El Seductor de la Patria
RUTH GASPAR LÓPEZ*

«Perdóname Agustín: sólo llegue a comprender tu grandeza al padecer tu calvario. Que la historia nos juzgue como lo que fuimos: navíos extraviados en el proceloso mar de la ingratitud»

La historia de México ha tenido grandes hombres, algunos que han luchado a brazo partido hasta su muerte, sin lograr siquiera el reconocimiento del pueblo, otros más afortunados han realizado grandes maniobras de sobrada inteligencia y sacrificio para que la historia les reconozca su participación.

Antonio López de Santa Ana ha sido para la historia de nuestro país un hombre que ha llegado a la posteridad en un lugar discutido; para algunos, un excelente estratega militar, gran político y para otros, un traidor y farsante, sin ningún objetivo positivo para la nación, sólo el de buscar beneficio personal.

En esta obra, el autor, Enrique Serna, hace una exquisita cita con relación de hechos y circunstancias que Antonio López de Santa Ana plasmó en las cartas que dictó a su fiel secretario el Coronel Manuel María Giménez, mismo que dirigió y envió las misivas a Don Manuel, hijo menor del General Santa Ana, fruto de su primer matrimonio con la hija de un comerciante español, una abnegada mujer, de nombre Inés de la Paz, a quien reconociera sus virtudes y grandes valores, hasta mucho tiempo después; también procrearon dos hijas, Guadalupe y María del Carmen, de quienes poco se habla en el texto.

Conocido por la sociedad de su tiempo, siempre tuvo debilidad por las mujeres, al morir su primera esposa, contrajo matrimonio con la hermosa, refinada y calculadora María Dolores Tosta «Loló» como la llamaba cariñosamente, misma que creara el caos sentimental de un «Don Juan», cuando en su vejez el General se percató de su traición con el extranjero de origen belga Didier Michon.

La novela histórica, narra desde las primeras travesuras y momentos importantes la vida de Santa Ana, hasta su muerte, detallando claramente, los parajes más recónditos de la guerra, las batallas en que éste se fue forjando, hasta llegar a ser hombre, siendo que ingresó al Ejército de la Corona a muy temprana edad.

Además de ser una obra en la que la historia de México es uno de los principales atractivos, en ella el autor permite conocer a un hombre con sentimientos y debilidades, mismo que permite adentrar al lector e interesarse de sobremanera en el libro, en virtud de que los relatos plasmados en ella, van entrelazando la vida personal del General Antonio López de Santa Ana con importantes partes de la historia de nuestro país, desde 1811, cuando ingresó al ejército, donde narra algunas batallas en contra de los Insurgentes, pasando por Iturbide, Victoria, Bustamante, Lerdo de Tejada, Juárez, etc., hasta su muerte en 1876.

Santa Ana, fue un hombre convencido de sus principios, de sus aspiraciones y enamorado del poder, la política y la belleza femenina, cuestión que hasta el último de sus días lo motivó y atormentó. Siempre manejó la dualidad, mientras estaba exiliado en La Habana, Kingston o Cartagena de Indias, añoraba su patria, pero cuando regresaba y de nuevo obtenía el poder, parecía ajeno a él, retirándose a sus propiedades en su natal Veracruz, algunas ocasiones, sin mayor interés que el gozar del poder, el lujo y el placer de vivir con comodidades.

El autor maneja con fina destreza, la realidad de la vida y anécdotas de Antonio López de Santa Ana, desde como acostumbraba ordenar a la tropa o a los grandes militares, con los que trataba, hasta como cortejaba a una bella y delicada dama de sociedad o una hermosa mulata cortesana.

Relata como el hijo de un notario veracruzano decidió salir de su casa sólo con la bendición de sus padres, como pasó por la historia de nuestra Nación, llegando a ser Presidente y cómo llegó al final de su existencia. En un deplorable estado de salud, en la quiebra, el olvido y la pobreza; sin honores, amor, atenciones, dinero y lujos, que en los tiempos de gloria tenía de sobra.

El novelista permite, analizar el lado fuerte, amable, calculador, inteligente, despiadado, agresivo y sentimental del general Santa Ana, al que el pueblo en su momento llegó a denominar como Protector de la Libertad ó Su Alteza Serenísima además de otros halagos, sin embargo, el tiempo cambiaría la denominación que el pueblo le otorgó por una muy triste... Traidor a la Patria.

*Abogada, Servidora Pública en el ISSSTE,
Delegación en Toluca, Estado de México.