Convencer con ideas

ADOLFO ORIVE*

Nuestro candidato a la Presidencia, Francisco Labastida, ha venido planteando la necesidad de convencer a la mayor parte de la ciudadanía, el 2 de julio, para no sólo ganar la Presidencia de la República, sino una mayoría en el Congreso de la Unión que nos permita llevar a cabo los cambios con rumbo que los mexicanos están demandando.

El instrumento privilegiado para ganar esa mayoría son las ideas. De ahí que la campaña presidencial se vaya a regir por una agenda temática que le muestre a los mexicanos cuál es el proyecto de nación por el que estamos luchando. Ya inició la campaña el candidato Labastida, destacando, como primer tema estratégico de ese proyecto de nación, la lucha contra la corrupción y la impunidad, la seguridad pública, la necesidad de un servicio civil de carrera y el rediseño del gobierno para poder servir a la gente en las condiciones del siglo XXI, con eficacia y honestidad.

Este eje rector de la campaña nos permite a los priístas no caer en el peligro, advertido por politólogos como Sartori, de que el Homo Sapiens se vea reducido a Homo Videns, esto es que al ciudadano se le transforme en simple receptor de imágenes y en "comprador" de ofertas televisivas. Una campaña basada en la fuerza de las ideas obstaculiza el avance de candidaturas que buscan ganar elecciones con base exclusivamente en imágenes y frases de la mercadotecnia y de la publicidad.

Por supuesto, no se trata de negar la capacidad de la televisión y de otros medios masivos de comunicación. El objetivo es que nuestras ideas accedan, a través de estos medios, a grandes auditorios, a conglomerados humanos de dimensiones antes impensables, para que las mayorías conozcan las ideas que conforman el Proyecto de Nación de nuestro Partido y nuestro candidato presidencial, contribuyendo así a democratizar la política; pero siempre cuidando no reducir esas ideas a slogans publicitarios huecos.

Desde su campaña para gobernador de Sinaloa, Labastida ha argumentado que la fuerza de las ideas es la que mueve al mundo; y que por lo tanto, las ideas deben ser no solamente nuestro instrumento para ganar las elecciones, sino la fuerza y la brújula para impulsar los cambios que nos proponemos, para que México sea, en el Siglo XXI, la nación justa que reclama la mayoría de las familias del país. Las ideas que conforman nuestro proyecto de nación no provienen de la cabeza de un "iluminado" (como en un conocido partido de oposición), sino de un esfuerzo colectivo, de una síntesis racional de las propuestas de nuestros militantes y simpatizantes, de las mejores cabezas de México en todos los campos del saber, de la ciencia y del conocimiento, como ya lo dijo Labastida en una reunión de la Fundación Colosio, el pasado 17 de diciembre.

Ese día, el candidato presidencial afirmó: "el PRI debe encabezar la tarea de actualizar y renovar nuestro Proyecto Nacional. El PRI debe ser capaz de convertirse en un 'pensador colectivo'; un espacio para la reflexión de corto, mediano y largo plazos; de trabajar en un ámbito que trascienda la visión sexenal, para ir más lejos. Es decir, para mirar a México a 10, 20 y 30 años al futuro".

Labastida propone que la Fundación Colosio promueva encuentros, reuniones y foros donde se abran los cauces para la más libre, franca y amplia aportación de ideas, proyectos, críticas y opiniones, con el propósito de que el Partido pueda planear, desde ahora, a dónde queremos ir, a dónde queremos llegar en el corto, mediano y largo plazos; y trace el camino que nos conduzca a ese destino. Porque los mexicanos no debemos dejar que la inercia determine lo que seremos dentro de una, dos o tres décadas. Nuestro Partido le debe proponer a la nación las tareas a realizar para cambiar el futuro y que éste sea el que corresponda a las necesidades y a las expectativas de la inmensa mayoría de los mexicanos.

En el mundo del Siglo XXI, México no puede trazarse una meta que se limite exclusivamente a seis años, aunque éste sea el periodo que le corresponda al titular del Ejecutivo Federal. Las grandes tendencias demográficas, tecnológicas y económicas abarcan horizontes de varios decenios y le corresponde a las instituciones, y en este caso a nuestro Partido, elaborar proyectos de esta envergadura y luchar por ellos.

Obviamente, con las variaciones generadas por los cambios que se dan actualmente en el mundo y en México, se ajustarán las metas y las rutas; pero habremos movilizado las esperanzas y los esfuerzos de los mexicanos en la realización de un proyecto común de Nación. Lo que a su vez nos permitirá construirlo con mucho mayor grado de éxito.

*Vicepresidente de la Fundación Colosio, A.C.