¿QUÉ SIGNIFICARON LAS ELECCIONES INTERNAS PARA
QUIENES ESTAMOS EN EL PRI?

CARLOS SOBRINO SIERRA, Coordinador Ejecutivo Nacional del Movimiento Territorial, Diputado Federal, Miembro de la Comisión para el Desarrollo del Proceso Interno.

- EL INICIO DE UN LARGO CAMINO
- ?UNA DEMOSTRACIÓN DE LA VIDA DEL PARTIDO
- ?ESFUERZO Y VOLUNTAD DE CIUDADANOS Y MILITANTES

El pasado domingo 7 de noviembre, a pesar de los pronósticos y las críticas, se llevaron a cabo con gran éxito las elecciones internas del Partido Revolucionario Institucional, para decidir quienes serían nuestros candidatos tanto para la Presidencia de la República, como para la Jefatura del Gobierno del Distrito Federal, para el año 2000. El proceso interno de nuestro Partido puede observarse desde muchos puntos de vista. Incluso, las críticas y opiniones que se han hecho públicas en los medios de comunicación, nos permiten ver lo que significó este proceso, no sólo para el partido político que las convocó, sino para el desarrollo de la vida pública y política de nuestro país. A pesar de los pronósticos, no hubo fracturas, ni engaños, ni trampas...

Creer que un partido está muerto o en pleno proceso de hundimiento es no reconocer que ante una convocatoria (como la que han hecho otros partidos) el PRI obtuvo una mejor respuesta de la sociedad. Más de 9 millones de mexicanos estuvieron dispuestos a participar en una elección primaria. Este es sólo el primer ejercicio que demuestra, no sólo que el PRI no es un partido en decadencia, sino que es un partido muy vivo, en plena transformación, y que sigue siendo una opción política viable para un porcentaje considerable de la población.

Quienes pretendan negar este respaldo social fallan a uno de los principios básicos de la democracia: la tolerancia. Creer que no existen en México personas que encuentran en el PRI un espacio político de acuerdo a sus necesidades, significa faltarle al respeto y violentar el derecho ciudadano de hacer una selección individual entre las diferentes opciones. Esos más de 9 millones de votos demuestran que somos una opción real y fuerte. Quienes hacen cuentas alegres se olvidan que quienes salieron a votar ahora, no son todos los simpatizantes priístas, falta que la sociedad en su conjunto conozca nuestra Plataforma Electoral 2000-2006 para convencerse.

Los partidos políticos toman decisiones internas que marcan su futuro rumbo. Este es un proceso INTERNO, nos incumbe a los priístas, militantes, simpatizantes, clase política y líderes. Somos nosotros quienes reconocemos los errores, corregimos rum bo y garantizamos igualdad de condiciones, no igualdad de simpatías. Sabemos que el procedimiento es perfectible, que tiene vicios como tiene virtudes, pero demuestra que no somos una institución decadente y sin futuro. Somos una agrupación formada por seres humanos, con diferentes intereses e inquietudes, pero que decidimos trabajar por un mismo proyecto. El proceso demuestra que el partido está vigente, que su transformación está basada en necesidades sociales reales y que somos capaces de reconocer lo que ya no nos sirve y cambiarlo.

En esta ocasión, los priístas oyeron los reclamos de sus simpatizantes y militantes y se decidió, en un gran esfuerzo de organización y convocatoria, tomar las decisiones de la manera más incluyente posible: convocar a elecciones primarias.

Pero, ¿qué significa para los priístas un proceso como éste?

Un gran éxito, si partimos del principio que nuestro organismo político estaba acostumbrado a otro tipo de prácticas.

El análisis del proceso interno puede dividirse según el punto de vista de quien se trate.

- Para los dirigentes y líderes este ejercicio demuestra el gran esfuerzo de la militancia por lograr la equidad y transparencia que nos beneficia a todos. Es una muestra de la enorme capacidad de organización con la que contamos en el PRI, pero sobre todo, es una agradable sorpresa donde el rendimiento fue superior a nuestras expectativas. Pero, es necesario reconocer que esto no es el triunfo, es sólo nuestro primer paso, exitoso, para la contienda del 2000.

- Para los miembros de la Comisión del Proceso Interno fue un gran esfuerzo de organización y democracia. Garantizar las condiciones de equidad y la transparencia implicó una gran responsabilidad partidista, alejada de los intereses personales y basada en la preocupación por las posibles consecuencias negativas para el partido si algo no salía bien. El costo era alto pero la responsabilidad fue mayor.

- Para los legisladores y representantes políticos, un proceso de esta naturaleza significa una oportunidad más amplia para participar como voceros de la sociedad, basándose en el trabajo cotidiano con los ciudadanos, y el reconocimiento de éstos, al trabajo realizado. Es la posibilidad de participar en actividades de representación popular a través del trabajo, logrando el acceso por el voto ciudadano.

- Para los militantes es la demostración de que somos un partido vigente y preparado para el próximo siglo. Fue un ejercicio de reconocimiento de quienes somos. Quienes trabajaron en las mesas receptoras, quienes colaboraron en las campañas de los candidatos, manifestaron su interés y relación cercana al partido.

Este 7 de noviembre se demostró que los líderes tenían un proyecto claro y la voluntad de hacer cambios permanentes en los procedimientos del Partido. Se demostró que existen priístas responsables, capaces de dejar de lado sus intereses particulares con el único objetivo de garantizar la equidad y transparencia del proceso. Se inició una nueva etapa donde cada político, cada militante, cada representante popular, debe ganarse -con trabajo cotidiano- el voto ciudadano que le dará la posibilidad de participar en procesos electorales con el respaldo de sus simpatizantes.

Más de 9 millones de votos son el aval de la sociedad a un partido que, si bien ha cometido errores, no le ha dado la espalda a la ciudadanía. Es el reconocimiento de los ciudadanos de que el Partido no es "bueno" o "malo", es sólo un instituto formado por seres humanos, algunos cometen errores y otros estamos dispuestos a construir un Nuevo PRI, más cerca de la sociedad.

Finalmente, empezamos por el primer paso. Este proceso interno no es más que la primera tarea pendiente para el partido que pensamos construir en el próximo milenio.

Todavía tenemos que perfeccionar nuestros métodos, debemos modernizar y democratizar más nuestra estructura administrativa y consolidar el trabajo cotidiano y de gestión con la sociedad. Apenas inicia la batalla electoral del año 2000 y no podemos dormirnos en nuestros laureles. Demostrar que caminamos sobre un sendero más democrático e incluyente, para ampliar la participación ciudadana es sólo el primer paso. Tenemos un largo camino, pero también tenemos la voluntad para lograrlo.