Una mirada a Europa
José R. Castelazo*

El Partido Revolucionario Institucional fue invitado al XXIII Congreso del Partido Comunista Francés, para lo cual el CEN designó como representante al director de nuestra revista. Esta fue una inigualable oportunidad para observar, de primera mano, la dinámica política del Viejo Continente, cuya atención adquiere relevancia en el momento en que se incrementan las relaciones comerciales con la firma del acuerdo con la Unión Europea. Durante la última semana de marzo y las primeras dos del mes de abril se sucedieron tres acontecimientos que por su interés para nuestros lectores ameritan ser reseñados:

MEXICO Y LA UNION EUROPEA

La firma del acuerdo económico entre México y la Unión Europea celebrado en Lisboa, Portugal, invita a reflexionar con el lector acerca de la importancia del asunto. ¿Por qué el interés? Los críticos dirán de la evidente asimetría entre nosotros y los del Viejo Continente, al juzgar sólo tres aspectos: el ingreso per cápita (casi cuatro veces mayor en su conjunto entre los europeos); la desigualdad hacia el interior de ambas sociedades (pensar únicamente en los indígenas); y el intercambio comercial representa apenas unos cuantos puntos (4%) de nuestras relaciones económicas con el resto del mundo.

Sin embargo, pienso en las igualmente evidentes vinculaciones entre Europa y México, particularmente en el orden cultural. De ellas vale la pena mencionar el idioma, la religión, costumbres, vestido y comida; las formas modernas de convivencia democrática, entre otras cosas. Es indudable la influencia europea en nuestro ocurrir pasado, presente y futuro. No obstante, ello no es suficiente para explicar la decisión. Lo cierto es que en un mundo globalizado, México dio un gran paso político: dio sentido a uno de sus grandes objetivos en materia de relaciones exteriores: lograr la multilateralidad.

A partir de la firma de este Acuerdo, estamos en posibilidad de diversificar nuestra dependiente economía de Estados Unidos. Hoy se abren las puertas a una inversión directa proveniente de diversas fuentes y quizá lo de mayor peso sea el acceso a una tecnología avanzada y probada entre alemanes, franceses, españoles, italianos y demás miembros de esa importante comunidad. Los intercambios culturales habrán de multiplicarse, sobre todo los relativos a la educación superior y de manera relevante lo concerniente a la capacitación especializada de los trabajadores.

Considero que a la Unión Europea le interesa asociarse con México al formar parte del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá. Por supuesto, ello tiene un valor geo-estratégico para equilibrar la fuerza unilateral de los Estados Unidos. Así, se trata de un acuerdo económico cuyo significado esencial es el político dentro de la globalidad.

Con esta decisión México se inscribe en el mundo actual con la estrategia del equilibrio y, también, del compromiso con la sociedad; es ella quien debe ser el objeto permanente de preocupación y ocupación de los estados nacionales – gobiernos, particulares y comunidad organizada– para propiciar que los beneficios de la tecnología y la economía globalizados, efectivamente lleguen a los trabajadores y sirvan para incorporar a los excluidos a una vida digna y productiva.

LA MUTACION COMUNISTA EN FRANCIA

Cuando Roberto Hue, hombrón robusto de más de 60 años, líder del Partido Comunista Francés –creado en 1920, nueve años antes que el PRI, pero nunca en el poder– recibió el cerrado aplauso, acompañado de confeti, el pasado 26 de marzo, por su ratificación como Secretario General (en el gimnasio–auditorio de Martigues, en la costa francesa mediterránea, muy cerca de Marsella) de mil 500 asistentes: 886 delegados o «mandantes» (con voto) de toda la República Gala y 300 invitados extranjeros (entre ellos el que escribe, del PRI), más simpatizantes; Hue, el político, no pudo más que sonreir sinceramente emocionado: su idea, plan y estrategia de la «mutación», concebida como cambio producto de una profunda transformación social y por lo tanto interna, avanzó en el Congreso número 30 de ese Partido ¿continuará en la ruta trazada?

La preocupación no es gratuita; el comunismo en Europa está en declive. De las elecciones de los años 80 a las de los 90 el electorado lo ha colocado por debajo de los 10 puntos en Italia, Portugal, Grecia, Suecia, Alemania y España (hace un mes); casi todos han abandonado el vocablo «comunista» pues se antoja anticuado. En Francia no pierden la fe a pesar de haber bajado del 11.1% de 1988 a 9.9% de 1997 (lejos del 26.1% de 1945, el 21.7% de 1962 ó el 21.4% en 1973). Así, de los 570 diputados a la Asamblea Nacional, cuentan con 3.5%, mientras que tienen cuatro ministros en el gabinete.

