MENSAJE DEL LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA EN LA TOMA DE PROTESTA
COMO CANDIDATO DEL PRI A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA.
20 DE NOVIEMBRE DE 1999.
Con
emoción saludo a los compañeros y simpatizantes
de nuestro Partido, en el que mili to con orgullo, el Revolucionario
Institucional.
¡Gracias
a todos! A los militantes, a los simpatizantes, a todos los
ciudadanos que confían en mí para hacer de México
un mejor país, un país de justicia.
A
todos, mi profundo reconocimiento por haber participado en la
contienda interna del Partido, por ser promotores del nuevo
PRI.
Si
el PRI está a la vanguardia de la democracia en México,
es gracias al firme compromiso y al impulso del Presidente Ernesto
Zedillo. Mi reconocimiento a su honestidad, a su vocación
de estadista, a su gran tarea democratizadora.
El
Presidente Zedillo tiene, y tendrá siempre, el reconocimiento
del Partido.
Ningún
otro partido, ninguno, tuvo el valor y la decisión de
emprender un proceso democrático para elegir a su candidato.
Nosotros
demostramos, en los hechos, que somos el partido de la democracia
en México; que estamos preparados para triunfar y gobernar
en el nievo siglo. Somos el partido del cambio.
Los
otros partidos solo hablan de los cambios que nosotros hacemos.
A
los cambios del nuevo PRI respondió la ciudadanía.
La elección interna de nuestro Partido recibió
más votos que los obtenidos jamás en elección
alguna, por un partido de oposición.
Nadie
más, tiene esa legitimidad.
¡Aquí
está la fuerza del nuevo PRI!.
Aquí
está el PRI que fue capaz de convocar a 10 millones de
votantes, el 7 de noviembre, para elegir a su candidato a la
Presidencia.
Es
el PRI fortalecido en la competencia interna y unido para la
campaña constitucional. Es un PRI que gana en la democracia.
Es
el PRI en pie de lucha. Vigoroso, fuerte, decidido a triunfar.
La
justicia social es la gran deuda pendiente de México.
A
lo largo de este siglo ha habido avances. Hemos pasado de ser
un país eminentemente rural, analfabeto, insalubre e
incomunicado, a ser una nación urbana y alfabetizada;
con educación y salud, con una economía abierta
al mundo y una población que trabaja principalmente en
la industria y los servicios.
Hoy
somos una nación más informada, que ha conocido
siete décadas de estabilidad política y paz social;
una nación en la que ejercemos plenamente nuestros derechos
políticos y libertades individuales.
Cualquier
comparación entre el país que éramos y
el que hoy somos, muestra la magnitud de la obra realizada por
las mujeres y los hombres que cambiaron, en este siglo, el rostro
de México.
Pero
digámoslo con verdad y honestidad: el número de
pobres ha crecido.
Somos
una nación con profundas desigualdades.
En
el campo hay pobreza.
México
crece a dos velocidades: el sur y el sureste están rezagados.
Las
mujeres no tienen igualdad de oportunidades.
La
delincuencia y el crimen lastiman y hieren a nuestra gente.
El
narcotráfico atenta contra la salud de nuestros jóvenes
y contra la seguridad nacional.
Hay
corrupción; se violan las leyes y hay una gran impunidad.
La
contaminación es un grave problema que afecta la salud
de la población y a la naturaleza.
Se
agotan los recursos estratégicos como el agua; y el suelo
se erosiona.
La
población rural vive cada vez más dispersa en
pequeñas comunidades, muy difíciles de atender.
Hay
insuficiencia de empleos bien remunerados y muchas familias
viven hacinadas por escasez de vivienda.
Por
todo ello, convoco a los mexicanos a que luchemos contra la
desigualdad y la pobreza; contra la inseguridad, la corrupción
y el desempleo.
Vamos
a luchar para hacer que nuestra sociedad recupere la confianza
y la esperanza.
El
verdadero cambio es el cambio de un país de desigualdades
y de inseguridad, a uno seguro, de oportunidades y de esperanza
para todos.
Avanzar
en el proyecto de nación exige ahora un cambio con rumbo;
un cambio para que el poder sirva a la gente.
Hay
que dejar bien claro: el cambio tiene que ser con rumbo. El
país navegará a puerto seguro. No habrá
improvisaciones, aventuras, ni saltos al vacío. Se apoyará
todo lo que ha dado buenos resultados.
Conduciré
los cambios para reafirmar los anhelos de 8 millones de mexicanas
y mexicanos que quieren una transformación profunda.
