LA GOBERNABILIDAD, ¿QUÉ LA SOSTIENE?
CLARISA C. TORRES MÉNDEZ*

Los países que gozan de una forma de gobierno dotado de legitimidad popular, como es el caso de México, sufren hoy de presiones de toda índole que, juntas, pueden producir efectos perversos para la propia democracia.

En nuestro país, encontramos muchas de las presiones en el ámbito social, atizadas por una política económica dependiente en extremo de los vaivenes políticos. El vínculo entre economía y política parece cada vez más estrecho, los aspectos políticos exacerban y refuerzan los eventos económicos. Esto perfila uno de los grandes retos que enfrenta el gobierno hoy en día y es el de la gobernabilidad, entendida como eficacia del gobierno para lograr la estabilidad política, económica y social.

Diversos enfoques contemporáneos sobre la gobernabilidad

El concepto de gobernabilidad adquiere relevancia cuando aparecen situaciones en las cuales las instituciones que ostentan el poder legítimo en una colectividad, no son capaces de cumplir con la misión que tienen encomendada. En otras palabras, la gobernabilidad, la capacidad de gobernar, se convierte en objeto de reflexión en el momento en que se manifiestan los límites de una acción de gobierno.

Los conservadores opinan que la gobernabilidad es un problema que se plantea en términos abstractos: no se trata de hacer eficaz cualquier acción de gobierno, sino de eliminar las acciones de gobierno negativas para el mercado. Asimismo, si es necesario, hay que impermeabilizar las instituciones democráticas frente a las demandas sociales inconvenientes para el mercado.

Los neoconservadores miran al Estado como prevención, por eso la gobernabilidad se plantea más bien como una cuestión de fondo y no como el problema de la eficacia de la acción de gobierno. El neoconservador ve la gobernabilidad como un problema relativo a las interferencias que recibe la sociedad del Estado, desde el exterior. Para él, la gobernabilidad es un problema más por la ineficacia que parecen evidenciar los resultados que por el carácter pernicioso que hay que suponer a cualquier relación entre Estado y sociedad.

Para los liberales, el problema de la gobernabilidad, desde su perspectiva, será el de restaurar la autonomía de la política restringiendo sus alcances hasta el límite del mercado para, simultáneamente, reconstruir la libertad de éste. Problema difícil de resolver porque el poder que alcanzan los grupos de interés nace de la propia lógica del mercado en la que el liberalismo no quiere hacer intervenir la acción del gobierno.

Para los marxistas, los problemas de gobernabilidad del capitalismo son esencialmente de legitimidad. Los marxistas no dudan que, mientras se mantenga la propiedad privada de los medios de producción, el poder político actuará para defender los intereses del capitalismo. Frente a las tesis de eficacia económica con Estado asistencial, las posiciones marxistas insisten en poner al descubierto aquello que mantiene la eficacia de la acción del gobierno: la legitimidad cambiante y el potencial recurso a soluciones autoritarias.

El concepto: una aproximación

En realidad, definir el término resulta complicado, hay quienes afirman que el término en sí mismo es un abuso de lenguaje. Aproximándonos al concepto, podemos decir que la gobernabilidad es la cualidad propia de una comunidad política según la cual sus instituciones de gobierno actúan eficazmente dentro de su espacio, de un modo considerado legítimo por la ciudadanía, permitiendo así el libre ejercicio de la voluntad política del poder ejecutivo mediante la obediencia cívica del pueblo. De este concepto tan abstracto inferimos que la gobernabi-lidad es un fenómeno que incorpora dos elementos, la legitimidad política por una parte, y la eficacia por otra.

La capacidad de conducción del gobierno depende de una serie de factores sicológicos y políticos, pero sobre todo de la eficiencia gubernamental para conducir a la comunidad hacia el desarrollo de un proyecto nacional. Hay que considerar también que la satisfacción de las demandas que no pueden ser atendidas en lo económico se universalizarán en la política. Es innegable que toda la carga ideológica igualitaria recae en lo político. Cuando un gobierno se ve imposibilitado para otorgar a sus gobernados libertad económica, otorga en sustitución, más libertades políticas.

El concepto lleva implícita una carga ideológica, por ejemplo hay quienes opinan que los problemas de gobernabilidad se han generado porque se ha «cedido» demasiado. Otros se refieren a que se debe «acelerar» la reforma política y otros tantos afirman que la gobernabilidad está por «encima» de la democracia. Lo que resulta claro, es la utilización ideológica del término, es como un elemento positivo en el discurso de los actores políticos. Algunos elementos que sostienen la gobernabilidad:

1. Que el régimen político sea legítimo, no necesariamente democrático. La legitimidad es fundamental para que un régimen sea admitido. La concordancia entre los valores del pueblo y las élites que los representan garantizan esa legitimidad. Es pertinente aclarar que la condición necesaria para calificar de legítimo a un gobierno, es que éste tenga su origen mediato o inmediato en unas elecciones libres y competitivas. Paralelamente los gobiernos democráticos deberán legitimar el ejercicio mismo del poder, es decir que la legitimidad dependerá también de la eficacia en la gestión pública.

2. Capacidad de atención de demandas. El gobierno actual tiene un régimen político legítimo pero no tiene capacidad de atender todas las demandas. Todos los grupos sociales plantean demandas y varían de acuerdo al contexto histórico e ideológico del país, de acuerdo a lo que la sociedad cree que son las tareas de un gobierno, por ello lo auditan constantemente. En nuestro país, el Presidente de la República tiene una sobrecarga de demandas de todo tipo, solucionar demandas políticas no cuesta, es costoso tomar decisiones, pero no implica un costo económico. La paradoja es ser eficaz, no democrático necesariamente. Hoy el Presidente busca su eficacia, en parte, a través de la solución política.

3. Capacidad de integrar a todos los actores, que todos estén de acuerdo con el Proyecto Nacional. Cuando no se logra integrar al sistema político a todos los actores se generan las crisis políticas que inciden en la gobernabilidad, ya que ésta demanda la participación de todos los actores en el Proyecto Nacional. Es, en otros términos, capacidad de incluir y persuadir.

4. Capacidad de aglutinar a los grupos de presión, de hacer alianzas con los actores políticos y sociales. La gobernabilidad se fortalece cuando se instrumentan mecanismos de negociación y de solución de conflictos. La gobernabilidad de un país se mide, entre otras cosas, por su capacidad de resolver conflictos a través de instrumentos económicos, políticos o legales. En México tenemos más posibilidades de resolución por la vía política.

5.Viabilidad internacional, posibilidad de reproducir el régimen por la viabilidad que tenga en el exterior de acuerdo a los parámetros internacionales. El efecto «dominó» es una muestra de la necesidad que tienen los regímenes políticos de hacerse «viables a nivel internacional». La viabilidad no sólo debe ser económica, sino también política.

Además de los elementos mencionados, hay que señalar que el modelo no es estático, hay factores que se ubican fuera de los elementos de gobernabilidad. El primero de ellos se refiere a la transición democrática, otro es la Reforma Política y finalmente el tránsito a la globalización. Esto significa que, en el supuesto caso de que los elementos de la gobernabilidad funcionen bien, puede fallar alguno de los elementos «supra». La realidad mexicana es muy compleja, la transición entendida como la salida de un régimen para ingresar a otro, hace que el horizonte resulte incierto.

*Diputada federal de a la LVII Legislatura por Baja California. Pertenece a las comisiones de Relaciones Exteriores, Programación, Presupuesto y Cuenta Pública, Defensa Nacional. y Equidad y Género. Además es secretaria del Comité de Biblioteca e Informática.