REFLEXIONES PARA UN PLAN DE GOBIERNO 2000-2006

MIGUEL YOLDI MARÍN*

...Por débil que sea la influencia que mi voz pueda tener en los asuntos públicos, el derecho de votar por ellos me impone el deber de instruirme sobre ellos. J. J. Rousseau - El Contrato Social.

La curiosidad, la duda y el cuestionamiento son los motores de la ciencia y del conocimiento. La verdad existe en tanto se busca, y el análisis y la discusión nos permiten ir configurando las alternativas posibles para lograr el desarrollo nacional que pretendemos. El propósito de reflexionar es contribuir a la discusión de fondo sobre los objetivos que debe plantearse el próximo gobierno y enriquecer el debate por la Nación.

Debemos ocuparnos de las ideas y no ceder a la tentación de creer que todo son mercancías y convertirnos en simples mercaderes. La democracia no debe llevar a la vulgaridad.

Gobernar es prever y dirigir, pero también superar obstáculos y administrar recursos. Nadie gobierna solo y para él; por lo tanto, requiere contagiar entusiasmo, generar apoyo, lograr consensos, hacer política. Política de la buena. Eso forja a los estadistas y engrandece a las naciones. Hagamos más y mejor política, ampliar y alzar la mira, preocuparnos por la perspectiva histórica. Sin visión de largo plazo no es posible gobernar.

Hay que rescatar lo mejor de nuestra tradición liberal. Aspiremos a un desarrollo económico que favorezca el desarrollo social, político y cultural; a un México de ingreso repartido, no concentrado. La corrupción de la justicia debe sublevarnos. El derecho es el soporte de un gobierno, el orden jurídico lo alimenta y lo sostiene. Un gobierno que no aplica la norma jurídica va a la deriva.

CAMBIO SIN RUPTURA

México ha sufrido una transformación profunda en los últimos años. El mundo también.

Estamos en medio de la gestación de un nuevo tipo de sociedad.

El vértigo tecnológico y los cambios drásticos en la estructura industrial y laboral forman parte de este nuevo contexto. La globalización de la economía y, por tanto, la interdependencia de los países, es otro de los aspectos relevantes del cambio. Después de la economía agrícola, y de la industrial, nos enfrentamos a una economía que pudiéramos llamar virtual o inmaterial, en la que las finanzas ocupan la parte medular.

Es este contexto de transición aparecen contradicciones y riesgos que debemos considerar con prudencia para poder superarlos, acompañados de oportunidades que debemos aprovechar. Es momento de evaluar y plantear cambios, la regeneración es necesaria porque así lo exige la evolución de la sociedad.

PRIORIDAD AL EMPLEO Y LA POLÍTICA SOCIAL

Preocupan en primera instancia, el desempleo y la pobreza aunada a una concentración escandalosa de la riqueza.

Nada hay más triste y lamentable que el desempleo, la amenaza de la desaparición del trabajo, el temor a la miseria, la pérdida de la consideración social y de la autoestima.

No podemos ceder en el combate a la inflación, pero incentivar el crecimiento económico es prioritario y debemos orientarlo hacia las áreas donde nuestro país tiene ventajas estratégicas, y favorecer el desarrollo de la pequeña y mediana empresa, que es la mayor generadora de empleos.

Los avances tecnológicos, en particular en computación, telecomunicaciones, televisión y otros aspectos de la electrónica, están modificando profundamente la concepción del trabajo, con características diferentes a las tradicionalmente asociadas con los procesos de manufactura. Estos avances requieren una utilización cada vez menor de mano de obra.

Sin embargo, en un país de tantas carencias como el nuestro, resulta paradójico que no podamos utilizar plenamente todos nuestros recursos y desperdiciemos el más valioso de todos: el humano. Es necesario convertir las necesidades sociales en demandas de la sociedad. No deben existir hombres sin trabajo ni capitales sin empleo.

Otra de las dificultades que persisten y parecen ya conformar parte del escenario normal, es la concentración de ingresos y de riqueza, el problema de una distribución cada vez más desigual. La enorme diferencia en el nivel de vida, es uno de los rasgos más ominosos del mundo en que vivimos.

PERTINENCIA DEL ESTADO

Por su inteligencia, el hombre es un ser lógico y racional, pero también es, por sus creencias y sus instintos, un animal irracional. La etnología ha constatado, en términos simples, que estas dos tendencias representaban en las tribus primitivas los dos polos de lo profano y lo sagrado. En términos filosóficos estas nociones han transcendido en la llamada "administración de las cosas" que comprende los aspectos materiales como producción y organización, y el "gobierno de los hombres" que abarca la parte irracional, tal que las creencias, los ideales, la libertad, los instintos, etc. La historia muestra que la humanidad ha dado prioridad sucesivamente a uno de estos dos polos. El cristianismo separó lo profano de lo sagrado y permitió, aunque con algún retraso, el desarrollo del sector profano experimental y llegar finalmente a la sociedad industrial. En la sociedad de consumo, la prioridad de lo material ha sido absoluta.

