Campaña Propositiva
Esteban
Moctezuma Barragán*
En
la construcción del nuevo PRI, partimos de una premisa
básica: el respeto al electorado y el reconocimiento
de su valía, la importancia de conocer sus preocupaciones,
sus anhelos, sus preferencias y los criterios que los determinan.
Por esa razón, estamos haciendo una campaña fundamentalmente
de propuestas. Todos los candidatos hablan de lo mismo, del
qué. Labastida habla del cómo y del cuándo.
Una campaña de propuestas dirigida a la ciudadanía,
a un elector con un gran sentido común, cada vez más
informado. Mientras Fox se preocupa si su foto o su bigote aparecen
en la boleta electoral, Labastida ya señaló cómo
va a combatir la corrupción y la impunidad.
Nuestra meta es hacer llegar a las mujeres y a los hombres de
México un proyecto de futuro nacional, deseable y viable;
el qué y el cómo del compromiso de un nuevo PRI.
El priísmo de hoy cuenta con la experiencia y la capacidad
para sustentar con hechos y resultados los compromisos programáticos
que el candidato Labastida está asumiendo con la ciudadanía,
cosa que no sucede con otros candidatos que están prometiendo
lo incumplible.
Entramos ya a lo que será, sin duda, el siglo del conocimiento.
Saber qué hacer y saber cómo. La nación
exige ideas y respuestas a problemas reales. La gran fuerza
del presente es la fuerza de las ideas.
En el arranque del siglo XXI tenemos ya el andamiaje constitucional,
legal e institucional para la transmisión y concreción
de las ideas. Hacerlas valer ya no es un problema de imposición
al poder, sino de reflexión junto al poder.
El debate de la política económica ya no se ubica
entre más mercado o menos mercado; entre centralismo
o descentralización; entre libre comercio o autarquía
comercial. Existe, de alguna u otra manera, consenso sobre las
bondades y las fallas del mercado (y del gobierno y de los gobernantes).
Todos los candidatos o casi todos, creo yo, seguramente están
convencidos de la importancia de conllevar una economía
sana, estable, promotora, eficiente. De igual manera, ¿quién
no reconoce la urgente necesidad de reasignar recursos y abatir
la terrible desigualdad social que existe en nuestro país?
El debate, a mi consideración, se debe centrar en cuáles
deben ser los arreglos institucionales, las reglas del juego,
las normas explícitas e implícitas (incentivos)
-y el marco jurídico institucional- que permitan que
las bondades del mercado se logren de manera eficaz; que las
fallas del mismo se mitiguen lo más posible; que el gobierno
promueva el espíritu emprendedor de los mexicanos.
La pregunta es cómo hacer que las buenas propuestas se
ejecuten eficientemente. El proyecto de un nuevo PRI apuesta
a fortalecer y crear arreglos institucionales eficientes inducidos
por significativas inversiones en capital social y en capital
humano. El candidato Labastida puede comprometerse a transformaciones
de seis años, pero el PRI debe comprometerse a transformaciones
de largo plazo.
El PRI debe consolidar la política social de Estado,
el enfoque territorial del desarrollo, la visión demográfica,
la política ambiental nacional, en suma, la reforma del
país.
Por ello, la propuesta de FLO comprende una reforma fiscal integral,
un servicio civil de carrera, una reforma eficaz laboral y de
competitividad. Su oferta política establece la conformación
de convenios de desempeño y rendición de cuantas
ante y para la ciudadanía. Propone la formulación
de políticas de desarrollo industrial efectivas. Consolidar
un poder judicial inquebrantable, accesible, eficiente. Inversión
sustentable, decidida e integral en material de nutrición,
salud, educación, capacitación, empleo y vivienda.
Transparencia y honestidad como norma, como principio, como
fin.
Todos
los candidatos apuestan a una inflación de un solo dígito,
a generar empleos de calidad, a fortalecer las finanzas públicas,
a procrear una política social integral. ¿Quién
puede estar en contra de lo anterior? Su reto, nuestro reto,
es participar conjuntamente en reglas, en instituciones, en
leyes, en principios y valores que se cumplan. En acciones que
refuercen la confianza en México y en el orgullo de ser
mexicanos.
Su propuesta económica radica en que el conocimiento
y el poder se pongan al servicio de la gente.
Su esperanza radica en nuestro mejor activo: La Gente de México.
El PRI es hoy un partido con un diagnóstico preciso del
presente y una visión definida del futuro de México
en el que nadie está excluído. Esa es la fuerza
de las ideas que nos guían para que en el ejercicio de
la política, el poder sirva a la gente y las ideas que
gestemos los mexicanos del inicio del presente siglo, hagan
posible que el XXI sea el siglo de México.
Secretario
General del CEN del PRI.
