La campaña del Distrito Federal
MANUEL
AGUILERA GÓMEZ*
El
objetivo del Partido Revolucionario Institucional en la campaña
del año 2000, en el Distrito Federal, es ganar las elecciones
para la Presidencia de la República, la Jefatura de Gobierno,
la mayor parte de las Demarcaciones Territoriales, una holgada
mayoría en la Asamblea Legislativa, los dos escaños
en el Senado de la República y la mayoría de las
diputaciones federales. Noventa posiciones de elección
popular mayoritaria estarán en disputa, los planes, programas,
actividades y esfuerzos de los priístas en la Capital
de la República deben confluir hacia ese objetivo múltiple
y para ello deben estar integrados en un marco común
de coherencia, bajo el principio de que toda acción aislada,
por eficaz que parezca, resulta insuficiente porque no apoya,
ni se apoya, en el resto de las acciones que integran la estrategia
global.
Habría
sido un grave error que los priístas del Distrito Federal
hubiésemos subestimado u olvidado la derrota sufrida
en 1997. Al convertir ese capítulo amargo de nuestra
historia política en una rica fuente de enseñanzas,
nos ha venido situando en una posición preferente en
la opinión de los ciudadanos.
El
eje conductor de nuestro trabajo político en estos años,
ha sido poner toda nuestra energía y nuestra emoción
en el reencuentro con los ciudadanos y ciudadanas; la comprensión
genuína de sus problemas; la recuperación del
secreto de nuestro arraigo popular a lo largo del tiempo: entender
y vivir el Partido como una organización de la sociedad,
no ajena a ella; como un partido que los capitalinos sienten
propio y del que esperan respuestas reales, tangibles, comprobables
y prontas.
En
esta etapa, vamos a luchar para conseguir el triunfo electoral,
conscientes de que la reconquista del gobierno entraña
graves, ineludibles, responsabilidades. Hacerse cargo del gobierno
implica la obligación de poner en marcha un gobierno
de reconstrucción, será preciso, por un lado,
retomar el equipamiento urbano deteriorado por la falta de mantenimiento
y conservación, calles con baches, guarniciones de banquetas
destruídas, camellones abandonados, pozos de agua paralizados,
y de otro lado, será imperioso reconstruir la red básica
de las instituciones públicas dramáticamente deteriorada
a causa de las decisiones de gobierno movidas no por el afán
de justicia, sino de persecución de adversarios políticos
y acciones y omisiones de aliados políticos.
El
2000 será el año de la recuperación política
de la Ciudad y su reconstrucción.
Presidente
del Comite Directivo del PRI en el D.F.
Diputado a la II Asamblea Legislativa del D.F.
