LOS MEXICANOS TRANSNACIONALES

En la frontera del tercer milenio

La migración a Estados Unidos ha originado la formación de una auténtica comunidad transnacional que se sustenta en una presencia mexicana en ese país cada día más fuerte y comprometida con el presente y futuro de México.

JOSÉ ANGEL PESCADOR OSUNA*

El futuro de las relaciones de México con los Estados Unidos genera enfoques diversos: algunos prevén que la dependencia económica derivará en la absoluta subordinación de nuestro país, hasta en lo cultural. Otros, que las asimetrías entre ambos países no implican la fatal absorción, sino mutuos beneficios según la proporción de los aportes y la fuerza social y política que se tenga.

La frontera de México con EU es la zona más transitada del mundo: se calcula que en 1999 se realizaron 310 millones de cruces (en 1996 se efectuaron 280 millones) y del tránsito sin documentar no existen referencias oficiales, aunque un indicador son las aprehensiones y devoluciones de connacionales. El Servicio de Inmigración y Naturalización de los EU reportó, en 1997, un millón 596 mil acciones y de enero a junio de 1999 registró 693 mil.

La migración a EU es un fenómeno complejo y dinámico que ha crecido de forma importante, pues mientras en la década de los sesenta se instalaban en el país vecino menos de 30 mil mexicanos cada año, en promedio, en los años noventa, esa cifra se elevó a 300 mil. Se estima que en 1999 aproximadamente 8 millones de personas nacidas en México vivían en EU y de ellas dos tercios (5.2 millones) contaban con la documentación requerida.

El otro lado

El país realiza cuantiosas inversiones en la formación de su capital humano, particularmente en el cuidado, alimentación, salud y educación de la población infantil, como parte de la dinámica de desarrollo económico y social. Dado que los migrantes son en su gran mayoría varones en edades productivas, con una escolaridad superior al promedio nacional, este proceso representa la pérdida de un gran potencial de recursos humanos que incide negativamente sobre el desarrollo económico y social de las comunidades de origen. Asimismo, buena parte del rendimiento económico de los migrantes se queda en el país vecino, ya que 90 por ciento de sus ingresos se reintegra a la economía norteamericana por la vía del consumo y sólo 10 por ciento llega a México en la forma de remesas.

En lo familiar y social, la migración tiene profundos impactos en la composición y dinámica de las familias, debido a las ausencias prolongadas de los jefes de hogar. Las esposas de los migrantes se ven obligadas a incrementar y diversificar sus roles y funciones, aumentando los riesgos de desintegración de los núcleos familiares y las secuelas psicológicas y sociales.

Investigaciones realizadas en comunidades con tradición migratoria reportan modificaciones importantes en la organización social y política, pues sus jóvenes y, en general, las personas de mayor iniciativa, potencial productivo y capacidad de liderazgo se ausentan por largos periodos.

Qué lejos estoy...

No obstante esos fenómenos y el sincretismo cultural de la comunidad de mexicanos en EU, los fuertes lazos con México han originado la formación de auténticas comunidades transnacionales, con impactos significativos en los lugares de origen y destino. Evidencia de la fortaleza de esos vínculos son los envíos continuos de dinero que realizan los migrantes a sus familiares.

Así, las remesas se han convertido en un flujo de divisas de suma importancia. En 1995 México fue el país con mayores ingresos por remesas en Latinoamérica y el cuarto a nivel mundial, superado por Francia, India y Filipinas. Pero el siguiente año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), alcanzó el primer lugar con casi 5 mil millones de dólares, los cuales representaron 79 por ciento del valor total de las exportaciones de petróleo, 93 por ciento de los ingresos por turismo y 55 por ciento del valor de la inversión extranjera directa.1

El mayor porcentaje de movimientos migratorios a EU se origina en un centenar de municipios del país.2 En consecuencia las remesas que reciben los hogares de los migrantes tiene como destino principal pocas entidades federativas, recursos determinantes para el sostenimiento familiar y el dinamismo de las economías locales. De acuerdo con estimaciones del Banco de México para 1995, las entidades con mayor participación porcentual en la recepción de remesas fueron Michoacán 16.2 por ciento, Jalisco 12.7 por ciento, y Guanajuato 10.2 por ciento. Si a ellas se agregan Guerrero, Distrito Federal, Puebla y Estado de México, se tiene que a siete entidades reciban el 60 por ciento del total.

