Veinte años en la trinchera de la democracia hablan
del tesón de los miembros de la COPPPAL
LIC.
JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ FERNÁNDEZ*
Licenciado
José Murat Cassab, Gobernador Constitucional del estado
de Oaxaca; Integrantes de la Conferencia Permanente de Partidos
Políticos de América Latina y el Caribe; Distinguidos
invitados especiales; Señoras y señores:
Hoy,
al dar inicio los trabajos de esta XXII Reunión Plenaria
de la COPPPAL, deseo en primer término dejar constancia
de nuestro agradecimiento a la ciudad de Oaxaca y al gobierno
del estado por la generosa hospitalidad que nos brinda para
la celebración de éste encuentro.
Nuestra
presencia aquí no es fortuita. Oaxaca, tierra de Juárez,
Benemérito de las Américas, impregnada de su doctrina
que consagra los principios de no intervención y la libre
autodeterminación de los pueblos, fue la raíz
en que hace veinte años, un 12 de octubre de 1979, germinó
la COPPPAL.
En
aquél año, representantes de un grupo de partidos
progresistas de América Latina y El Caribe, amparados
por los principios de Juárez e inspirados por el ideal
integracionista del Libertador de las Américas, Simón
Bolívar, se reunieron aquí por primera vez, y
bajo la consigna de luchar unidos a favor del fortalecimiento,
defensa y perfeccionamiento de la democracia y sus instituciones,
y de mejores condiciones políticas, sociales y económicas
para la Región, acordaron congregarse en la Conferencia
Permanente de Partidos Políticos de América Latina
y el Caribe.
Hoy,
estamos aquí los representantes de los partidos de entonces
y los que a lo largo de veinte años de cruzada por las
mejores causas de América Latina y el Caribe se han ido
sumando, enriqueciendo el proyecto común.
Bienvenido
licenciado Gustavo Carvajal Moreno, presidente fundador de la
COPPPAL; bienvenidos los protagonistas de las luchas democráticas
de América Latina y el Caribe de entonces y de ahora;
bienvenidos también todos aquéllos que con sus
nuevas ideas y perspectivas fortalecen nuestras filas. Honor
y reconocimiento para los que ya se han ido, dejando a los que
continuamos en lucha, el legado del ejemplo a seguir.
Veinte
años en la trinchera de la democracia hablan del tesón
de los miembros de la COPPPAL. A lo largo de cada uno de ellos,
la organización ha cosechado el reconocimiento y res
peto de los pueblos, organismos, gobiernos y partidos políticos
tanto de la Región como fuera de ella. Prestigio en base
a trabajo que han hecho de la COPPPAL la institución
de los partidos políticos más importantes de América
Latina y el Caribe.
Hoy
como ayer, los miembros de la COPPPAL reafirmamos nuestro compromiso
con los principios que nos dieron origen, principios que han
sido nuestra guía a lo largo de veinte años de
lucha y cuya vigencia los proyecta como el norte y el sur de
nuestros trabajos futuros:
Ratificamos
nuestra convicción de perseguir el ideal bolivariano
de unidad e integración regional. Por ello seguiremos
impulsando, actualizando y fortaleciendo las organizaciones
regionales latinoamericanas y del Caribe.
Refrendamos
nuestra creencia en que las relaciones entre los sujetos de
la comunidad internacional deben regirse por el respeto a la
soberanía y el derecho a la autodeterminación
de los pueblos.
Defendemos
el derecho de nuestros pueblos a ser partícipes y beneficiarios
de un orden internacional más justo, con igualdad jurídica
y de oportunidades para todos los Estados.
Afirmamos
el derecho de los pueblos de América Latina y El Caribe
a su plena independencia y por ello nos pronunciamos en contra
de cualquier tipo de intervención entre las naciones.
Condenamos
la intervención extranjera que directa o indirectamente
busque imponer en nuestros territorios fórmulas y soluciones
ajenas a los intereses de nuestras naciones y sus habitantes.
Expresamos
nuestra convicción en defender la igualdad entre los
hombres para que ésta se traduzca en la plena vigencia
de sus derechos universales.
Destacamos
el compromiso contraído con el respeto de las diferencias,
la defensa de la pluralidad de las ideas y las culturas.
Continuaremos
dando la batalla por el desarrollo y perfeccionamiento de la
democracia y sus instituciones. Seguiremos condenando las formas
de gobierno cuyo origen sea diferente al de la voluntad ciudadana.
