EL ESTANTE DE LOS CLÁSICOS
Algunas
reflexiones acerca de la legitimidad
MANUEL
QUIJANO
La
legitimidad es la cualidad biunívoca de gobernantes y
gobernados de fundamentar el ejercicio del poder político
mediante la justificación del mando y su reconocimiento
sustentado en el derecho y la ética.
La
anterior definición no es la única, ni tiene que
satisfacer a todos los lectores. Lo importante es destacar el
deseo social de vivir en la legitimidad como un fenómeno
arraigado en las comunidades humanas, pues constituye aceptación
y robustece al individuo y al grupo. La legitimidad es, entonces,
un sistema de valores de gran utilidad que facilita la convivencia
social oponiéndose al concepto de usurpación.
Por
ello históricamente no es fácil hablar de Legitimidad
en términos generales, pues las revoluciones (independientemente
de si han triunfado o no ) revelan también en ocasiones
supuestos de legitimidad.
ORÍGENES.
La
palabra "legitimus" proviene del latín y se
utilizaba en Roma para enmarcar relaciones jurídicas
y también aquellas de matiz político en el sentido
de potestades y magistrados constituidos legalmente. Posteriormente,
durante el medievo, "legitimus" es lo que se configura
según las costumbres antiguas y los hechos consuetudinarios,
con lo cual subyace el elemento de norma y orden establecidos
que conformarán lo que hoy en día es el significado
moderno del consentimiento popular.
CLASES
DE LEGITIMIDAD.
Durante
mucho tiempo predominaron básicamente dos tipos en los
sistemas de gobierno: religiosos y civiles. El primero vinculado
a la teología y la divinidad por lo que también
se le llama numinoso. El segundo es el civil que se basa en
el acuerdo de elementos constituyentes para deliberar un pacto
básico del acatamiento de reglas y normas específicas.
PENSADORES
Y ESCRITORES.
San
Agustín, quien no concebía una comunidad o gobiernos
legítimos fuera de la Ciudad de Dios. Masilio de Padua,
quien durante la primera mitad del siglo XIV -redescubrió
el concepto de comunidad política como entidad autónoma
que no requiere aprobación o interpretación espirituales.
John
Locke, el gran pensador inglés del siglo XVII que opuso
la idea del derecho divino a una sustentada en una sociedad
política que se basa en el acuerdo y el consentimiento
populares. Joseph de Maistre, quien en 1809 escribió
"Des constitutions politiques" cancelando el derecho
divino en un sentido dinástico en la Francia decimo-nómica
y cuya tesis sostiene que el concepto lockeano de la ley es,
en realidad, resultado del acuerdo humano y no del derecho natural.
En
la actualidad tres autores podrían ser considerados como
los clásicos de la legitimidad: Max Weber (sociólogo),
Carl Schmitt (jurista) y Guglielmo Ferrero (historiador).
Max
Weber propone una tipología de legitimidad: tradicional,
racional y carismática. La primera fundamentada en los
usos y costumbres tradicionales; la segunda, que se apoya en
un análisis tradicional e independiente de las necesidades
y exigencias del pueblo y por último aquella que se apoya
en la personalidad de un jefe.
Carl
Schmitt quien en 1932 planteó la polémica legalidad
y legitimidad y, consecuentemente, las disertaciones sobre el
problema de la legitimidad democrática y la denominada
mayoría en un parlamento legislativo.
Guglielmo
Ferrero. Quien formuló la pregunta: ¿Cuál
es la esencia de la legitimidad democrática?, pues ni
el modelo weberiano de racionalidad y legalidad, ni la idea
schmittiana de legitimación plebiscitaria de liderazgo
democrático responden a la incógnita. Por ello
propuso que la legitimidad descanse sobre los "pilares"
mayoría y minoría o gobierno y oposición.
Muchos
otros han escrito sobre el tema de la legitimidad y falta más
por discutir al respecto. Este breve ensayo solo entreabre la
puerta y reconoce a los pensadores del tema.
Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
de la UNAM.
