Del estante de los clásicos
Demografía
y política
MANUEL
QUIJANO*
La
demografía es "el estudio cuantitativo de las poblaciones
humanas. Sus materiales básicos son los censos, las estadísticas
vitales y, cada vez más, las encuestas por muestreo.
Su objeto principal es medir y descubrir uniformidades en el
proceso básico de los nacimientos, defunciones, movimientos
y crecimiento de la población". (1) A partir de
esos resultados se analizan cualitativamente los fenómenos
en el contexto político, económico, social y biológico.
Los métodos de la demografía son empíricos
y estadísticos y se aplican mediante las matemáticas
avanzadas y la investigación de operaciones como en todas
las ramas de las ciencias sociales. La demografía es
un puente entre las ciencias sociales y las biológicas.
El
estudio del comportamiento poblacional se remonta a más
de 25 siglos. Pero es hasta el siglo XVIII cuando algunos economistas
y fisiócratas empiezan a darle una aplicación
ordenada, sistematizada y rasgos sustentados en principios matemáticos.
por lo que se inician estudios con el fin de analizar las ventajas
y desventajas del crecimiento o decrecimiento de la población
y su vinculación con la producción.
La
explosión de la población ha sido elemento recurrente
en las ciencias sociales. Así, se han desarrollado teorías
acerca de la relación población-alimentos-producción-empleo.
Otras que, en buena medida, sugieren los límites de crecimiento
y el adecuado equilibrio por evitar la sobrepoblación
o la subpoblación generando el concepto de la "población
óptima" que corresponde a la tesis de bienestar
general, el pleno empleo, la alta calidad de vida, salud y seguridad
social. También existen teorías sobre el "dominio
poblacional", es decir por sexo, edad y estrato socio-económico;
esto es a lo que usualmente se denomina como "sociedad
de viejos", "sociedad de jóvenes", "sociedad
de mujeres", etc.
En
todas las teorías arriba enunciadas existe cierta proclividad
por el análisis económico (recuérdense
las teorías malthusiana o la marxista), mas también
se dispone de importantes estudios acerca de la población
y el comportamiento del electorado.
En
tal virtud, se han planteado una serie de teoremas con resultados
sorprendentes, pues el comportamiento político de la
población no ha obedecido necesariamente a factores de
índole exclusivamente económicos. Un ejemplo (en
el caso mexicano) es aquel temor que algunos individuos sostenían
al final de la década de los años cuarenta para
negar el derecho del voto a las mujeres, ya que sostenían
que ellas se inclinarían por el partido de los colores
marianos. Hoy en día la historia está escrita.
Por
lo anterior, es cada día más importante trabajar
con el método científico y la demografía
para evitar prejuicios sobre el comportamiento del voto, por
lo que es necesario intensificar los estudios sobre los grupos
etáreos del ámbito urbano o de los grupos religiosos
o económicos, ya que con base en los mismos se diseñan
mejores estrategias de campaña, discursos más
precisos dirigidos a blancos mejor identificados y las tácticas
políticas son más eficaces.
1.-
Enciclopedia de las Ciencias Sociales página 233.
Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
de la UNAM.
