Elevar la calidad de vida
del pueblo mexicano
FRANCISCO
LABASTIDA OCHOA*
México
tenía en 1960 escasos 35 millones de habitantes, hoy
somos cerca de 100 millones; triplicamos nuestra población
y ese crecimiento se concentró en las zonas urbanas del
país y fundamentalmente en el sector popular que crece
de manera rápida y acelerada.
Esto
provoca cambios de una magnitud y dimensión que pasa
de lo cuantitativo a lo cualitativo. Crece extraordinariamente,
a pesar de la velocidad del crecimiento demográfico,
la atención en algunos sectores críticos, en donde
el gobierno mexicano, conforme a los postulados de nuestro Partido,
tiene la obligación ineludible de extender los servicios.
En
educación, de un poco más del 60% de la población
en edad escolar atendida en primaria, pasamos a tener una cobertura
casi plena de toda la población en edad escolar, 97%.
La esperanza de vida al nacer que era de un poco más
de 50 años, pasa a cerca de 75 años en este período.
Crecen los servicios de agua potable que teníamos cerca
de 60%, a casi 90% en este momento.
La
población atendida con servicios de salud se eleva y
se multiplica, crece, el número de localidades atendidas
con pavimentación y la calidad de las mismas.
Se
transforma México, pero ganamos fundamentalmente un reto
cuantitativo, porque permanecen y crecen algunos de los problemas
que afectan y que atacan particularmente al sector popular,
permanece, desde luego, el problema de la pobreza y se acrecienta,
de manera que hoy, uno de cada cuatro mexicanos está
en condiciones de pobreza extrema.
Crece
también el número de mexicanos en condiciones
de pobreza, que se concentra fundamentalmente en las ciudades,
uno de cada cuatro mexicanos también, adicionalmente,
está en esta condición. Crece el problema de la
seguridad pública en todo el país y, desde luego,
el problema de la contaminación también en las
ciudades.
Hago
este recuento porque debemos plantearnos en qué circunstancias
enfrentamos el nuevo siglo, qué retos vamos a tener que
atender y qué posibilidades tenemos como nación
de superarlos.
El
primer comentario es que va haber un cambio para pasar del gran
crecimiento cuantitativo, que nos va a permitir avanzar en la
calidad del nivel de vida de la población. Los números
son muy claros, en tanto que la población se triplicó
de 1960 a la fecha, para el año 1030 los demógrafos
consideran que sólo llegaremos a unos 130 millones de
habitantes, es decir, un crecimiento del 30%, contra un aumento
de más del 200% de la población.
Y
vale la pena tenerlo presente, porque parte de los problemas
económicos de finanzas públicas, de déficits
en ellas, se originó por el explosivo crecimiento demográfico
que nuestro país registró en las décadas
pasadas; tuvimos que enfrentar y lo hicieron los gobiernos y
atendieron la velocidad del crecimiento demográfico un
cambio tan grande como el que hemos comentado.
Vale
la pena recordar que España, en 1960 tenía 33
millones de habitantes y hoy tiene menos de 40 millones de habitantes.
Teníamos una cifra similar y hoy tenemos 100 millones
de habitantes nosotros, sólo para comparar.
Hoy
el reto va a ser, sin lugar a dudas, diferente desde el punto
de vista demográfico y esto abre la posibilidad como
nación y nos obliga a poner un gran esfuerzo en la elevación
de la calidad de vida del pueblo mexicano, y en particular del
sector popular y de las clases medias del país.
Propongo
por ello, que en los siguientes años hagamos un gran
esfuerzo para estar a la altura del reto que tiene la población,
pero también para aprovechar y basarnos en las nuevas
perspectivas que tiene la nación y que enfrentan las
ciudades.
La
zona conurbada del Valle de México tenía menos
de cuatro millones de habitantes, hoy tiene 18; es un crecimiento
que hacia el futuro no se espera, de ninguna manera, tenga la
misma característica.
Creció
en los años pasados, el grupo de jóvenes. Hoy
en cambio, la población va a crecer en el grupo entre
18 y 65 años, la población en edad productiva,
esto le abre la perspectiva al país de que el número
de mujeres y hombres que trabajen sea mucho mayor en los siguientes
años, nos abre una opción y una oportunidad, pero
nos obliga como nación, a aumentar el ahorro, la inversión
y generar en el país empleos mejor pagados.
Hubo
transformaciones positivas, algunas de consecuencias dramáticas
en la población. La mujer que casi no participaba en
el mercado de trabajo asalariado, uno de cada 10 trabajadores
era mujer hace 25 años; hoy uno de cada tres trabajadores
asalariados es mujer. Este cambio va a ser mas acelerado en
los siguientes años, va a crecer también notablemente
el número de familias. Vamos a llegar a más de
40 millones de hogares en el año 2030, eso significa
pasar de un salario por familia, en familias de 7 miembros,
a dos salarios por familia y familias de cuatro a cinco miembros.
Esta
es la transformación que se está dando en la población
de nuestro país y que nos abre perspectivas diferentes
para el futuro.
Por
eso, quiero refrendar a ustedes mi propuesta, hagamos un gran
esfuerzo en el impulso a la generación de empleo, para
contar con millón de empleos por año, y conseguir
el desarrollo equilibrado en todo el país.
