CRÓNICA DE UN DÍA HISTÓRICO
EL
PROCESO INTERNO DEL PRI VISTO EN NAYARIT
JOSÉ
ÁNGEL TORRES, delegado del CEN del PRI en Nayarit y
oficial mayor de la Liga de Economistas Revolucionarios.
Se
cumplió el plazo y llegó el domingo 7 de noviembre,
fecha histórica para el priísmo de Nayarit, día
en el cual se elegiría a nuestro candidato para la Presidencia
de la República, teniendo aún vigente un doloroso
recuerdo: la derrota del PRI el 4 de julio del año en
curso. El contexto general en la Entidad no era precisamente
promisorio para la jornada, pero la sólida organización
del Partido, los esfuerzos desplegados por su dirigencia estatal,
el Comité Local Electoral y los puentes de comunicación
permanente implantados por el Comité Ejecutivo Nacional
hacia cuadros y militantes, proporcionaron la certidumbre necesaria
para enfrentar con éxito este día especial.
La
ciudad de Tepic despertó en un ambiente de tranquilidad
y, como suelen acostumbrar muchos tepiceños católicos,
asistieron a la primera misa del día que ofició
el obispo Humberto Robles Cota, entre las 7 y 8 de la mañana;
en este mismo lapso ya se iniciaba la instalación de
las 215 mesas receptoras programadas en esta capital de la Entidad.
En
Nayarit, desde las regiones de Huajicori y de Acaponeta en la
zona norte de la entidad; desde la Mesa del Nayar y la Sierra
de Pajaritos en la Yesca; desde la Cruz de Huanacaxtle en Bahía
de Banderas hasta la zona costera de San Blas, en todas ellas,
fluye la primera información del día: la instalación
y apertura de las 864 mesas receptoras que serán atendidas
por alrededor de siete mil militantes -entre funcionarios de
mesas receptoras del voto y representantes de los precandidatos
presidenciales, todos previamente capacitados para realizar
su tarea- , ocurre sin incidente alguno.
Ha
empezado la jornada. Durante el transcurso de la mañana,
el proceso de votación de los priístas nayaritas
se realiza en un ambiente de respeto, de civilidad política
entre los simpatizantes de los cuatro precandidatos presidenciales
del Partido. Al principio se percibe una lenta afluencia de
votantes, la cual conforme avanzan las horas, se va incrementando
de manera consistente en todas las mesas receptoras y confirma
lo que es una costumbre muy arraigada en el Estado: acudir a
votar hacia el filo del mediodía o por la tarde.
En
estas horas, destacados dirigentes priístas, líderes
de organizaciones, diputados, senadores y militantes del Partido
fueron emitiendo su voto y formulando declaraciones a los medios
de comunicación social; todas se caracterizaron por una
constante: su reconocimiento a la limpieza y capacidad de organización
que se observaba en el desarrollo del proceso interno del PRI.
Desde
las ocho de la mañana, en esta Delegación del
CEN, fueron recibiéndose los informes de los Comités
Electorales de los tres Distritos de la entidad, cuyos rasgos
sobresalientes eran la carencia de incidentes de consideración
y el incremento de votantes en todas las mesas receptoras.
Alrededor
de las 18:00 horas, al cierre de las mesas receptoras, una primera
contabilización general de los votos nos permitió
percibir una impresionante participación de la militancia,
y de simpatizantes del Partido, en los diferentes distritos
electorales:
Por
ejemplo, en el Distrito I, con cabecera en Santiago Ixcuintla,
los habitantes de Acaponeta, Tecuala, Rosamorada y de Ruíz,
entre otros, acudieron en tal número a las mesas receptoras
con una participación estimada entre 66 y 70% en relación
a las boletas distribuidas en las mismas. En el Distrito II,
con cabecera en Tepic, la participación de los habitantes
de la capital inicialmente fue calculada en 48%, también
en relación al número de boletas distribuidas.
Y en el Distrito III, con cabecera en Compostela, los datos
fueron en el sentido de que registró una participación
de alrededor del 70%, establecido con base en el método
anterior.
Las
cifras fueron impactantes cuando empezaron a ser divulgadas,
no sólo para quienes participamos desde la génesis
del proceso interno del Partido sino para nuestros adversarios
políticos y especialmente para quienes en Nayarit han
abandonado las filas de nuestra organización.
Al
término de la jornada, las primeras reflexiones sobre
lo sucedido en Nayarit, nos condujeron a considerar que el PRI
ha mostrado, nuevamente, rostro y perfil; que los vaticinios
de que saldría pulverizado del proceso interno fracasaron
rotundamente, porque tanto sus militantes como la ciudadanía
que acudió a las mesas receptoras, consolidaron su fuerza
y unidad. Lo mejor de todo fue la participación social
en este proceso interno. La cifra de alrededor de 95 mil nayaritas
nos llenó de confianza sobre el porvenir del PRI en la
entidad y en todo el país.
Fue
una participación ciudadana muy superior a la de cualquier
otro partido en el Estado. Más allá de las cifras
y de las críticas superficiales de nuestros adversarios,
el hecho concreto, irrebatible y fuera de toda duda, es que
en Nayarit el PRI demostró que su dirigencia recogió
con entusiasmo el camino trazado por la militancia hacia su
democratización interna.
En
Nayarit el torrente de participación se fincó
en convicciones personales; cada uno de los sufragantes emitió
el voto en función de ser copartícipe de un proceso
democrático. Ahí están los hechos, avalados
por las cifras, muy por encima de los envidiosos denuestos de
quienes jamás creyeron en la capacidad del PRI para transformarse
y ser congruente con los tiempos actuales.
Finalmente,
los resultados oficiales de 95,164 sufragios obtenidos a lo
largo y ancho del estado de Nayarit constituyen una severa llamada
de atención al gobierno local surgido de una "coalición"
que obtuvo una pírrica victoria el pasado 4 de julio;
coalición que, hasta el momento, no sólo ha fallado
en el cumplimiento de sus promesas de campaña, sino que
ha demostrado un total desconocimiento del arte de gobernar,
del respeto y la civilidad política que la sociedad nayarita
le está exigiendo y siente que defrauda sus más
caras expectativas.