Entramos en una nueva etapa. Requerimos un equilibrio entre los dos polos.

A partir de los años 80, la ideología dominante considera al Estado un parásito al que hay que limitar todo lo posible. En todas partes se aplicaban las mismas recetas: equilibrio presupuestal, prioridad absoluta a la lucha contra la inflación, libertad total a los flujos de capitales, desregulación, privatizaciones.

Hoy el discurso ha cambiado, la urgencia es la regulación y no la desregulación. En un contexto de incertidumbre, de competencia, de desencanto económico, de riesgo constante, y de cambios profundos y acelerados en la tecnología, el dejar hacer total no es posible. Las crisis financieras mundiales recientes parecen demostrar que demasiado mercado mata al mercado. El mal no es un Estado grande, sino la falta de Estado. Es preciso asegurar una redistribución de los ingresos y la riqueza para garantizar la estabilidad social.

Los organismos financieros multilaterales están ya privilegiando proyectos de inversión social en áreas como educación o nutrición, reflejando así una nueva escala de prioridades.

En México debemos tener claro que la presencia del Estado es necesaria.

No la del Estado obeso y omnipresente, asfixiante de la libertad económica y política. Sí la del Estado de derecho social que garantice la justicia, no sólo la de tribunales, sino la justicia general de la existencia, un Estado que permita el desarrollo y alivie el desvalimiento. Finalmente es el trato reservado a los más débiles lo que permite juzgar el grado de civilidad de una sociedad.

ECONOMÍA POLÍTICA Y POLÍTICA ECONÓMICA

El nuevo gobierno deberá enfatizar su preocupación por la estabilidad económica y continuar las políticas de equilibrio macroeconómico, con responsabilidad fiscal y monetaria. Sin embargo, deberá incentivar la inversión para el desarrollo, con objeto de crear empleo y cuidar la inversión social, en educación, en salud e infraestructura.

Debemos unir la seriedad en el manejo económico al impulso a los cambios sociales. El mayor desafío de los próximos años es el social. El México del nuevo siglo, del nuevo milenio, debe ser el de una economía más próspera y una sociedad más justa.

Debemos reconocer que sin una política voluntarista es imposible orientar la evolución económica en función de los objetivos internos que nos fijemos, y del entorno exterior en el que debemos desenvolvernos.

Se propone establecer una clasificación de los sectores de la economía y de su deseable ubicación geográfica, en base a la importancia relativa de cada uno en términos económicos, políticos y sociales, y determinar tasas e incentivos para cada sector, por un periodo de cinco años. La discusión y aprobación en el Congreso de estas jerarquías, sería un acto político de la mayor importancia.

La secretaría de Hacienda, a través de Nacional Financiera o de BANOBRAS, podría ser responsable del manejo de un FONDO CENTRAL DE INVERSIONES que funcionaría como un regulador temporal de distorsiones, cuidando que el volumen global de inversión previsto se alcanzara en forma razonablemente equilibrada. Cuando las inversiones previstas para un sector, o en determinada región, no respondieran a lo esperado podría, dentro de ciertos márgenes, aumentar los incentivos o, en caso de una sobrerreacción, disminuirlos, buscando mantener un equilibrio.

Es imperativo llevar a cabo una simplificación del cálculo y la forma de aplicación de los impuestos. Sin ello es imposible ampliar la base de contribuyentes, y la carga fiscal no puede seguir recayendo sólo en unos cuantos.

Con objeto de asegurar un crecimiento sostenido y una mayor competitividad, debe premiarse fiscalmente la reinversión en las empresas. Por otra parte ya es tiempo, aunque habrá que condicionarlo al incremento de la base de contribuyentes, de hacer deducibles los intereses pagados en la construcción de una primera casa habitación, de una parte de los gastos en estudios y formación profesional, de las primas en seguros de vida y gastos médicos mayores, etc.

Para apoyar a las pequeñas y medianas empresas hay que hacer un esfuerzo particular; una alternativa es aplicar el modelo americano de la Small Business Administration, cuya operación pudiera también recaer en Nacional Financiera.

Finalmente, en todas las compras que se realicen con recursos fiscales o con apoyos fiscales específicos, deberá darse prioridad a las empresas nacionales y favorecer la subcontratación a empresas pequeñas y medianas, en forma similar al Buy American Act de Estados Unidos.

EDUCACIÓN Y CULTURA

Uno de los mayores retos que enfrentará el país en el próximo siglo es transformar la educación en garantía para todos. El esfuerzo es titánico.

Lo es más si pensamos en la calidad de esta educación, en las habilidades que requerirán los mexicanos para enfrentar con éxito las exigencias de un mundo globalizado y de la velocidad de los cambios tecnológicos. Ese mundo del nuevo milenio requerirá flexibilidad e imaginación, capacidad de análisis y de síntesis.

Hoy se educa, cuando se educa, para disciplinarnos en nuestros deberes, no en nuestras mejores aptitudes. Se nos enseñan fechas para memorizar, más que a analizar el por qué y el cómo de los acontecimientos; fórmulas más que formas de resolver problemas.

Leer no es hacer méritos para aprobar un examen o para estar al día. La literatura es un instrumento de la inteligencia, de la razón y de la felicidad. No nos enseñan a apreciarlo así.

Una buena parte de nuestras escuelas, inculcan obediencia, inhiben la crítica, castigan la rebeldía y consideran la imaginación un hábito incómodo y peligroso.

Existe la creencia irresponsable de que la tenacidad, la disciplina, la imaginación y la memoria no sirven para nada, y que cualquiera puede hacer cualquier cosa.

Se nos olvida que las cosas que más fácil hacemos, las que parece que realizamos con menos esfuerzo, han requerido un aprendizaje lento y difícil.

Caminamos sin dificultad, pero costó muchas caídas. El músico que toca con naturalidad, ha pasado innumerables horas ensayando. El deportista que hace una jugada extraordinaria, pasa arduas horas de entrenamiento. Se requiere la capacidad, pero sólo con trabajo se desarrolla el potencial.

La tarea no es fácil. La educación es un oficio al que hemos despojado en nuestro país de toda su dignidad pública y de una buena parte de su legitimidad moral.

Requerimos más escuelas, mejor equipadas, con mejores maestros, pero necesitamos también reflexionar en qué educación debe darse y cómo debe impartirse. El esfuerzo empieza por formar maestros.

Necesitamos que todos los mexicanos alcancen un mínimo educacional, preparar especialistas en oficios y carreras cortas, pero debemos impulsar también la excelencia en la educación superior. No podemos permitir que la UNAM se convierta en la Universidad Popular del Pedregal y no podemos dudar en mantenerla abierta a todos, aplicando la Ley.

SOBERANÍA Y ENTORNO INTERNACIONAL

El orden mundial clásico ha quedado obsoleto. La globalización, el proceso acelerado de interdependencia y transnacionalización han provocado un desfase entre el orden político y la realidad. Los problemas financieros que se han presentado en los últimos años, son la prueba de que ni los países, ni las organizaciones multilaterales tienen una capacidad de acción comparable con el tipo de autorregulación que ofrecen los mercados globalmente entrelazados.

La disminución de la efectividad de los gobiernos individuales para actuar ante fuerzas e interacciones transnacionales, hacen evidente que muchos ámbitos tradicionales de acción de los Estados sólo pueden llevarse al cabo recurriendo a formas internacionales de cooperación.

En el mundo actual el protagonismo de las relaciones internacionales ya no es exclusivo de los Estados, sino que corresponde a otras muchas entidades privadas legales e ilegales, de carácter social, profesional, mercantil, cultural. La era de los embajadores paso, hoy, a la de especuladores financieros, barones de la droga, corredores bursátiles y piratas informáticos.

Los Estados y los organismos e instituciones internacionales parecen incapaces de mantener su autonomía con respecto a las fuerzas surgidas de la globalización.

El concepto de soberanía nacional requiere replantearse seriamente.

PRIORIDADES

En un país de carencias resulta difícil establecer prioridades. Además el país, como los individuos, requiere un desarrollo armónico y equilibrado. Sin embargo, no tener claros los objetivos prioritarios lleva a atender sólo lo urgente y no lo importante. Si todo es prioritario, nada lo es. Cinco me parecen particularmente relevantes:

Agua y bosques - situación de emergencia
Soberanía alimentaria - actuar en toda la cadena y reagrupar al sector bajo una sola cabeza.
Bienestar y empleo - educación salud vivienda infraestructura.
Seguridad - delincuencia narcotráfico (considerar legalización).
Energéticos - impulso desarrollo competencia complementariedad (no privatización).

El proyecto de gobierno deberá ser políticamente democrático, generoso para los hombres e innovador en términos económicos. Sólo así lograremos un apoyo entusiasta y, sobre todo, un país mejor donde vivir, del que estemos orgullosos.

*Director General de Operaciones Financieras de ASERCA.