GOBERNABILIDAD
DEMOCRÁTICA
Gobernar
es cumplir con los mandatos que la sociedad se da a sí
misma en cada justa electoral. La gobernabilidad democrática
propicia estabilidad para el cambio; el equilibrio indispensable
dentro de una comunidad nacional, para el logro de su bienestar
y desarrollo. A ella aspiran un gobierno legítimamente
elegido y una sociedad organizada; ambos comparten la responsabilidad
de vivir en una democracia. Ello no se agota en las elecciones;
demanda realizar una tarea política permanente a todo representante
y líder social: gobernantes, legisladores, jueces, dirigentes
partidistas, dueños de medios y comunicadores, líderes
sindicales y empresariales, maestros, ministros de distintas iglesias,
y en general, a quienes encabezan órganos de la sociedad
civil.
Lograr
la gobernabilidad democrática, exige apego irrestricto
a la legalidad: todos iguales ante la Ley y dispuestos a cumplirla;
una impecable impartición de la justicia; un gobierno honesto,
eficiente y eficaz, capaz de asumir sus compromisos electorales,
generando las condiciones para una convivencia armónica
y un progreso sostenido; la institucionalización de un
proceso destinado a dirimir conflictos relativos al poder y su
ejercicio, es decir, formalizar mecanismos favorecedores de acuerdos
de civilidad política. La gobernabilidad democrática
facilita la comunicación, no sólo respeta sino promueve
la libertad de expresión, valor fundamental de la democracia.
Se evidencia en tanto los actores están dispuestos a mantener
una actitud de tolerancia frente a los contrarios; de diálogo
y negociación; de concertación y consenso y en su
caso, de imposición legítima de las sanciones legales
y sociales que regulan el funcionamiento del sistema.
Naturalmente
la gobernabilidad democrática opera en presencia de una
tarea sistemáticamente previsora; destinada a identificar
y evaluar tensiones socioeconómicas y políticas,
para evitar se conviertan en crisis fuera de control. En esta
actividad previsora, la información es el elemento clave
y nuevamente la sociedad y el gobierno son corresponsables de
proporcionarla, analizarla, sistematizarla y convertirla en factor
propiciador de decisiones oportunas y adecuadas en favor del interés
general.
En esta campaña presidencial y congresional, el Partido
Revolucionario Institucional ofrece al electorado las mejores
credenciales como garantía de gobernabilidad democrática.
Así lo demuestra la consistencia de su historia y su presencia
nacional como organización territorial y sectorial
auténticamente representativa de los intereses legítimos
de millones de nuestros partidarios y simpatizantes. Así
lo constata la actitud incluyente del PRI, manifiesta en la lucha
política nacional, su capacidad de cambio interno, y de
transformación de la sociedad mexicana; así lo comprueba
su eficacia en el gobierno.
La
complejidad socioeconómica por la que atraviesa el país
en este momento histórico, requiere de un partido y un
gobierno capaces de responder a los propósitos del pueblo.
La experiencia, seriedad y compromiso de nuestro candidato presidencial,
Francisco Labastida Ochoa, así como de nuestros candidatos
a diputados federales y senadores, hacen posible continuar construyendo
una sociedad plural con igualdad de oportunidades para ejercitar
las libertades y acceder plenamente a la justicia social.
Lic.
Dulce Ma. Sauri Riancho
Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional
