Elecciones Primarias en Estados Unidos
Con
el fin de colaborar con nuestros lectores a ubicar la importancia
de nuestra elección primaria, a continuación se
ofrece el siguiente texto:
NEAL
R. PIERCE*
ELECCIONES
PRIMARIAS
Las elecciones primarias son un método a través
del cual un partido político elige a sus candidatos.
Los ganadores de las elecciones primarias compiten contra contendientes
de otros partidos políticos en una elección general.
Las elecciones primarias son la única institución
estadunidense que se creó como resultado de la reforma
política que se llevó a cabo al inicio del siglo
XX.
DESARROLLO
DE LAS ELECCIONES PRIMARIAS DIRECTAS
Después
de que comenzaron a surgir los partidos políticos en
el siglo XVIII, un candidato obtenía su nominación
a través de una convención que se realizaba ya
sea en su ciudad, distrito o estado. En ocasiones este proceso
estaba regulado por la ley, pero frecuentemente estaba a cargo
de los mismos partidos políticos.
La
primera elección primaria tuvo lugar en el condado de
Crawford, Pennsylvania, organizada por los Demócratas
en 1842. Las primeras leyes relativas a las elecciones primarias
se redactaron en California y Nueva York en 1866. Sin embargo,
hasta el fin del siglo pasado todas las leyes aprobadas por
los estados fueron opcionales o se restringían a algunas
áreas específicas.
Posteriormente,
dos eventos las hicieron obligatorias. El primero fue la introducción
de la votación secreta o "Australiana", que
comenzó en Massachusetts en 1888. Esto significó
la posibilidad de que una persona pudiera emitir su voto a favor
de un candidato de manera verdaderamente libre.
El
segundo fue una ola de rechazo al sistema de convenciones. A
pesar de que este sistema estaba regulado legalmente por los
estados, podía ser distorsionado por personalidades y
diversos intereses políticos a través de muchas
maniobras. Así, las elecciones directas comenzaron a
convertirse en la mejor opción para frenar los abusos.
En
una ley de 1899, perfeccionada en 1901, Minnesota creó
el primer sistema estatal obligatorio de elecciones primarias,
colocándolas en el mismo plano que las elecciones generales,
y aplicándolas por igual en todo el estado. Para 1917,
todos los estados tenían alguna forma de elección
primaria, a excepción de cuatro.
Las
nominaciones a través de elecciones primarias para los
estados y localidades han predominado en Estados Unidos desde
la década de 1920. En algunos estados, los partidos apoyan
a los candidatos desde antes de la elección, a través
de una convención o de un comité de acción
estatal. Esta convención es una forma de respaldar al
candidato seleccionado, al tiempo que se deja la elección
final a los votantes. En otros estados, el candidato que pierde
en una convención estatal o local puede enfrentarse al
ganador en la elección primaria.
ELECCIONES
PRIMARIAS CONTRA CONVENCIONES
La
esperanza de que las elecciones primarias pudieran resolver
los problemas del método del "humo blanco"
impulsado por las convenciones se ha cumplido ampliamente, aunque
no del todo.
Durante
el siglo XX, el declive de los intereses de las maquinarias
políticas estatales y locales hubiera sido más
lento, sino imposible, de no haber surgido las elecciones primarias
como medio para combatir la corrupción y los regímenes
impopulares. Muchos líderes políticos y congresistas
no hubieran podido acceder a sus cargos de haberse mantenido
el sistema de convenciones.
Sin
embargo, en ocasiones las elecciones primarias han provocado
abusos y distorsiones, como en el caso de la nominación
de candidatos llamativos y populares que más tarde resultaron
débiles e incompetentes en el cargo, lo que a menudo
socavaba el liderazgo responsable al interior de los partidos.
Las elecciones primarias tampoco han eliminado por completo
las influencias asociadas al sistema de nominación por
convenciones. Las campañas primarias a menudo son caras
y con frecuencia los candidatos se ven obligados a buscar financiamiento
en las mismas personas e intereses que controlaron las convenciones
en el pasado.
Quienes
proponen el sistema de convenciones eventualmente han podido
detener el ascenso de las elecciones primarias. En aquellos
lugares que las convenciones han permanecido, han reaparecido
algunos de los problemas y abusos del siglo pasado. Por ejemplo,
hasta que se instituyó la elección primaria en
Nueva York en 1968, los candidatos eran elegidos a través
de una convención; a menudo se elegía a gente
que carecía de apoyo popular en el estado, y muchas veces
eran meras marionetas de las maquinarias políticas.