Se
apoyará la construcción de vivienda, a fin de
pasar de 170 mil viviendas por año a 600 mil. Les plantearé
en su momento la forma de hacerlo y de lograrlo, sólo
les digo que es viable y factible lograr una transformación
de esta magnitud en los siguientes seis años, obviamente,
hay que darle tiempo a la industria de la construcción
para que crezca y se desarrolle, y no generemos sólo
especulación e inflación con un crecimiento que
rebase su velocidad y capacidad para crecer.
Apoyar
muy fuerte al turismo para que nos dé empleo, crecimiento
regional equilibrado y divisas al país y con ello darle
posibilidad, no sólo de un crecimiento alto, sino un
crecimiento sostenido.
Apoyar
con nuevas medidas fiscales, con recursos de subsidio, como
hicimos en el campo. Cuando fui secretario de Agricultura tuve
el honor de encabezar la creación de la Alianza para
el Campo que da apoyos fiscales y económicos a las inversiones
que los agricultores y los ganaderos realizan para impulsar
la transformación del sector. Igual hagamos con la pequeña
y la mediana empresa para reconstruir a las clases medias del
país, que casi hemos perdido.
Fortalecer
por este camino el empleo y la reconstrucción de las
clases medias, obviamente con un gran programa integral de créditos,
de apoyos fiscales. De asesoría y apoyo en comercialización,
en normas de calidad y en diseño, entre otros factores.
Puede
crecer nuestro país, su capacidad de generación
de empleo y el nivel de vida de la población durante
los siguientes años.
Esta
elevación en el nivel de vida, sin lugar a dudas, es
efectiva y se puede lograr, estoy convencido, para los próximos
años. Mucho hemos logrado en este año la recuperación
del crecimiento, pero sería insuficiente si no nos preparamos
para el futuro e invertimos mucho más en nuestra gente.
Invertir
en la población de menores ingresos, en los niños
que nacen en familias que están en condiciones de pobreza
extrema, con programas de nutrición, de salud, de alimentación
y programas educativos, desde que nacen hasta los cinco años
de edad; agregar en educación un año más
en preescolar, agregar en primarias materias básicas
para elevar la calidad de la educación, conocimiento
de idiomas, de inglés, de computación, laboratorios
en quinto y sexto año de estas materias. Dar de comer
a los niños al medio día, para tenerlos bien cuidados,
bien educados, bien alimentados.
Pasar
de escuelas de tiempo parcial a escuelas de tiempo completo
y obviamente, para los maestros tendremos que examinar y hacer
junto con ellos la reforma, cómo lo queremos hacer, alargamos
la jornada hasta las tres o las cuatro de la tarde y los maestros
tienen que pasar de sueldo parcial a sueldo completo.
Completamos
la educación agregando plazas y horas de maestros para
que den estas clases, hacemos una combinación de ambas,
fortalecemos el número de horas de educación deportiva
que hoy estamos dando; en las escuelas se está dando
una hora a la semana sólo de deporte, deberíamos
dar una hora diaria, agregamos salas de lectura y de bibliotecas
al sistema educativo para tener escuelas completas, con buenos
laboratorios y además con buenas instalaciones deportivas.
Planeo
esta transformación de fondo del sistema educativo, entendiendo
la magnitud del trabajo que habremos de realizar; es factible.
Lo
digo con humildad, un cambio de este tamaño no se puede
hacer completo en seis años, pero me parecería
egoísta no hablar de estos términos y no plantearnos
como mexicanos metas superiores al escaso tiempo de seis años.
El
país tiene que aprender a ver en el largo plazo, las
transformaciones profundas que nuestra patria necesita, sabiendo
que una administración, un gobierno, no puede ni siquiera
ambicionar, pretender que sus ideas trasciendan el tiempo del
gobierno.
Nuestro
Partido, las mujeres y los hombres que la integran, las ideas
que nos nutren, sí pueden pensar en el largo plazo, y
fijar derroteros y trayectorias, pensando en lo que nos cambia
como nación, nos desarrolla como seres humanos, y permite
que, como sociedad, nos transformemos y evolucionemos.
Vamos
a tener, adicionalmente, dos grandes retos: calidad para las
ciudades, el gran crecimiento de los siguientes años
va a ser en las ciudades; en escasos 30 años, vamos a
tener prácticamente el doble de las viviendas que hoy
tenemos a pesar de que nuestro crecimiento demográfico
va a ser menor, porque crecerá la población en
edad de formar matrimonio.
Eso
significa que el esfuerzo para construir viviendas, el esfuerzo
para adquirir reservas urbanizables, el esfuerzo para evitar
la especulación de la tierra, y el coyotaje.
Por
eso invito a los miembros de mi Partido, a que pensemos también
no sólo en los cambios cuantitativos, sino en cómo
hacerlo mejor, y esto significa que sumemos el esfuerzo de los
municipios, a quienes corresponde parte de la responsabilidad
de este gran desarrollo urbano, de los gobiernos de los estados
y del Gobierno Federal. Tengamos muy claro, que si nos coordinamos
los tres órdenes de gobierno, nos va a ir mucho mejor
como país.
Palabras
en el desayuno de la Confederación Nacional de Organizaciones
Populares, el 26 noviembre de 1999.
