COMBATIR
LA POBREZA CON FIRMEZA Y DECISIÓN*
Agradezco
la generosidad que ha tenido la Academia al distinguirme inmerecidamente
el día de hoy. Comprendo el significado de esta distinción
y la acepto como un reconocimiento a todos quienes luchamos por
un ideal: México.
La
Academia está integrada con profesionistas de muy diferentes
carreras, por hombres que militan en diferentes partidos. Un propósito
los aglutina: debatir sobre el país, examinar su desarrollo,
proponer medidas para que el país avance. Con este espíritu,
enriquecer el análisis de lo que en México ocurre,
quiero compartir con ustedes unas reflexiones.
Coincide
el término de sexenio, con el cambio de siglo y del milenio.
Son épocas para reflexionar sobre lo que en México
ha ocurrido, y sobre el proyecto de Nación que queremos
cumplir los mexicanos para este milenio. Reflexionar sobre lo
que hemos logrado, pero también estar conscientes de los
retos que el país enfrenta y de las medidas que debemos
adoptar para que México avance.
Nuestro
país ha superado el gran reto del crecimiento demográfico
en los pasados años. En un corto periodo, casi 40 años,
el país triplicó el número de habitantes
que poblamos este gran territorio, crecimos de 35, a 100 millones
de habitantes. Al hacerlo, el país y los gobiernos emanados
de la Revolución, pudieron avanzar en la atención
de las necesidades básicas. Atendimos el crecimiento en
la población y se elevó adicionalmente el número
de alumnos inscritos en las escuelas y la escolaridad promedio,
de poco más de 2 años, a cerca de 8 años
de escolaridad. En agua potable, de 15 millones de habitantes,
a 90 millones de habitantes. En salud, de 50 años de esperanza
de vida, a 75 años.
Mantuvimos
la estabilidad y la paz social, hubo avances satisfactorios, pero
subyacen carencias, se mantuvo y creció la pobreza extrema,
hoy lamentablemente una cuarta parte de los mexicanos, 25 millones
de mujeres, de niños, de jóvenes, están en
condiciones de pobreza extrema, prácticamente no tienen
ni siquiera para comer. También tenemos presente que las
diferencias en el crecimiento entre el sur y el norte del país
se han mantenido y se han acentuado.
México
no puede, ni debe, permitir que se abran las diferencias en el
sur y el norte, si queremos mantener una patria unida, no es sólo
un problema de justicia y de equidad, es la concepción
del largo plazo, de un país unido por la generosidad y
por la igualdad para todos los mexicanos, no para unos cuantos.
Las diferencias entre el campo y la ciudad han crecido, es hora
de reconocerlo y revertirlo, de actuar con decisión, con
firmeza, con talento, acumulando las experiencias positivas, respondiendo
al proyecto de Nación que ideamos y concebimos los mexicanos,
que sigue vigente el día de hoy y está plasmado
en nuestra Constitución, en las expresiones de justicia
social y en la vocación libertaria y de justicia, que los
mexicanos tenemos clavada en el corazón.
Se
agravaron también otros problemas, como el del agua, porque
debido al crecimiento de la población y el desarrollo de
la industria y del comercio, es cada vez más insuficiente
en más de la mitad del territorio nacional. Creció
la criminalidad y crecieron también los problemas de corrupción
por la influencia dañina que el narcotráfico ha
ejercido sobre nuestra población.
Esta
es la nueva realidad que enfrentamos los mexicanos. Estos son
los claroscuros que hoy vivimos. Estos son los avances de los
cuales tenemos que sentirnos satisfechos, pero también
los retos a los cuales tenemos que responder, enfrentarlos y solucionarlos.
Buscamos
un proyecto de Nación que nos una y nos identifique por
las esperanzas en él depositadas, por las metas en él
contenidas, que sea más justo, que nos dé certidumbre
de que vamos avanzar y que permita a los jóvenes recuperar
la confianza en nuestra patria. Por estas razones contiendo para
ser Presidente de la República. Quiero ser Presidente para
combatir la pobreza con firmeza y decisión; para erradicar
de nuestro vocabulario la palabra crisis y las negativas consecuencias
que sobre México representa; para derrotar a la inflación
en el país, a quebrarle el espinazo y hacer, como decía
don Antonio Ortiz Mena, que ésta sea igual a la de nuestros
socios comerciales. Busco ser Presidente para lograr un crecimiento
económico del orden del 5 por ciento, acompañado
por una política activa de empleo, porque el crecimiento
económico no se distribuye por todo el país, ni
para todos los grupos, hay que cerrar la brecha entre los que
menos tienen y los que tienen todo, entre el campo y la ciudad,
entre las regiones rezagadas y las que están avanzando
en el país.
Eso
significa usar el poder para servir a la gente. Hacer cambios
con rumbo en México con una clara definición de
la Nación que los mexicanos ambicionamos. Esto será
factible en los siguientes años, y estoy consciente de
la gravedad de los compromisos que asumo, porque como en pocas
ocasiones México tiene circunstancias favorables para avanzar.