PRIMARIAS
ABIERTAS CONTRA PRIMARIAS CERRADAS
Una
vez instituidos los sistemas de elecciones primarias, la cuestión
clave es quién puede votar. ¿Debe haber un sistema
"primario abierto", en el que el elector pueda participar
en las primarias de cualquier partido? ¿O debe haber
una elección "primaria cerrada", en que la
participación se limite a personas registradas y afiliadas
a un partido con anterioridad a la elección?
Los
defensores de las primarias abiertas argumentan que un ciudadano
no puede ser forzado a revelar su filiación partidista,
y que debe dársele la oportunidad de votar en la elección
primaria que considere más conveniente. También
señalan que es erróneo excluir a los ciudadanos
independientes de los procesos de nominación.
Por
otra parte, quienes defienden las primarias cerradas, argumentan
la necesidad de mantener partidos políticos unificados
y disciplinados, y que lo contrario hace posible que votantes
opositores influyan en la elección de un candidato débil.
Debido
a que las leyes electorales las escriben políticos con
orientaciones partidistas, la mayoría de los estados
emplean elecciones cerradas. Pero muchos usan un "sistema
de reto", en lugar de la afiliación partidista.
Así, normalmente un elector de cualquier partido puede
votar en la primaria que elija, pero si un observador decide
cuestionarlo, puede pedírsele que haga una declaración
jurada por escrito, en la que exprese que votó por una
mayoría de los candidatos de ese partido en la última
elección, o que lo hará en la próxima.
Dado que la votación es secreta, el sistema de reto deja
la decisión a la conciencia del votante individual, lo
que en la práctica puede acercarse a una primaria abierta.
Sólo
algunos estados tienen sistemas de "primarias abiertas".
El estado de Washington ha ido más allá con su
primaria "de la jungla", en la que el elector, sin
importar su filiación política, puede escoger
entre candidatos de distintos partidos. Durante muchos años,
California ha tenido un sistema en donde un candidato se puede
registrar por más de un partido político, como
lo hizo el gobernador republicano Earl Warren en 1946.
Cada estado puede determinar las fechas de las elecciones primarias
que más le convengan. La mayoría de las elecciones
estatales y congresionales se llevan a cabo en los meses de
mayo, junio o septiembre de cada año par.
CÓMO
SE CALIFICA PARA PARTICIPAR EN LA VOTACIÓN
Hay
tres métodos básicos que generalmente se emplean
de manera separada y en otras se combinan para determinar el
registro de los candidatos en las votaciones primarias.
El
primero es la simple declaración de que se desea la candidatura,
que casi siempre se combina con la aportación de una
cuota, que puede ascender a miles de dólares para los
puestos más importantes, con objeto de desanimar a algunos
candidatos oportunistas. El segundo es la solicitud de un número
de votantes como respaldo. Y el tercero es la designación
a través de una convención realizada por un partido
oficial.
Si muchos candidatos buscan un solo puesto, el ganador puede
tener un pequeño porcentaje de la votación total.
En la parte Norte de Estados Unidos, casi sin excepción,
la nominación recae en el candidato que gana las primarias,
sin importar que tan pequeño sea ese porcentaje.
Sin
embargo, en el Sur, en donde las primarias demócratas
son normalmente la elección real, la mayoría de
los estados decide llevar a cabo una especie de "segunda
vuelta" en el caso de que ningún candidato obtenga
la mayoría absoluta en la primer elección primaria.
En esta "segunda vuelta" compiten los dos candidatos
con más votos.
La
"segunda vuelta" puede entenderse como una institución
que asegura que una persona cuenta con una amplia base de apoyo
en su partido. Esta elección ha sido rechazada en otra
partes dado su alto costo, tanto para los candidatos como para
el público.
Sin
embargo, generalmente un candidato gana las elecciones primarias
con una clara mayoría.
PRIMARIAS
NO PARTIDISTAS
Muchos
alcaldes, autoridades gubernamentales y jueces, así como
legisladores estatales de Nebraska y Minnesota, son elegidos
sobre la base de que no cuentan con una afiliación partidista.
En
muchos casos, la ley señala que un candidato es elegido
automáticamente si gana la mayoría absoluta en
la primer elección primaria. Pero si no obtiene esa mayoría,
entonces los dos que reciban más votos califican para
la elección general.
Regularmente,
las elecciones no partidistas no lo son en realidad, ya que
los Demócratas y los Republicanos impulsan a sus candidatos,
y el resultado refleja la orientación política
que existe en el área.
