La
función del Estado en el Deporte
JESÚS
MENA CAMPOS*
Durante
muchos años, la preocupación del gobierno en el
deporte se ha manifestado como parte de las políticas públicas
enmarcadas en el sector educativo; es decir, el deporte siempre
ha sido considerado como parte del sistema educativo nacional.
Incluso, desde la aprobación de la Ley de Estímulo
y Fomento del Deporte en 1990, la institución competente
en la materia ha sido la Comisión Nacional del Deporte,
la cual es un órgano desconcentrado de la secretaría
de la Educación Pública.
Sin
embargo, la experiencia de estos últimos 30 años
nos ha permitido observar que el fenómeno deportivo, por
sus características, pertenece no solamente al ámbito
educativo, sino a otros ámbitos, sobre todo los relacionados
con el bienestar social, el desarrollo social o el desarrollo
comunitario.
Además,
el deporte es solamente una parte, muy importante pero solamente
una parte de un fenómeno más grande y de mayor trascendencia
para la salud de los mexicanos que es el ámbito de la cultura
física.
El
término cultura física, que aparece por vez primera
en la Ley de Estímulo y Fomento del Deporte en 1990, no
es nuevo: es un término acuñado en México
y posteriormente exportado a todo el mundo a principios de siglo.
El término fue utilizado por el Presidente Abelardo L.
Rodríguez cuando en 1932 creó el primer organismo
de gobierno para establecer como política nacional la participación
de los sectores social y privado y establecer por vez primera
como política pública, la atención gubernamental
sobre la actividad física, la recreación y el deporte.
En
1932 el Gobierno crea el Consejo Nacional de Cultura Física
con dos objetivos fundamentales: el primero, establecer la posibilidad
de que las actividades físicas, la recreación y
el deporte, estuvieron al alcance de toda la población
y, segundo, crear la Confederación Deportiva Mexicana,
como un mecanismo de integración de las organizaciones
sociales y las federaciones deportivas mexicanas, asociaciones
civiles, a los apoyos gubernamentales. Después de creada
la Confederación Deportiva mexicana, A.C. El Consejo Nacional
de Cultura Física desaparece.
Desde
ese entonces a la fecha, muchas cosas en el deporte han cambiado
pero primordialmente los cambios más impactantes han sido
sin duda el nacimiento y desaparición de los órganos
gubernamentales del deporte; el Instituto Nacional del Deporte
en 1976, la subsecretaría del Deporte en 1980, el Consejo
Nacional del Deporte en 1980 y finalmente la Comisión Nacional
del deporte (CONADE) en 1988.
Con
la creación de la Comisión Nacional del Deporte
se promovió la creación o modificación de
organismos estatales homólogos, los cuales salvo sus muy
contadas excepciones, cuentan con menos presupuesto para apoyar
directamente a las asociaciones deportivas y a los deportistas
que el que dedican al pago de salarios y administración
de los propios organismos.
Además
se ocupa una mayor cantidad de recursos y esfuerzos en establecer
una coordinación alrededor de eventos deportivos y no se
ha podido acentuar el énfasis en la creación de
programas locales de desarrollo del deporte que permitieran un
desarrollo más sustentante.
El
problema fundamental para esta falta de eficiencia en el desarrollo
del deporte, es sin duda la falta de una concepción profunda
que vaya más allá del simple establecimiento del
deporte como una política de Estado, y por supuesto que
permita la integración conceptual y funcional del término
cultura física.
Por
otra parte, la integración deportiva municipal y estatal
habían sido ordenadas y con una cierta congruencia; sin
embargo, desde la llegada de partidos políticos de oposición
a las gubernaturas y a las alcaldías, se ha iniciado un
proceso de clientelismo político con el manejo de las Ligas
deportivas municipales y la «compra» de favores de
los deportistas de rendimiento por algunos gobiernos. Finalmente,
es necesario aclarar que el aparente avance deportivo de algunos
estados de oposición en la clasificación de la Olimpiada
Infantil y Juvenil, han sido por la gran cantidad de recursos
que les han sido entregados desde el gobierno federal.
Comprendido
de esta manera el problema, requerimos urgentemente establecer
una política de Estado para la cultura física y
el deporte de México. ¿En qué consistiría
esa política de Estado?, primordialmente en cinco puntos
básicos:
1.-
Modificar la estructura de la Comisión Nacional del Deporte
como organismo desconcentrado de la secretaría de Educación
Pública, para convertirla en un Instituto Nacional de Cultura
Física y Deporte descentralizado del Ejecutivo Federal.
