¿Qué tenemos que hacer los priístas
para recuperar Jalisco?
FRANCISCO
JAVIER MORALES ACEVES*
Para
responder la pregunta del título del presente escrito,
es necesario recordar y comprender cómo se dio la derrota
del PRI en las elecciones locales del 12 de febrero de 1995.
Los priístas no pudimos contra los efectos devastadores
que socialmente produjeron en el estado los asesinatos políticos
de Luis Donaldo Colosio Murrieta, de José Francisco Ruiz
Massieu y del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Asimismo,
las explosiones del 22 de abril en el Sector Reforma de la capital,
enmarcaron a Jalisco en un escenario adverso para el PRI, producto
también de la soberbia centralista que contribuyó
a la destitución del gobernador constitucional del estado,
licenciado Guillermo Cosío Vidaurri, y del presidente
constitucional del ayuntamiento de Guadalajara, ingeniero Enrique
Dau Flores. Por si lo anterior no fuera suficiente, la devaluación
de 1994 produjo el caldo de cultivo ideal para la derrota electoral
en Jalisco.
A cinco años de gobierno panista, ¿qué
es lo que ha sucedido en Jalisco?, podemos ver y escuchar la
respuesta todos los días en los medios de comunicación:
Jalisco vive un retroceso que lo coloca ya en el cabús
del tren de la República Mexicana, los yerros cometidos
por las actuales autoridades panistas han dejado a nuestra entidad
en cero progreso; no hay obra pública, la inseguridad
campea en el estado y el nepotismo y la corrupción salen
a la luz pública; y, aunque sus errores no dejan de beneficiarnos,
no los deseamos pues los pagamos todos los jalisciences.
Mientras fuimos el gobierno, éramos más gobierno
que partido; hoy que solamente somos la primera fuerza opositora
en el estado, hemos redescubierto nuestras potencialidades y
rescatado nuestra mística partidaria. Asimilando la experiencia
de la derrota, los priístas hemos aprendido de nuestros
errores para corregirlos y de nuestros aciertos para preservarlos.
Por ello, consideramos que el pasado 1999 resultó para
los priístas el año de la consolidación
de su unidad y hoy podemos afirmar que llegamos fortalecidos
a los procesos federales y locales del presente 2000. Sobre
la unidad estamos construyendo nuestra fuerza, y con nuestra
fuerza política habremos fortalecidos a los procesos
federales y locales del presente 2000. Sobre la unidad estamos
construyendo nuestra fuerza, y con nuestra fuerza política
habremos de alcanzar las victorias electorales. El PRI se encuentra
a la vanguardia democrática del resto de los partidos
políticos, como consecuencia de su proceso interno para
elegir candidato a la Presidencia de la República y que
dejó un precedente histórico al entregarle a la
sociedad la posibilidad de participar y decidir quien será
nuestro abanderado en la contienda electoral, premiando en justicia
a quienes sin pertenecer al PRI, han simpatizado con nuestras
causas, con nuestras luchas y con nuestras mujeres y con nuestros
hombres. El PRI ha demostrado que pregona y practica los valores
en los que cree y por los que lucha: justicia, libertad, democracia,
soberanía e identidad nacional.
Las últimas encuestas, establecen que el PRI ya se encuentra
por arriba del PAN en la preferencia electoral de los jaliscienses.
Y aunque nos estimulan los resultados, no caeremos en confianzas
exageradas ni optimismos desbordados, continuaremos redoblando
el paso en éste año electoral. Las encuestas son
una calificación al trabajo del priísmo en lo
general y una aprobación que deseamos conservar, pero
con base en un mayor esfuerzo y una mejor dedicación.
Bajo la conducción de la licenciada Dulce María
Sauri Riancho, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional
del PRI, los priístas de Jalisco constituimos un sólo
frente para alcanzar el propósito común: la recuperación
de Jalisco para el Partido Revolucionario Institucional. La
estructura sectorial, y la estructura territorial de nuestro
partido, desde sus comités seccionales, estaremos involucrados
en esa meta, para alcanzarla y compartirla con la ciudadanía
jalisciense y el priísmo nacional. Todos en un solo sentido:
hacia la victoria electoral priísta en Jalisco.
Hoy por hoy, el imán que nos une a los priístas
jaliscienses se llama FRANCISCO LABASTIDA OCHOA y con la gran
campaña nacional que habrá de desplegar nuestro
candidato a la Presidencia de la República, seguros estamos
que dejará para Jalisco un rico sedimento para construir
las victorias electorales del 2 de julio y el 12 de Noviembre
del presente año 2000, y servir a Jalisco y a los jaliscienses
con una gran sensibilidad social y comprometidos con sus mejores
causas y aspiraciones.
Diputado
federal de la LVII Legislatura y presidente del
Comité Directivo Estatal del PRI en Jalisco.