VOTO
Además
del requisito de la cuota, anteriormente había otros
requisitos especiales que se aplicaron en elecciones primarias
y generales. Pero, después de la Reconstrucción,
el Sur tuvo un sistema de partido único en el que la
nominación Demócrata era equivalente a la elección.
Los demócratas sureños también ponían
una serie de obstáculos para impedir que los negros votaran.
Sin embargo, la aplicación de la Enmienda 14, que garantizó
los derechos de todas las personas, ha reemplazado o eliminado
restricciones como éstas.
Por
ejemplo, las "primarias blancas", en las que el partido
Demócrata era declarado como una organización
privada, por lo que podría excluir a quien quisiera,
fueron declaradas inconstitucionales en 1944. La Enmienda 24
abolió el impuesto a la votación, que se aplicaba
a las primarias y a las elecciones generales para cargos federales.
Y el Acta de los Derecho para Votar invalidó las prueba
de alfabetismo y el impuesto al voto en caso de usarse de manera
discriminatoria.
LAS
PRIMARIAS PRESIDENCIALES
Algunos
progresistas decidieron que las primarias podían usarse
para romper el poder de las maquinarias políticas para
nombrar a los delegados a las convenciones nacionales presidenciales.
Florida
realizó la primera primaria presidencial en 1901. Wisconsin
emitió una ley más amplia bajo el liderazgo del
gobernador Robert La Follete.
Y
la legislatura de Oregon, dominada por progresistas, en 1910
fue más allá de la simple elección de delegados
y adoptó una primaria presidencial en la que los votantes
elegían directamente a los candidatos de su preferencia.
Las
primarias presidenciales recibieron un impulso muy importante
a partir de la elección de 1912, durante la cual los
partidarios de Theodore Roosevelt consideraron que la nominación
Republicana les había sido robada por la "vieja
guardia" Republicana que controlaba las convenciones estatales.
Para
1916, las primarias presidenciales habían sido aprobadas
en 26 estados.
DESDE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Las
primarias presidenciales han sido cada vez más importantes
a partir de la Segunda Guerra Mundial. En 1948, el gobernador
de Minnesota, Harold Slassen, ganó varias primarias preliminares
cruciales y pudo haber arrasado a sus prestigiados competidores,
como el gobernador de Nueva York, Thomas Dewey, y el senador
por Ohio, Robert Walt, de no haber perdido la vital elección
en Oregon.
En
1952, el senador Estes Kefauver de Tennessee derrotó
al Presidente Harry Truman en Nueva Hampshire. Tres semanas
después, Truman anunció que no buscaría
la reelección. El mismo año, las victorias de
Dwight Eisenhower en las elecciones primarias le permitieron
revertir la ventaja que le llevaba Taft en la competencia por
obtener la nominación del Partido Republicano.
En
1960, el senador John Kennedy de Massachusetts demostró
en las elecciones primarias su capacidad para ganar votos, superando
los argumentos en contra de su candidatura basados en su juventud
y catolicismo. El senador por Dakota del Sur, George McGovern,
y el gobernador de Georgia, Jimmy Carter, ganaron la nominación
Demócrata en 1972 y 1976, respectivamente, venciendo
a sus oponentes en las elecciones primarias en estados clave.
Las elecciones presidenciales primarias no son siempre el único
camino para llegar a la Casa Blanca. Kefauver ganó la
mayor parte de ellas en 1952, y aún así no fue
nominado. El vicepresidente Hubert H. Humphrey se mantuvo al
margen de las elecciones primarias en 1968, pero ganó
la nominación presidencial de su partido.
De
esta forma, un candidato que tenga mucha aceptación entre
los líderes de las organizaciones de su partido puede
ganar sin necesidad de primarias. Pero un candidato que carezca
del apoyo de estas organizaciones no tiene más alternativa
que competir en estas elecciones, y desempeñarse bien
en ellas si realmente aspira a ser nominado. Aún así,
podría ser marginado del proceso si enfrenta la oposición
de los líderes de su partido, como le sucedió
a Kefauver.
Dos comisiones encargadas de la reforma del Partido Demócrata
aumentaron el número de elecciones primarias a más
de 30.
Básicamente,
hay dos tipos de elecciones presidenciales primarias. Por una
parte, los electores depositan su voto en las urnas para elegir
al candidato de su preferencia. Por la otra, los electores pueden
escoger a todos o a algunos de los delegados estatales que participarán
en la convención nacional partidista para elegir al candidato.
Las reglas del Partido Demócrata establecen que los delegados
deben ser electos con base en un criterio proporcional, eliminando
el principio de que "el ganador se lleva todo", seguido
en años anteriores. Sin embargo, esta práctica
sigue siendo legal en las elecciones primarias del Partido Republicano.
