LOS EXPRESIDENTES OPINAN

GUSTAVO CARVAJAL MORENO,
Presidente del Comité Ejecutivo Nacional
(1979-1981)

DEFINICIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO Y UNIDAD

El pasado domingo 7 de noviembre, el Partido y la sociedad acudieron a las urnas en una jornada electoral interna ejemplar. Contrariamente a las voces críticas que alentaban la división del partido, el PRI ha demostrado que los intereses del país están por encima de cualquier interés particular.

El día 20 de noviembre, cuando Francisco Labastida Ochoa rinda protesta como candidato del PRI a la Presidencia de la República, se dará el toque de arranque hacia los comicios del 2 de julio del año 2000.

Como ya se ha planteado, el PRI no solo ganará la Presidencia de la República, sino la mayoría del Congreso de la Unión con candidatos surgidos de sus bases en todos los distritos electorales del país, sin distinguir en que corriente del partido están o con cuál precandidato participaron en el proceso interno que culminó el 7 de noviembre.

Para ganar en el 2000, se requiere de la participación y la unidad de todos. La elección interna se dió entre amigos del propio partido. La contienda electoral no resta valor a quienes participaron y fortalece la unidad interna. Francisco Labastida ha dicho claramente que buscará por todos los medios la unidad de los priístas para garantizar un triunfo contundente en todas las elecciones futuras.

Desde hace diez meses, cerca de 700,000 compañeros priístas, dentro de los cuales están expresidentes de la República, signaron un documento que busca la definición ideológica del partido y su unidad. Estos dos reclamos de la militancia partidista están vigentes.



PEDRO OJEDA PAULLADA
Presidente del Comité Ejecutivo Nacional (1981-1982)

PRESENCIA Y CAPACIDAD DE RESPUESTA

El pasado 7 de noviembre el PRI demostró, una vez más, su capacidad de renovarse en el proceso democrático y abierto de elección de su candidato a la Presidencia de la República. Nuestro Partido demostró asimismo, su condición de partido político nacional con presencia en todo nuestro territorio y su capacidad de respuesta a las necesidades de la sociedad de un inminente nuevo siglo.

Durante todo el proceso se reactivó al Partido no sólo para seleccionar a su candidato, sino también para la elaboración de la plataforma electoral que sustentará en los comicios constitucionales del 2 de julio próximo en los que se renovarán el Poder Ejecutivo Federal y el H. Congreso de la Unión.

La intensidad de las campañas, tanto la de nuestro candidato como la de los demás partidos, revela el avance democrático que hemos alcanzado, la pluralidad de nuestra sociedad y la conciencia de participación ciudadana.

Con fortaleza y unidad, estamos listos para ganar nuevamente esta contienda y demostrar que nuestro partido sigue y seguirá siendo el que continúe encabezando las preferencias del electorado.




JORGE DE LA VEGA DOMÍNGUEZ
Presidente del Comité Ejecutivo Nacional (1986-1988)

EL EXHORTO TOLERANCIA E INCLUSIÓN

Formar parte de la Comisión del proceso electoral ha sido una distinción enriquecedora. La Comisión cumplió cabalmente su responsabilidad; para ello, fue de vital importancia el talento y el oficio político de su Presidente, nuestro compañero Fernando Gutiérrez Barrios. En su rica historia, el PRI ha sido el promotor de los avances democráticos más relevantes de la vida nacional.

El nuevo PRI retoma lo mejor de su pasado: principios, experiencia y alianza popular. En su proyección al futuro, se transforma para continuar siendo el Partido más grande de México. La elección del 7 de noviembre muestra la fuerza de nuestras bases, nuestra capacidad de organización y nuestro apego a la legalidad.

Fue una elección en la que compitieron cuatro correligionarios; cuatro amigos merecedores de nuestra confianza y de nuestro voto.

Siempre exhortamos a los priístas para manifestar sus preferencias en las urnas. Así aconteció. Después de la contienda electoral, hoy el exhorto es por la unidad, la tolerancia y la inclusión para acrecentar la fuerza que nos dará el triunfo el próximo 2 de julio.

La lealtad al PRI de los compañeros que contendieron ha de manifestarse, cada vez más, en el cumplimiento de nuestros principios y estatutos; en la disciplina partidista y en el trabajo político creciente para superar diferencias y fortalecernos.

