Actuando en el presente con la mira a largo plazo
JOSÉ LUIS MEDINA AGUIAR*

En el discurso de Francisco Labastida en Querétaro el pasado 23 de enero, el candidato dijo algo que nos debe llamar la atención. Expuso: «Nuestro compromiso con el futuro, como Partido, no se resume ni se agota en el horizonte del próximo sexenio. Se le agota al candidato, pero no se le agota al partido. Tenemos el reto y la oportunidad de mirar lejos, de pensar nuestro futuro a largo plazo para que nuestras ideas, propuestas y acciones sean perdurables».
¿Podemos pensar a largo plazo? ¿cómo se piensa a largo plazo?
Éstas preguntas son válidas porque no estamos acostumbrados a hacerlo. De hecho, el ejercicio de más largo plazo que hacemos es la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, que al presentarse por ley en mayo del primer año de ejercicio, de hecho corresponde a un periodo de cinco años solamente.
Pero el candidato Labastida nos está motivando a pensar a 20 ó 25 años. Nos conmina a que veamos las transformaciones estructurales que ya estamos pasando, que nos dan pie a pensar en las transformaciones también estructurales que deberemos hacer realidad. Todo ello bajo el principio de una economía con justicia social, dando sentido a su lema: Que el poder sirva a la gente.
En el Congreso del Colegio Nacional de Economistas, Labastida hizo un recuento por demás interesante de estas transformaciones estructurales. De manera telegráfica, vale la pena resumir algunos de sus planteamientos: México ha pasado de tener una población en crecimiento explosivo a una de crecimiento moderado, donde los jóvenes y adultos, ya en edad productiva, seremos la mayoría; la estructura de las familias ha cambiado radicalmente, ya que de tener una familia 7 miembros con solo 1.4 personas trabajando, ahora tenemos familias de 4 personas en promedio con 2 personas trabajando; las mujeres entran ya a la vida productiva de lleno, al pasar de dos de cada diez trabajadores a cuatro de cada diez; la escolaridad pasa de 3 años de promedio a 8; ahorramos más al pasar de 14 puntos del PIB a 22 actualmente; antes exportábamos sólo 7 mil millones de dólares y hoy exportamos 122 mil millones. En fin, una transformación seria, con enormes implicaciones para el futuro del país.

De estos cambios, el más significativo y el que se nos presenta como el mayor reto es el del crecimiento de la pobreza. Todo lo que hagamos deberá tener como punto de referencia éste reto: disminuir sustancialmente la existencia de pobreza extrema entre nuestros compatriotas.
Entonces cabe la pregunta: ¿podemos generar las condiciones para una economía con justicia social?, ¿existen instrumentos para lograrlo?, ¿qué otras cosas necesitamos hacer?
El candidato Labastida nos llama la atención de algo muy significativo: ningún otro candidato está hablando de crisis económica. Todos hablan de crecimiento. De hecho, el debate está en que si crecemos al 5% ó al 7% anualmente. Todos los demás candidatos se comprometen a mantener las características básicas de la política macroeconómica: en materia monetaria, cambiaria, de déficit fiscal, etc.
Esto quiere decir que lo hecho hasta ahora, reconocimiento a la labor del Presidente Zedillo, funciona. Que lo que necesitamos trabajar son las propuestas concretas. En ello, el candidato Labastida está muy por adelante del resto de los candidatos, que se quedan en planteamientos de buenos deseos.
Las propuestas de Labastida, fruto de su experiencia y la de todos los priístas, tienen sentido en el corto plazo, con programas generadores de empleo como vivienda, turismo, infraestructura, como también de largo plazo, como un replanteamiento del sistema educativo en todos sus niveles, para hacerlo cualitativamente mejor y que se vuelva el pivote fundamental de la transformación estructural de México. Además, las propuestas en materia de desarrollo tecnológico, de mejores condiciones para el desarrollo productivo y social del campo, del apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa, en fin.
De manera importante, Labastida habla de rediseñar el gobierno, de iniciar una reforma fiscal y presupuestal que nos permitan un gobierno capaz y efectivo en los retos que se avecinan.
Habla Labastida de programas para atacar las causas de la pobreza a través del empleo y el salario, la educación y la infraestructura en salud, agua potable, además de los apoyos para que las mujeres y los jóvenes encuentren respuestas concretas a sus nececidades y se vuelvan productivos y eficientes, competitivos.
Por todo esto, porque tenemos condiciones macroeconómicas que permiten suponer crecimiento económico, porque el candidato Labastida hace planteamientos, constantemente, de programas que permitan llegar a los objetivos planteados; por todo ello, sí es posible pensar a largo plazo.
Sin duda, durante la campaña, muchas otras propuestas se integrarán al planteamiento global que hará Francisco Labastida hacia el final de su campaña. Todos los priístas deberemos contribuir a este esfuerzo, pero teniendo siempre en mente lo que nos dice Labastida: que nuestras ideas, propuestas y acciones, sean perdurables.

*Senador de la República. Presidente de la Liga de Economistas Revolucionarios.