Estamos
en la coyuntura por la reducción del déficit público,
del déficit en la balanza de servicios y de la inflación;
por el mejor servicio de la deuda, por los cambios que nuestro
país ha registrado, por la modificación del comportamiento
demográfico, por la apertura comercial con otras naciones
y el impulso que le otorgan, por el crecimiento de la inversión
y de la productividad en el país. Pero esta coyuntura y
estas fuerzas no son suficientes para hacer que México
avance como lo exigimos los mexicanos. Necesitamos una segunda
generación de cambios; transformar al gobierno para hacer
realidad lo que planteo: usar el poder para servir a la gente,
usar el poder del gobierno para servir a la gente.
Por
eso planteo reformar al gobierno para hacerlo más funcional,
quitarle discrecionalidad, quitarle excesivos trámites
y hacer que abra sus puertas a la sociedad, a los ciudadanos,
a los mexicanos y, desde luego, también a las empresas,
para que así nuestro país retome vitalidad en su
crecimiento, en su desarrollo y retomemos la creatividad de la
sociedad civil.
Necesitamos
también crecer hacia adentro, no sólo crecer hacia
fuera. Somos una gran Nación, con 100 millones de habitantes.
Tenemos capacidad para sustentar nuestro desarrollo en el propio
consumo que la Nación genera.
Lograremos,
un propósito de justicia social, elevar el nivel de vida
de la población y para eso requerimos más empleos,
que el empleo informal pase a empleo formal, porque hoy, reconocemos,
hay la misma cantidad de trabajadores con empleo informal o autoempleados,
que con empleo formal; muchos de ellos carecen de los servicios
elementales de seguridad social, no disponen de vivienda ni protección
para la vejez. Y si queremos tener un país más justo,
tenemos que hacerlo principalmente por nuestros trabajadores.
Es
imperativo reconstruir nuestras clases medias, casi las hemos
perdido en los años pasados; esto puede lograrse impulsando
fuertemente a la pequeña y a la mediana empresa. Propongo
elevar los salarios todos los años por arriba de la inflación.
Sostener una política deliberada de apoyo a la pequeña
y a la mediana empresa, al campo, a la industrialización
de los productos agropecuarios, al impulso a la construcción
de vivienda, tres veces más de lo que hoy se está
construyendo el apoyo al turismo y a todas las actividades económicas
que genera.
El
avance en lo material, que es fundamental, no serviría
de nada si no avanzamos en otros capítulos fundamentales;
mucha mayor calidad en la educación, poner énfasis
en aprender a aprender, poner énfasis en enseñar
a pensar, no sólo en memorizar cifras, fechas, datos, buscar
la verdad y hacer, con ello, un cambio en el paradigma, en el
objetivo de la educación, fortalecer la enseñanza
de nuestro idioma, de las matemáticas, de los valores cívicos
y de los valores universales. Hacer de la educación el
gran instrumento para lograr la igualdad de oportunidades en México.
Basta de un México dividido por la pobreza, basta de un
México con una pobreza lacerante; basta de un México
de niños en la calle que no tienen ni para comer y que
tienen que estar a las dos de la mañana pidiendo limosnas
para poder llevar algo a su casa.
Esas
son realidades que no sólo tenemos que reconocer, sino
con decisión y con firmeza, con todos los instrumentos,
luchar y lograr que el Gobierno y su acción tengan un rostro
humano, que nos ocupemos de los que menos tienen.
Por último, hay dos grandes reclamos de los mexicanos,
que hago míos: combatir la corrupción en todas sus
expresiones, por eso he propuesto 10 grandes cambios para luchar
contra ella; cambios con rumbo en el país, y combatir a
fondo la inseguridad pública, la criminalidad y la violencia.
Cuando
fui gobernador de Sinaloa empeñé mi palabra y cumplí
con el compromiso, puse todo el esfuerzo, los mejores hombres,
el presupuesto y el carácter y la decisión para
combatir la violencia en el estado.
También
por eso quiero ser Presidente, para usar no sólo el poder
del gobierno, sino el tiempo específico del Presidente
de la República para ocuparse personalmente de ese problema,
para combatirlo con vigor y con decisión.
He
dicho en varias ocasiones que tengo las manos limpias. Quiero
decir que también las tengo firmes, sé apretarlas
y sé usarlas con el vigor que se necesita. Participo en
esta contienda presidencial en un contexto radicalmente diferente
a lo que había ocurrido en el país, hemos construido
condiciones de legalidad, y equidad y a veces equidad que lleva
a excesos.
El
PRD, que obtuvo menos votos que el PRI, hoy tiene cerca de mil
millones de pesos de financiamiento público del IFE; el
PAN, que también tuvo menos votos, hoy tiene recursos semejantes
a los que recibe el PRI. Me presento en esta contienda con emoción,
con decisión, con firmeza, con la seguridad de que en la
competencia debemos debatir sobre las ideas y sobre el proyecto
de Nación que les estamos planteando a los mexicanos. Estoy
convencido de que el nuestro proyecto de Nación es el mejor,
porque lo recogemos de los mexicanos y nuestra historia es la
fuente de inspiración, en él planteamos cambios
con rumbo. Por eso, al agradecer a ustedes esta gran distinción,
les pido con toda humildad, y al mismo tiempo, con todo entusiasmo,
que me apoyen en esta campaña, sabiendo que en respaldo
del candidato está el proyecto de Nación que todos
queremos y que el candidato tiene la emoción, el carácter
y la firmeza para luchar por el país y por los mexicanos.
*Mensaje
del Lic. Francisco Labastida Ochoa ante la Academia Nacional,
A.C.
México, D.F. 14 de marzo de 2000
