DULCE MARÍA
SAURI RIANCHO ASUME LA PRESIDENCIA DEL PRI

Quiero dirigirme a este Consejo Político Nacional en esta sesión extraordinaria, en primer término, para darle las gracias a todas y todos y cada uno de ustedes por la confianza que hoy depositan en una servidora para desempeñar el honroso cargo de presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

Hablar del honor que representa es, simple y llanamente, vincularse a la historia de este país; a los 70 años, desde la formación de nuestro Partido en 1929, en aquel entonces forjador de instituciones, hasta el PRI, inmerso en la que hemos denominado "Cuarta Etapa", significada esencialmente por la profundización de nuestros procesos democráticos internos. Si un sello tenemos que poner a la dirigencia que condujo con acierto, sentido de futuro y firmeza, José Antonio González Fernández, es justamente la de la profundización de la democracia interna.

Quisiera, además, agradecer a ustedes, consejeros, la confianza expresada el 30 de marzo pasado, cuando José Antonio y yo fuimos electos como compañeros de fórmula para desempeñar la dirigencia del Partido en este trayecto; que cuando lo iniciamos todos juntos, en este CPN, el 17 de mayo, era un proyecto en el que se mezclaban, por un lado la esperanza y, por otro lado, la incertidumbre que siempre convocan los cambios de fondo.

¿Cuál es la lección de estos ocho meses que esta nueva dirigencia quiere aprovechar? La más importante de ellas, sin lugar a dudas, es la capacidad que tiene el PRI para promover, para gestar y para hacer el cambio en este país. La capacidad de cambiar, conducir el cambio y hacerlo con rumbo, con una orientación precisa, siendo portadores de las esperanzas de las mexicanas y los mexicanos.

Esta esperanza transformada en la capacidad de generar entusiasmo, compromiso, donde se encontraba a ratos escepticismo, indiferencia, cuestionamientos, es la gran lección de esta etapa del Partido y hemos logrado todos juntos, tener un proceso libre, abierto, para elegir a nuestro candidato y hoy Francisco Labastida Ochoa es el candidato a la Presidencia de la República de nuestro Partido que es un Partido unido el cual sustentará e impulsará la campaña presidencial en el año 2000.

La tarea colosal que emprendimos los priístas fue y es posible desempeñarla gracias a la unidad que en el Partido se expresa a través de sus sectores y sus organizaciones. A cada uno de los dirigentes, a Heladio Ramírez, a Elba Esther Gordillo, a Leonardo Rodríguez Alcaine, a mi paisano Carlos Sobrino Sierra, así como a Socorro May, a Alejandro Guevara, al General Ramón Mota, desde luego, a la conducción de las fracciones parlamentarias en las Cámara de Senadores: María de los Angeles Moreno y en la Cámara de Diputados: Arturo Núñez y al responsable de nuestro Partido en esta ciudad capital del país: Manuel Aguilera; junto con ustedes, ha sido y es posible enfrentar esos grandes retos, gracias a la claridad que todos han tenido con nuestro compromiso de cambio en el PRI.

Entramos a una nueva etapa en el Partido, no sólo en el sentido en que ha habido un cambio en la dirigencia del PRI. Entramos a una campaña electoral que habrá de conducir a nuestro Partido a mantener la Presidencia de la República, orientada por los principios de nuestro Partido y habremos de trabajar en forma muy intensa y dedicada en los próximos meses, para llevar a Francisco Labastida al triunfo electoral, y lo haremos conscientes del otro elemento que tiene como componente la cuarta etapa de la vida del Partido; me refiero a la sociedad, me refiero a los ciudadanos y al compromiso de nuestro Partido de estar más cerca de ellas y ellos.

Ese compromiso que se habrá de traducir con toda seguridad en la orientación que el Partido y nuestro candidato a la Presidencia darán a su campaña: gestar compromisos específicos, causas de la nación, de manera que surja no solamente el triunfo de las urnas del 2 de julio del 2000, sino el compromiso del programa de gobierno, justamente con todo lo que ha detectado, sentido y percibido, y las esperanzas que se han gestado a lo largo de la precampaña presidencial. Ese es el PRI de la cuarta etapa.

El PRI que hace de su democracia interna motor, herramienta y orientación, para servir a la gente. Ese es el poder que tiene nuestro Partido y ese es el poder que quiere alcanzar en la Presidencia de la República. "Más cerca de ti" en este, nuestro proceso interno. "Por ti" durante la campaña y "contigo" en el gobierno que habrá de surgir de las filas de nuestro Partido el 2 de julio.

Muchas tareas vamos a desarrollar en los próximos meses para lograr este propósito central de triunfo; las haremos como lo hemos aprendido en esta etapa de la vida del Partido: mediante el diálogo, la negociación interna, mostrando la capacidad para conciliar nuestras diferencias, y sobre todo, poniendo el interés superior del Partido para poder continuar en el gobierno.

Habremos de enfrentar los procesos internos para seleccionar a nuestros candidatos en 10 estados de la república. Habremos también de seleccionar a nuestros candidatos a diputados y senadores que serán -justamente por ese alto nivel de competencia que tendremos el año próximo-, mujeres y hombres capaces de gestar en los distritos y en los estados el triunfo electoral para nuestro Partido; lo haremos con ideas, con principios, entusiasmo y con un profundo amor a nuestro Partido y un profundo amor a México.

Por ello, con Francisco Labastida, ésta nueva fórmula a la que hoy, aquí, ustedes, han otorgado su confianza: a Esteban Moctezuma Barragán y a una servidora, va a poner lo mejor para que el Partido siga adelante, para que la cuarta etapa, la democracia interna y la sociedad, sean las banderas que nos lleven al triunfo, a construir un gobierno con justicia social en el periodo 2000-2006, con Francisco Labastida a la cabeza.

Muchas gracias.