Es tiempo de iniciar el balance de nuestra elección interna. Analicemos qué funcionó bien y qué es perfectible, sobre todo en financiamiento, debates, mensajes políticos y gastos en medios de comunicación.

Ahora reconozcamos que es la férrea convicción democrática del señor Presidente Zedillo, la que impulsa el gran cambio del PRI.

Tengo la certeza de que nuestro gran Partido, con la pujante conducción de José Antonio González Fernández, triunfará el 2 de julio del 2000.

Francisco Labastida será el primer Presidente de México el próximo milenio.

GENARO BORREGO ESTRADA
Presidente del Comité Ejecutivo Nacional (1992-1993).

AUTENTICA REFUNDACIÓN DEL PRI

La refundación del PRI es más que una expresión fuerte y para muchos atrevida; es la condición para ser o ya no ser en el México del nuevo milenio. Lo ocurrido el pasado 7 de noviembre es el acontecimiento partidista más trascendente desde su fundación en 1929; hay que decirlo sin temores, se trata de la piedra angular de la auténtica refundación.

Para ser Partido moderno se requiere darle el mando en todo lo fundamental a los militantes y a la sociedad; ello no puede dividirnos, seguramente nos fortalecerá. La clave está en reconocer con honestidad política aquello que nos identifica y que todos deberíamos de tener en común: el Proyecto de Nación.

La democracia jamás nos dividirá; lo que sí nos divide es la discrepancia respecto al Proyecto de Nación. ¿Pensamos y creemos esencialmente en lo mismo los priístas? ¿Tenemos el mismo programa?.

Después del 7 de noviembre hay que reunificarnos. Para conseguirlo es indispensable reconocer y en su caso discernir las contradicciones que tengamos en lo ideológico. La tarea unificadora es más de fondo, no se trata tan solo de un asunto que tiene que ver con estados de ánimo de personajes y grupos, o de la equitativa distribución de espacios de poder o de posiciones políticas. No caigamos en la confusión. La democracia no divide al PRI; lo que verdaderamente nos puede fracturar es la falta de un Proyecto de Nación que en lo fundamental sea compartido por todos los priístas.¿Sigue siendo la ideología de la Revolución Mexicana?

MARIANO PALACIOS ALCOCER
Presidente del Comité Ejecutivo Nacional (1997-marzo de 1999).

PRI, PROCESO INÉDITO Y EXITOSO

El PRI realizó un ejercicio democrático inédito para elegir a su candidato a la Presidencia de la República con un proceso en donde se dió una lucha abierta, que de ninguna manera sobrepasó el interés del Partido. Esto contrasta con las otras fuerzas políticas donde por una parte, el PRD tiene un candidato de oficio, y el PAN un candidato autoproclamado.

Esta decisión política del PRI de incorporar prácticas democráticas para conducir sus procesos internos de consulta y elegir a sus candidatos permitió romper de una vez por todas con formas históricas arcaicas. De esta manera el PRI innovó sus procesos internos de selección de candidatos con más fuerza, legitimidad y consenso social.

Una vez más el PRI demostró su gran capacidad de convocatoria y apoyo entre la población para instalar una red logística en todo el país que puso en contacto a la ciudadanía con el sufragio en forma pacífica y participativa. Cerca de 10 millones de electores acudieron a las urnas para elegir a su candidato. De esta jornada electoral surgió triunfador Francisco Labastida Ochoa, un candidato con fuerza, con legitimidad democrática, que cuenta con un partido unido que impulsará el triunfo del PRI en el año 2000.

Es importante destacar la decisión del Presidente Ernesto Zedillo de estimular la vida interna del PRI, para que fueran los propios priístas y la ciudadanía interesada en el proceso democrático interno quienes convirtieran a Francisco Labastida Ochoa en su candidato a la Presidencia de la República.

Superadas las pasiones de toda liza electoral donde se privilegió el debate de ideas, la discusión de los problemas nacionales y donde se conocieron interesantes propuestas políticas, que fortalecieron al PRI en este proceso democrático y a su candidato Francisco Labastida Ochoa, un hombre que ha tenido experiencia en el gobierno, una vida pública y privada dedicada al trabajo honesto y al servicio de la colectividad, garantía de que es un digno candidato de los priístas y el próximo Presidente de México.