas. La tesis fundamental del autor en este capitulo versa en que el «sistema político normal, el conservador se empeña en la conservación de la estabilidad y el orden, en tanto que el radical los pone en peligro con cambios bruscos y violentos».

Por el contrario al pretoria-nismo, la revolución conlleva al orden político ya que ésta es un cambio rápido, fundamental y violento en los valores y mitos dominantes de una sociedad, en sus instituciones políticas, su estructura social, su liderazgo y la actividad y normas de su gobierno. La revolución es la expresión final de la visión modernizadora, la creencia de que el hombre tiene el poder de dominar y cambiar su medio, y que no sólo posee la capacidad, sino además el derecho a hacerlo. El autor sostiene «que la revolución es un aspecto de la modernización». El recuento histórico se vuelve a hacer patente en este quinto capítulo en donde el autor describe las distintas revoluciones que con el paso de los años se han dando en la cultura de occidente.

Reforma implica cambio político; ésta se da en menor medida a las revoluciones. El camino del reformista es difícil y largo, implica mayores complicaciones que una revolución pero finalmente llega al cambio político y por ende una modernización.

En el último capítulo, el autor relaciona a los partidos políticos con la estabilidad política, los partidos políticos fomentan la pluralidad, la cual se ve reflejada en el voto de la comunidad para elegir a sus líderes, el logro de la comunidad política en una sociedad en modernización implica, la integración «horizontal» de grupos comunales y la asimilación «vertical» de clases sociales y económicas.
Es así como Huntington mezcla la historia con la ciencia política teniendo como eje a la modernización ya que «en el mundo modernizador, el que organiza su política es el que controla el futuro».

*Economista, UAM Iztapalapa