Comentario
a Lecciones fáciles para elecciones difíciles
MARIO VELASCO TORRES DE LA VEGA*
Para
hablar de este libro se debe seguir exactamente la misma metodología
que se utiliza cuando se comienza a leer: empezar desde la portada.
Una
bola de ligas de múltiples colores que predomina sobre
el título. Este objeto, de entrada, nos indica el principio
del recorrido: algo común y de lo que se escucha todos
los días (las elecciones), representada por una esfera,
pero cuya constitución (las ligas de diversas tonalidades
enredadas entre sí), expresan que los comicios encierran
una gran complejidad.
Es
entonces que al bajar un poco la vista, nos encontramos con que
el autor, Carlos Flores Rico, pretende desenmarañar tal
enredo, para explicarnos, mediante LECCIONES FÁCILES PARA
ELECCIONES DIFÍCILES, cómo planear estratégicamente
una campaña electoral.
Cuando
se arriba a la primera parte titulada Estrategia y Mercadotecnia
Electoral, el autor establece una diálogo con el lector
para transmitirle las diferencias que existen entre táctica
y estrategia (y no precisamente la de Mario Benedetti),
Al
describir y diferenciar ambos conceptos, se recurre a pensadores
de la ciencia política como Reese, Duverger, Bobbio, así
como a revolucionarios como José Stalin y Ernesto, el Ché,
Guevara.
Vale
la pena señalar, que si bien los dos personajes aludidos
nunca participaron en campañas electorales, el autor valora
el enfoque de la estrategia y de la táctica que estos hombres
de armas practicaron durante su vida.
El
segundo capítulo, hace mención de uno de los puntos
más actuales y neurálgicos en la política
moderna: La mercadotecnia electoral.
Las
recomendaciones técnicas que al respecto se exponen se
pueden adaptar a cualquier partido político no importando
su ideología, ya que los instrumentos que emplea la tecnología
del mercadeo tienen un carácter universal. Flores Rico
indica en este apartado, que fue el general «IKE»
Eisenhower, el primero en utilizar anuncios televisados en su
campaña electoral de 1952.
Otro
tema que arroja este libro, es la investigación del mercado,
donde se muestra cómo identificar a los potenciales electores
y el cómo hacerlos para la causa por la que se pugna, al
tiempo de elaborarse un estudio detallado del campo específico
en el cual se está trabajando. El interesado podrá
encontrar un vasto catálogo de los mecanismos que existen
para efectuar encuestas como el teléfono, el correo o las
entrevistas focalizadas o en panel, de igual modo, el tipo de
preguntas necesarias para extraer la información clave.
Quizá
uno de los capítulos mas apasionantes sea el de la estrategia
de comunicación donde se verifica el impacto de los medios
sobre los votantes, particularmente, la televisión, la
cual opera como reforzadora de opinión y no como moldeadora
de conductas específicas (según estudios de Katz).
Claro
está que dentro del renglón de la contrapropaganda,
no podía faltar la referencia casi obligada a Goebbels
y a su sistema para contrarrestar al enemigo, aprovechando sus
errores propagandísticos.
La
comunicación persuasiva, también tiene su lugar
en este extenso estudio, y donde se hace hincapié en fenómenos
electorales como lo son los debates, y el cuestionamiento formulado
acerca de que si estos son simples espectáculos para las
masas o bien, herramientas eficientes para persuadir al elector.
En
la sección que menciona la promoción del voto, se
ofrece al usuario de esta publicación, un relato atinado:
La insuficiencia, a partir de 1988, del voto corporativo para
ganar las elecciones presidenciales de aquel año, por lo
que posteriormente se implementarían las cadenas o redes
hasta llegar a la forma territorial de la promoción del
voto, la que permanece vigente, según Flores Rico.
Al
final, las experiencias de campo del responsable de esta obra,
se materializan al dibujar los caminos para convencer al objetivo
que, en este caso, es el potencial votante.
No
obstante, se indican las prioridades: En primer término
los votantes fieles, seguidos de los tibios, los indecisos, los
del adversario, y como consecuencia, la partición de la
unidad del adversario.
Como
postre en el menú, se sirven al hambriento de triunfar
en las elecciones, los dispositivos para realizar una movilización
idónea el día de la jornada electoral, donde se
constatará la efectividad de todo lo anterior.
Colaborador
de Voz y Voto y La Crónica.