Cambio
con rumbo, para no tener crisis, para bajar la inflación,
para hacer del empleo bien pagado una realidad. Cambio de rumbo
para que la gente viva mejor.
En
los siguientes años haremos cambios, los haremos juntos,
unidos y con decisión, con la fuerza de todos, como se
hacen los grandes cambios en una nación.
La
justicia social y la seguridad pública, son mis compromisos
ineludibles.
Convoco
a todas las mexicanas y mexicanos para que unamos nuestros esfuerzos
y luchemos contra la pobreza extrema que padecen millones de
familias.
Me
comprometo a ampliar los programas que mejoran la nutrición,
la salud y la educación. Me comprometo a promover fuentes
de empleo y proyectos productivos sociales que ataquen la raíz
de este problema que tanto nos lacera.
Vamos
a impulsar el desarrollo de las zonas pobres del país,
sur y el sureste de México.
Vamos
a combatir frontalmente la delincuencia y el narcotráfico,
para reconquistar la tranquilidad en os hogares, en las calles,
en los centros de trabajo y en los espacios públicos.
Me
comprometo a promover una mejor educación, una vida de
calidad, más empleo y apoyos a la pequeña y mediana
empresa.
Convoco
a las mujeres a luchar juntos por la igualdad y la equidad.
Me
comprometo a ser su mejor aliado en esta lucha, a ser su abogado
en la defensa de sus derechos.
Convoco
a los jóvenes a poner toda su energía y entusiasmo
para que juntos construyamos el México que será
de ustedes.
Haré
mi mayor esfuerzo para impulsar la educación de calidad,
para que se generen más empleos mejor pagados, para impulsar
el deporte y el sano esparcimiento.
Apoyaré
a los obreros para elevar su nivel de vida.
Mi
compromiso ante ustedes es el respeto irrestricto a sus organizaciones
y a sus derechos laborales; a impulsar la generación
de un millón de empleos por año, de empleos mejor
pagados, a disminuir la inflación.
Apoyaré
a los campesinos a producir más alimentos.
Impulsaré
el crecimiento de la productividad y mejores precios para los
granos básicos.
Apoyaré
a nuestros hermanos indígenas a que juntos superemos
las condiciones de marginación, pobreza y atraso que
la inmensa mayoría padece.
Pondré
todo mi esfuerzo en salud, educación y capacitación
para cerrar esa brecha de injusticia; para fortalecer su dignidad
y que sus culturas y tradiciones sean respetadas.
Convoco
a los empresarios a reafirmar su confianza en México
y a invertir en nuestro país.
Mi
compromiso es hacer una política económica que
fomente la inversión y de seguridad al crecimiento.
Convoco
a todas las mujeres y hombres de esta gran nación para
renovar la confianza, para que juntos, siempre unidos, construyamos
un mejor presente y un futuro de esperanza.
Me
comprometo a trabajar incansablemente por México, a poner
todo mi esfuerzo, experiencia y emoción, para construir
un mejor país, un país de justicia.
Democracia
y justicia social es el lema de nuestro partido.
Se
dieron grandes cambios en el país. La democracia está
presente; está pendiente la justicia social.
Esta
tarea, también la cumpliremos.
México
es una gran nación: por el talento y vigor de nuestro
pueblo, por nuestra historia, por nuestros recursos naturales,
por nuestra cultura, por nuestras instituciones.
Nuestra
gran nación está llamada a un futuro de grandeza.
A nuestra generación corresponde hacer realidad el reto
al que nos convoca la historia.
Hagamos
que el próximo siglo sea el siglo de la grandeza de México.
Conquistemos juntos el siglo XXI.
Compañeras
y compañeros priístas:
Agradezco
nuevamente el apoyo de todos ustedes.
El
nuevo PRI va a ganar contundentemente el próximo 2 de
julio.
Hoy,
20 de noviembre, día en que conmemoramos el inicio de
la Revolución Mexicana, asumo, con legítimo orgullo,
la candidatura que me dio la gente con su voto.
Aquí
en el nuevo PRI, está la fuerza del cambio. Vamos a demostrar
que aquí está la mejor opción.
Vamos
a demostrar que en el nuevo PRI está el cambio con rumbo.
Triunfaremos el próximo 2 de julio, para trabajar duro
por México.
Vamos a ganar la Presidencia de la República.
Vamos a ganar la mayoría del Congreso.
Vamos a recuperar la capital de la nación.
Vamos por todo.
¡Vamos, con el nuevo Partido Revolucionario Institucional,
a ganar por México!
¡Qué
viva México!