Después de la debacle del comunismo en el mundo, y de pasar por sus propias crisis, sobre todo la de 1968, el Partido Comunista francés declara contar con 204 mil adherentes organizados en «células», secciones y federaciones. Cuarenta por ciento son mujeres; 70% tiene más de 40 años y se ha reclutado al 39% en los últimos dos lustros ¿Qué lograron en Martigues a los 81 años de edad? La «modernización» al modificar su estructura suprimieron el comité central por un consejo consultivo y un comité directivo; la paridad exacta entre hombres y mujeres en los órganos de dirección, ocupados por menores de 30 años en un 30%.

En lo sustantivo, abandonar el dogmatismo al abrirse a la sociedad para ampliar su base electoral en los comicios municipales del 2001 y en los generales del 2002. La convocatoria consiste en unirse con y unir a la izquierda plural (socialistas, «verdes», ciudadanos, etc.) que ha probado ser una coalición estable en el gobierno nacional y en la mayoría de los municipios bajo su mando, a favor de mitigar la hegemonía del mercado privilegiando al ser humano y la convivencia social; lograr las «35 horas» de trabajo semanal para abatir el desempleo y ampliar el seguro del mismo para incorporar el derecho de «formación» permanente que tiene el trabajador a objeto de reintegrarse a la fuerza laboral. Los objetivos constituyen un desafío en una Europa interde-pendiente por la unión de 15 países cuya disposición a los acuerdos es de por sí complicada sobre todo si los asuntos afectan al capital ¿será posible?

POSITIVO CLIMA POSTELECTORAL ESPAÑOL

El 12 de marzo se celebraron elecciones generales en España. No fue novedad la reelección de José María Aznar del Partido Popular (PP); la sorpresa apareció cuando éste alcanzó la mayoría absoluta en las cámaras que constituyen «Las Cortes Generales». Por segunda ocasión en ocho años el electorado prefirió a este partido de centro derecha, sobre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Ahora a la voz popular le preocupan, primordialmente, tres cosas: que se dañe el equilibrio de poderes al ocupar el mismo partido la presidencia del gobierno y el control del parlamento; que en la práctica Aznar minimice a los representantes populares y se desacelere el dinamismo característico de los últimos años. Un argumento contrario vertido por la opinión pública, es que la mayoría absoluta garantiza la gobernabilidad y por lo tanto se anulen los tres riesgos apuntados.

El sistema político–constitucional español es complejo (sólo el volumen respectivo de Mc. Graw Hill lo recoge en 1,065 páginas), pero precisa destacar su absoluta originalidad para conjugar una monarquía parlamentaria, un gobierno centralizado y varios tipos de gobiernos autónomos. Después de la larga dictadura franquista, el 6 de diciembre de 1978 fue aprobada por referéndum la Constitución vigente, radicando en el pueblo la soberanía nacional. Este asunto se concreta en un Jefe de Estado encarnado en la persona del Rey, unas Cortes Generales (elegidas por sufragio universal cada cuatro años) y un gobierno compuesto por un presidente, vicepresidente y ministros. El Poder Judicial es independiente, con el Tribunal Supremo como máximo órgano.

Territorialmente, España se compone de miles de municipios que integran provincias (50) que a su vez conforman las 17 comunidades autónomas, aunque éstas puedan corresponder exclusivamente a una sola provincia como es el caso de Madrid. Las autoridades de estos ámbitos son electas y existe la reelección en todos los cargos. Se hablan cuatro idiomas: castellano, catalán, euzkera (vasco) y gallego. Se desplaza en 505 mil km2, incluidas Baleares y Canarias; tiene 39 millones de habitantes; su Producto Nacional Bruto es de 560 mmd (1998) y su ingreso pér cápita de 14 mil dólares anuales; el crecimiento económico (95-99) promedió 5%; la inflación, 4%. La mortalidad infantil es de 5.7 por cada mil nacidos y su esperanza de vida es de 77 años. En suma, es un país desarrollado con influencia real en la comunidad de las 15 naciones de la Unión Europea.

Más de 19 millones de votantes acudieron a las urnas (68% del listado). Aznar atrajo 10.3 millones de sufragios, de los cuales 1.3 fueron nuevos. En cambio, el PSOE en coalición con Izquierda Unida (IU, excomunistas), lograron 7.8, perdiendo cerca de 3 respecto de las últimas elecciones. Los analistas y el pueblo atribuyen el triunfo a tres elementos: la pérdida de liderazgo del PSOE (sin Felipe González a la cabeza); el crecimiento económico sostenido y el abstencionismo que superó en 5 puntos al anterior ejercicio. Pero en general se afirma que la democracia se fortaleció para atender sus pendientes: el más alto desempleo de la UE (9.81%), la fusión de los «nacionalismos» (Vasco y Catalán), la cuestión de los inmigrantes y la solución a largo plazo del decrecimiento poblacional.

Por lo pronto, las cosas caminan por la vía del consenso: dos mujeres son líderes en el Congreso y en el Senado; accedieron sin voto en contra. Seguramente en el próximo Gabinete figurarán personas de todas las corrientes. Se espera un gobierno de mayoría con pluralidad y equidad de género.

No está mal ¿verdad?

*Director de examen