Los cambios a las reglas del Partido Demócrata, sumados
a una campaña federal para reformar las leyes de financiamiento
partidista, que limita las aportaciones de los donadores privados
a los partidos y las sumas que los candidatos pueden gastar
en las elecciones primarias, han beneficiado a los contendientes
de los funcionarios electos en funciones.
Ahora,
éstos pueden gastar más en los estados que consideren
fundamentales para fortalecer sus campañas, y tener mayores
posibilidades de obtener la victoria en elecciones primarias
posteriores.
La
elección primaria de Nueva Hampshire es la que suele
despertar más atención por ser la primera de todas,
celebrándose generalmente a finales de febrero o principios
de marzo.
Las
primarias de Florida, Wisconsin, Oregon, Nebraska, Maryland,
Carolina del Norte, Texas, Tennessee, Massachusetts, Indiana
y Pennsylvania también atraen gran atención, por
servir como pruebas de popularidad en regiones con diferentes
características geográficas y electorales. La
campaña avanza a principios de julio, con las importantes
contiendas primarias de California, Ohio y Nueva Jersey.
ARGUMENTOS
A FAVOR Y EN CONTRA
Algunos
críticos argumentan que las elecciones primarias suelen
dividir a las bases de los partidos, a partir de sus distintas
posiciones ideológicas; que no pueden surgir verdaderos
consensos nacionales a través de ellas; que desgastan
las energías de los candidatos en confrontaciones irrelevantes;
que distraen la atención de los asuntos que realmente
importan; y que generan enormes gastos.
Los
partidarios de las primarias contestan que éstas ofrecen,
al menos, la oportunidad de que los electores expresen su opinión
con relación a los precandidatos, evitando que los dirigentes
partidistas decidan por ellos.
Además,
argumentan que son un campo de prueba vital para exponer cuáles
de ellos tienen la estatura y el temple necesarios para representar
a su partido en la carrera por la presidencia. Probablemente,
la mayor contribución de las primarias es que acaban
rápidamente con los candidatos más débiles.
Junto con las encuestas de opinión nacionales que se
realizan a lo largo del año electoral, las elecciones
primarias han hecho más difícil que las convenciones
nacionales hagan de lado las expectativas de las bases partidistas.
Paralelamente,
la televisión genera mayor publicidad para las campañas
de los candidatos en las elecciones primarias estatales. Generalmente,
los líderes con mayor fortaleza surgen durante el proceso
previo a las convenciones partidistas nacionales, por lo que
los delegados sienten mayor presión para nominar-los.
Es muy raro que estos delegados no se pongan de acuerdo sobre
a quien elegir y muy pocas veces se inclinan por un "caballo
negro".
Desde
que el Presidente Woodrow Wilson propuso la idea por primera
vez en 1913, sólo esporádicamente han habido discusiones
y diferencias sobre la realización de una elección
primaria presidencial a nivel nacional. En todo caso, las convenciones
partidistas nacionales ya no eligen a los candidatos presidenciales.
Otras personas se inclinan por realizar primarias regionales
anuales, las cuales reducirían las giras de los candidatos
a lo largo del país. Pero quienes se oponen a esta idea
argumentan que los candidatos que cuenten con apoyo en una sola
parte del país podrían erigirse como los ganadores.
Quienes
proponen la elección primaria nacional señalan
que ésta permitiría a la gente escoger directamente
al candidato de su partido, impidiendo que los manipuladores
políticos influenciaran el proceso.
Los
que se oponen argumentan que la convención nacional desempeña
un papel más positivo, al forzar a los delegados a elegir
al candidato con base en su plataforma y una fórmula
aceptable para la presidencia y la vicepresidencia, que resulten
atractivas para los diferentes sectores del partido, cumpliendo
con los compromisos que se derivan de un sistema bipartidista.
Después
de analizar la idea de una primaria nacional, inicialmente con
gran entusiasmo, en 1970 la Comisión de Estructura Partidista
y Selección de Delegados del Partido Demócrata
concluyó que "no hay nada inherentemente antidemocrático
en una convención nacional... una vez purgada de sus
deficiencias estructurales y de procedimiento, la convención
nacional es una institución que bien vale la pena preservar".
* Editor adjunto de "De National Journal"
y autor de "The People's President".
*Agradecemos
la colaboración de la Bibilioteca Benjamín Franklin
de la Ciudad de México y del Lic. Javier Treviño
Cantú en la traducción del trabajo.
