CRECIMIENTO ECONÓMICO CON JUSTICIA SOCIAL
Carlos Noriega Curtis*

La presente administración pública ha diseñado una política integral, corresponsable, participativa y federalista, que permite hacer tangibles los derechos sociales y mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos. En el presente ensayo, me propondré exponer y desarrollar los métodos, acciones y logros alcanzados por las autoridades mexicanas en el ámbito del crecimiento económico con justicia social.

Es claro que un crecimiento del Producto Interno Bruto acompañado con desigualdad social, no es «desarrollo» para el país; por lo cual el gobierno federal y estatal tienen la obligación de emprender acciones dirigidas a atender y revertir las condiciones de inequidad y marginación social en las que se encuentra la población en extrema pobreza. Para lograr un análisis a profundidad en el tema «desarrollo económico y equidad social en nuestro país», hay que preguntarnos: ¿Cómo orienta la política de gasto social? Esta política debe canalizar sus esfuerzos a través de dos grandes vertientes: acciones de amplia atención a la población, como son seguridad social, salud, educación, capacitación laboral y vivienda, y acciones dirigidas hacia regiones y grupos sociales en pobreza extrema. La presente administración ataca tajantemente este grave problema, a través de la coordinación de las dependencias públicas mediante las siguientes tres vertientes: 1) fortalecer la inversión en capital humano, 2) promover la generación de empleos y oportunidades de ingreso, y 3) fomentar el desarrollo de la infraestructura física, a fin de aumentar la oferta de servicios básicos.

Hay que recordar que en 1910, México era un país de graves carencias. Tenía cerca de 14 millones de habitantes, el 75% de ellos vivía en localidades rurales en aguda marginación, el analfabetismo superaba el 80%. En ese México, la esperanza de vida de la población era inferior a los 40 años de edad. Existían muy pocas instalaciones de salud y de educación, y cerca de 2 mil familias eran propietarias del 90% del territorio nacional. Sin embargo; hoy podemos hablar de un México diferente. La población se ha incrementado a cerca de 100 millones de habitantes y se ha tenido un profundo proceso de urbanización. Los servicios de electricidad, agua potable y drenaje, y la infraestructura para la producción han duplicado su cobertura cada 15 años. Ahora el analfabetismo es del 10% y la esperanza de vida se ha incrementado a 75 años.

Con relación a la primera vertiente, «Capital humano», se realizan acciones de inversión para fortalecer el desarrollo de las capacidades de la familia en pobreza extrema mediante salud, educación y alimentación para su inserción productiva y social. Este componente es apoyado, por mencionar algunos: Progresa, Programas Compensatorios (SEP), IMSS, desayunos escolares (DIF), Programa de Ampliación de Cobertura, Abasto Social de Leche y Tortilla, y Abasto Rural (Sedesol).

En cuanto a la segunda «Oportunidades de ingreso», consiste en acciones dirigidas a promover apoyos a los trabajadores, para así poder responder a problemas de coyuntura de empleo y al mismo tiempo, mediante obras productivas y de infraestructura social, atacar las barreras estructurales que obstaculizan el desarrollo de las actividades productivas, con lo cual se promueva la generación de empleos e ingresos. Destacaré que en 1994 se crearon 149,674 nuevos empleos, con una tasa de crecimiento del Producto de 4.5%. En contraste, entre 1995 y 1999 se crearon 2,884,653 nuevos empleos. Tan sólo en 1999, con una tasa de crecimiento del PIB de 3.7% se crearon 706,041 nuevos empleos en el sector formal de la economía. Con certeza en el 2000, con una tasa de crecimiento similar a la de 1994, habrán de crearse más empleos que en 1999 en el sector formal de la economía.

Una acción complementaria de la estrategia para mejorar las condiciones de bienestar de la población en pobreza extrema está relacionada con una adecuada disponibilidad de los servicios básicos. Para proveer de «Infraestructura social básica» a las localidades con elevados índices de marginación social, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público ha brindado especial interés y apoyo al presupuesto del gasto destinado a este sensible rubro social; en especial ramos 26 y 33.

Ahora bien, el gasto asignado al desarrollo rural tiene dos vertientes: a) desarrollo productivo y b)desarrollo social de la población en pobreza extrema y sus canales generales de trabajo son: la educación, salud y alimentación, y la infraestructura social básica.

Respecto de las erogaciones gubernamentales, se ha logrado un saneamiento de las finanzas públicas; con lo cual se permitió un mayor gasto social en 1999 como nunca antes se había dado, más aún lo mismo ocurrirá durante el presente año. Vale la pena señalar que el presupuesto actual de egresos es el de mayor contenido social en la historia de nuestro país, bajo cualquier indicador que se le mida: como porcentaje del gasto programable total, el gasto social será de 61.8 por ciento; como proporción del PIB llegará a 9.6 por ciento y registrará un crecimiento real de 8.9 por ciento.

El gasto social ha sido una constante preocupación y prioridad de nuestro gobierno para lograr una mejor distribución del ingreso y la riqueza en México. Por lo cual estas erogaciones han crecido a una tasa promedio anual de alrededor del 4 por ciento, en términos reales, en los últimos cuatro años. Si ahora nos revocamos en el tiempo, el gasto social hace diez años ha crecido a una tasa promedio anual que duplica la tasa de crecimiento de la economía, cuadriplica la tasa de crecimiento de la población mexicana y, no menos importante, duplica el crecimiento del gasto programable.

Concluyo exhortando a los lectores y al público en general para que colaboren en la labor del gobierno mexicano, de lograr una economía de estado que promueva la competencia y eficiencia entre empresas, organismos e instituciones, incentive los derechos de propiedad mejor definidos, se tenga información menos asimétrica e incompleta entre los entes económicos, se disminuyan las externalidades negativas que atañen a la sociedad, se aumente el capital humano, se implementen mejores tecnologías y se canalicen mejor las inversiones; como consecuencia, se traducirán en un aprovechamiento de las economías de escala y una mayor creación de empleos mejor remunerados en el corto y largo plazo. Así cosecharemos los frutos de un México con crecimiento económico general y sostenido, y al mismo tiempo lograremos una mayor justicia social.

*Economista, académico y servidor público en el Banco de México, la SHCP Y el Infonavit. Actualmente es subsecretario de Hacienda y Crédito Público.