Sin duda, el impacto más visible de los beneficios de las remesas se aprecia en la economía familiar. Así, en 1998 uno de cada 20 hogares (1.1 millones de hogares) recibió transferencias por concepto de remesas procedentes de EU; de ellos, 584 mil están en localidades de 2,500 o más habitantes y percibieron casi 63 por ciento del monto total, mientras que los 492 mil hogares ubicados en localidades con menos de 2,500 personas recibieron cerca del 37 por ciento.3

Es importante destacar que uno de cada diez hogares de localidades con menos de 2 500 habitantes es perceptor de remesas, y que esos ingresos tienen una gran importancia entre los grupos de población de ingresos medios y bajos, toda vez que dos de cada tres hogares perceptores se ubican por debajo del sexto decil de distribución nacional de ingresos de 1996. Otro aspecto que permite apreciar la importancia de las remesas en la economía familiar, es el hecho de que en el año de referencia de cada peso recibido, los hogares destinaron 80 centavos a cubrir gastos de alimentación, vestido, cuidados de la casa, salud, transporte, educación, esparcimiento y otros gastos, y con el restante 20 se cubrieron erogaciones financieras y de capital.4

Raíces mexicanas

Evidencia de que la migración no debilita los vínculos con México se aprecia al observar que cada año más de un millón de mexicanos, autorizados o no, realizan visitas a sus lugares de origen.

Hay fenómenos en todo el territorio mexicano que hablan de una nueva fase de sincretismo cultural con respecto a la sociedad norteamericana, especialmente después del inicio de la globalización y la mayor integración, que se expresa en la aceptación de las pautas consumistas y en el comportamiento individualista competitivo y/o de autoconservación ante la cultura mediática y de violencia sajona.

Existen diversas manifestaciones de conservación de valores filosóficos y/o actitudes culturales heredadas que se fortalecen, especialmente entre los mexicanos en la frontera norte y dentro de EU:

- Cosmovisión de apego a la tierra, que se refleja en su afán por ser propietario de casas de materiales sólidos y de la búsqueda de terreno propio, como necesidad de mayor espacio vital.
- Conservación de los lazos de solidaridad gradual que elige primero a los familiares, luego a los paisanos de pueblo, después a los del Estado y posteriormente a otros mexicanos (las redes construidas para ayudar a llevar a otros mexicanos respetando esos grados).
- Apego a creencias religiosas como el culto a la Virgen de Guadalupe. No ha sido espectacular el crecimiento de los conversos al protestantismo.
- Persistencia de imágenes de símbolos y héroes nacionales como la bandera y el himno y la recurrencia del concepto de patria (asociada al terruño, la familia, la comida y las canciones). Recuérdese también el culto, ya comercializado, a Hidalgo, Zapata, Flores Magón y otros personajes de la Revolución Mexicana).
- Fidelidad a las raíces familiares originarias. (La importancia de las remesas y viajes de visita).
- Apego a las costumbres poblacionales de fraternidad (su papel como cohesionadores de las comunidades en EU) y de ejercicios colectivos que se contraponen al pragmatismo individualista (los programas productivos de ayuda a sus comunidades de origen que se han acordado con los gobiernos estatales).
- Permanencia de los hábitos alimenticios. (Invariable consumo de tortillas y de chile).
- Conservación de las costumbres líricas (nuevo auge en los noventa de los corridos y canciones como crónicas de sus vivencias en la frontera y en el territorio de EU).
- Resistencia a usar otro idioma como principal.
- Preferencia por las fiestas, artistas y música mexicana y latina (el auge sostenido de grupos musicales que amenizan reuniones sociales y espectáculos diversos).
- Hospitalidad y solidaridad con otros migrantes. En México son reconocidas esas actitudes que en distintos momentos se mostraron con los migrantes españoles, sudamericanos, guatemaltecos y de otras nacionalidades.
- Sentimientos manifiestos de ir o estar allá por necesidad de trabajo pero no por aceptar voluntariamente otra patria.
- Persistencia del resentimiento por los despojos e invasiones de EU.

Falta evaluar el efecto que tendrá para la mexicanidad en Estados Unidos la más innovadora medida -originada en México- que les permitirá defender allá sus derechos humanos y laborales y seguir siendo mexicanos con la mayoría de sus derechos a salvo.

*Subsecretario de Población y de Servicios Migratorios

1 CONAPO, La Situación Demográfica de México, 1999.
2 Estudio Binacional México-Estados Unidos sobre Migración, Secretaría de Relaciones Exteriores y Commission on Immigration Reform, México, 1997.
3 CONAPO, La Situación Demográfica de México, 1999.
4 CONAPO, Ibid.