Esta nueva disposición jurídica le permitiría
mayor extensión de los programas hacía mayor cantidad
de población, con la posibilidad de establecer sus propias
políticas de financiamiento y generación de recursos
propios a través de programas de comercialización
serios. Su acción no estaría limitada al presupuesto
asignado sino que en conjunto con las organizaciones de la sociedad
civil, patrocinadores y asociaciones civiles del deporte, generaría
los recursos necesarios que podrían ser del rango de 10
veces el presupuesto actual.
2.-
Proponer al congreso la creación de una nueva ley de cultura
física y deporte que sirva de sustento para la organización
estructurada de participación deportiva obligatoria desde
el municipio hasta el nivel nacional, que proporcione seguridad
jurídica a las ligas y reordene su participación.
Los actuales ordenamientos no son obligatorios, y la esencia del
cambio estructural del deporte debe darse en el municipio, con
la obligatoriedad de apoyar las estructuras representativas de
cada deporte, afiliadas a las asociaciones estatales con la corres-ponsabilidad
de financiamiento de todas las partes involucradas no solamente
determinadas por el presupuesto gubernamental.
3.-
Establecer con claridad en la ley, que la RESPONSABILIDAD DEL
ESTADO fundamentalmente es la de promover EL DEPORTE SOCIAL, es
decir, aquel deporte que se practica con fines educativos, recreativos
y por salud comunitaria; es decir aquel deporte que no requiere
de eventos selectivos estatales ni nacionales y mucho menos internacionales.
Es un deporte que por definición se promueve en la comunidad
en su núcleo social y cuyo resultado es inmediato y no
tiene fines de representación olímpica.
4.-
Establecer con claridad en la ley que, como política de
Estado, el deporte de representación deberá ser
fomentado por el gobierno pero operado en su totalidad por las
asociaciones civiles reconocidas por los organismos internacionales
del deporte. El fomento gubernamental incluye la generación
de los mecanismos de ley para que los patrocinios de empresas
y de individuos puedan ser deducibles y que la organización
de eventos estatales y nacionales de empresas comerciales solamente
puedan darse a través de las asociaciones civiles del deporte.
La legislación deberá diferenciar con claridad que
la promoción del deporte estudiantil se debe realizar dentro
de las escuelas o dentro del sector correspondiente creando espacios
ESPECIALES para las ligas estudiantiles que SE INTEGRARÁN
a las organizaciones sociales desde su ámbito territorial.
5.-
Ampliar los ámbitos de cobertura de este instituto para
normar y fomentar la práctica de actividades físicas
para la salud y la recreación, la creación de espacios
autofinanciables para la práctica del deporte y establecer
la corresponsabilidad del cuidado y mantenimiento de las instalaciones
deportivas y recreativas con los usuarios. Posiblemente ésta
sea la política más transcendente para el país
ya que implica la movilización de poco más de 80
millones de mexicanos en actividades FUNDAMENTALES que les permitirá
obtener y mantener la salud física individual.
En
suma, la política de Estado debe ser modificada sustancialmente
y dar paso a una política de salud pública fundamentada
en la cultura física a través de la activación
física, la recreación y el deporte social que involucre
a más del 80% de los mexicanos y asi además de atender
de mejor manera a poco más de los 700 mil deportistas registrados
en la Confederación Deportiva Mexicana se apoyaría
a 1.4 millones de jóvenes que practican deporte en forma
organizada y competitiva en todo el país, a cerca de 20
millones de escolares con actividades deportivas y recreativas,
y a 80 millones de mexicanos que a la fecha no son atendidos ni
con actividades deportivas, ni recreativas, ni actividades físicas
para la salud.
También
este concepto implica que el deporte de alto rendimiento no se
realice a través de un gasto (de presupuesto) sino que
la rectoría del Estado se manifieste logrando que los recursos
para el deporte sean una inversión en la que participe
la sociedad en su conjunto; desde los deportistas, los patrocinadores
y hasta los grandes inversionistas se creen un capital social
del deporte que permita a mediano plazo su desarrollo sin el presupuesto
gubernamental.
Estos
planteamientos no son parte de un modelo teórico, son parte
de un modelo operativo que se esta gestando en el Estado de México
por instrucciones del gobernador constitucional, licenciado Arturo
Montiel Rojas, quien tiene como objetivo crear una cultura a través
de las actividades físicas, la recreación y el deporte,
nos permite obtener más mexiquenses sanos y competentes.
*Abogado,
medallista olímpico en clavados. Director general del Instituto
Mexiquense de Cultura y Deporte.
