MAS ALLA DE LA CURIOSIDAD

De Xolotl a los demógrafos: Historia de los censos

Los censos son fuente de información para el diseño de la política social.
La realización de censos se remonta a la época prehispánica.
La Revolución Mexicana costó cerca de un millón de muertes.
Se podrán conocer en un año los resultados
definitivos del primer censo del siglo XXI

SALVADOR ORTIZ MONTERO*

En febrero del año entrante, se realizará una tarea cívica en la que todos habremos de participar: el XII Censo General de Población y Vivienda. Sus resultados darán respuesta a interrogantes como ¿cuántos somos? ¿dónde habitamos? ¿cómo vivimos? ¿qué tenemos y qué nos falta?

Esta actividad va más allá de la curiosidad de los investigadores. Es una ventana en la que se puede observar a la sociedad mexicana para conocer con certeza sus características y con ello orientar la aplicación de las políticas sociales.

La aplicación de censos en nuestro país se remonta a la época prehispánica. Se tienen noticias de que Xólotl, uno de los Señores chichimecas que condujo la peregrinación nahuatlaca hacia el Valle de México, ordenó, al llegar a Tenayuca, se realizara un recuento de los miembros de su comunidad, lo cual se realizó de una manera diligente y sencilla: cada uno de ellos debería poner un pequeño guijarro en un montículo llamado Nepopualco: lugar de la gran cuenta. El resultado fue, según lo refiere Dávila Garibi, una cifra superior a los 3 millones 200 mil miembros de esa estirpe.

Los aztecas, última tribu náhuatl en llegar al Valle, y sin embargo, capaces de extender sus dominios en la mayor parte de Mesoamérica, también efectuaron censos de manera periódica, asentando la información en códices, con el fin de establecer y controlar los tributos de las tierras conquistadas. El Códice Mendocino, aunque escrito después de la conquista, es el ejemplo de sus sistemas de recuento.

En el siglo siguiente (1614 y 1615) se levantaron dos censos de población, pero sus resultados no fueron publicados ya que se consideraron secretos de Estado, hoy se sabe que el censo asentaba sólo un 2% de españoles peninsulares. La misma suerte corrieron los censos de 1790 y 1791 ordenados por el Virrey Juan Vicente Güemez Pacheco y Padilla, Conde de Revillagigedo (los resultados se divulgaron por la secretaría de Programación y Presupuesto en 1977, e indican que la población de entonces ascendía a 4 millones 636 mil habitantes).

A principios del siglo XIX (1803), el Consulado -que era una junta de notables encargados de mejoras materiales- ordenó la realización de un censo. El barón de Humboldt elaboró sus Tablas Geográficas Políticas de la Nueva España, mismas que -afirma la Enciclopedia de México-, formaron parte del marco analítico de los próceres de la Independencia.

Durante los ochocientos tuvieron lugar numerosos esfuerzos censales. Destaca el realizado en 1831 por Don Antonio José de Valdés; en 1843 la Memoria Estadística de la Dirección de Agricultura e industria, presidida por Don Lucas Alamán; la Estadística General de la República Mejicana, de José Ma. Pérez Hernández; y los cuadros estadísticos de Don Antonio García Cubas, publicados en 1857, 1859, 1869, 1871, 1872, 1884 y 1887.

En mayo de 1895 se realiza el considerado como Primer Censo General de Población, oficial y moderno. A partir de éste se cuentan los censos realizados cada 10 años, a partir de 1900, con la sola excepción del levantado en 1921 por motivo de la inestabilidad producto de la recién concluida lucha armada. Es importante hacer notar que en este lapso se ha dado la única tasa negativa en el comportamiento demográfico: de 15 millones registrados en el censo de 1910, en 1921 se pasó a una población total de 14 millones. Es decir, durante la Revolución se perdieron las vidas de un millón de mexicanos.

De 1930 a 1970 se realizaron puntualmente los censos generales de población y vivienda, que acusaron el crecimiento constante de la población.

Los resultados del censo de 1980 difirieron considerablemente de las estimaciones esperadas, presentando desviaciones estadísticas al grado de hacer necesaria una nueva revisión de las cédulas censales y ajustes estadísticos, que arrojaron una población total estimada en 67.2 millones de habitantes para ese año. Entre las causas de la imprecisión, se contaron: la habilitación extemporánea de censores - se había programado que fuesen los maestros adscritos a la SEP quienes se encargarían de aplicar las encuestas, por motivos laborales y técnicos, a escasos meses de la fecha censal, no fue posible contar con ellos, por lo que se procedió a habilitar ciudadanos designados al azar -, y lo que se llamó subcobertura, es decir que no se atendió al total del universo, dejando fuera aproximadamente a un 2.74% de la población.

La experiencia del '80 orientó las medidas para la realización del censo correspondiente al decenio siguiente. Así, para 1990, los censores serían personal reclutado y capacitado expresamente para esta labor (a diferencia de los censos anteriores en que eran designa dos por la autoridad censal y su carácter era obligatorio) y además, su labor sería remunerada. Por otra parte la jornada censal se extendería a cinco días, y no en uno sólo como se venía realizando entonces.

En 1995 se realiza una actividad considerada de suma importancia para los estudios demográficos, el Conteo General de Población, especie de censo intermedio, que permite estimar el comportamiento de los índices y, en consecuencia, adoptar las correcciones pertinentes en las políticas sociales.

Se estima que el INEGI estará en posibilidad de emitir datos definitivos del XII Censo General de Población, a más tardar en el 2001, con un margen de error del +/- 2%; quedarán atrás los tiempos en que se debía esperar hasta tres años y los márgenes oscilaban en el 6%. Se ha venido trabajando desde 1996 en la preparación, en el establecimiento de la metodología, el diseño de las cédulas, las estrategias para acopiar la información, el reclutamiento y capacitación de los censores. Se cuenta además con los adelantos tecnológicos que agilizarán el procesamiento de datos y su interpretación.

Los demógrafos de nuestro país esperan que el censo del 2000 sea el más confiable de la historia. Herramienta primordial para la planeación gubernamental.


*Colaborador de examen