Por
eso, el Presidente Ernesto Zedillo en su V Informe de Gobierno
mencionó: "Hoy en México, a nadie se persigue
ni se le molesta por sus ideas o sus creencias, ni por organizarse
políticamente para luchar por ellas. Hoy en México,
nadie es censurado por lo que dice, escribe o publica. Vivimos
un auge de la libertad de expresión, que se ha extendido
a todos los medios de comunicación sin cortapisa alguna.
Este Gobierno escucha, respeta y considera a la crítica.
Para este Gobierno es muy importante la opinión de la
ciudadanía".
Insistimos
en el impulso del desarrollo sustentable basado en la defensa,
soberanía y mejor aprovechamiento de los recursos naturales
de cada país de la región.
Reiteramos
nuestra rechazo a la violencia, nuestro compromiso a favor de
la paz, del desarme y de la búsqueda de soluciones pacíficas
a los conflictos.
La
última década del siglo ha constituido en el espacio
y en el tiempo el escenario de vertiginosos cambios para la
humanidad. Las transformaciones experimentadas son profundas
y sin precedentes. En conjunto configuran un entorno diferente
y complejo en el que se desarrollan la sociedad, la economía
y la política, muy diferente de aquél que vio
surgir a la COPPPAL en 1979. Tal es el contexto que enmarca
el desarrollo de los trabajos de esta XXII Reunión Plenaria.
Ante
nosotros tenemos la oportunidad de un nuevo principio, un espacio
abierto a la imaginación, a la innovación y la
propuesta. En él, estoy seguro, la COPPPAL está
llamada a ocupar mayores responsabilidades y enfrentar más
grandes retos en el desarrollo de soluciones regionales a nuestros
problemas comunes. De nosotros depende generar nuevas ideas,
contribuir a su desarrollo y allanar con acciones su concreción
en los hechos.
Sea
nuevamente Oaxaca testigo de la reforma de la COPPPAL para poder
continuar siendo un actor central en el nuevo entorno mundial,
generadora de nuevas y atinadas respuestas a las necesidades
de nuestros pueblos y líder en la conducción de
las ideas de los partidos políticos progresistas latinoamericanos
y caribeños ante los retos de un nuevo siglo.
El
nuevo milenio nos presenta como primer desafío el superar
la polarización que se traduce en desigualdad de la distribución
de la riqueza, beneficios y oportunidades entre los hombres,
los países y las regiones.
La
panorámica mundial está ávida del restablecimiento
de equilibrios y de la instalación de mecanismos redistributivos
que den al proceso de globalización un rostro humano
que permitan a todos tener la oportunidad de acceder a mejores
niveles de vida.
El
restablecimiento de los equilibrios plantea dos vías:
La vía internacional y la vía nacional. La primera
parte de un encuentro de todos los miembros de la comunidad
internacional para efectuar una refundación de las organización
internacional vigente.
La
reforma de la Organización de las Naciones Unidas, del
sistema financiero internacional en general y particularmente
de organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial, es prioritaria para que funcionen en el nuevo entorno
internacional, orientados por un sentido humanitario.
El
regionalismo abierto se perfila como factor coadyuvante del
equilibrio entre las diferentes áreas del orbe. Su adopción
y perfeccionamiento proporciona a Latinoamérica y el
Caribe un instrumento indispensable para que nuestros pueblos
se beneficien de las oportunidades que brinda la globalización,
eleven sus condiciones de vida y destierren la pobreza y desigualdad,
dando paso a una democracia más justa y equitativa.
Trabajemos
para que la consolidación del Mercosur, el Grupo de los
Tres y el Mercado Común de América Central, junto
con México, que ya es parte del Tratado de Libre Comercio
de América del Norte, se conviertan no sólo en
los detonadores de un mayor intercambio comercial y financiero
, sino en un nuevo camino para la integración entre nuestros
pueblos.
En
un nuevo siglo y de cara a nuevos retos, requerimos que la unión
latinoamericana y caribeña se exprese más allá
de los buenos deseos. Requerimos de una integración continental
que se sustente en el desarrollo equilibrado de nuestros países,
en la solidaridad entre nuestras naciones y en su participación
activa en el nuevo orden internacional.
Impulsemos
a nuestros países a tomar las decisiones que han de marcar
el futuro de latinoamericanos y caribeños en el nuevo
siglo que ya comienza. Impulsemos desde la COPPPAL la edificación
de una Comunidad Latinoamericana y Caribeña de Naciones
como símbolo de unión y solidaridad entre nuestros
pueblos y hagamos de ella el bastión desde el que juntos
emprendamos las cruzadas del futuro.
La
plena inserción de nuestras naciones al progreso mundial
va de la mano con la educación. Por ello los partidos
políticos miembros de la COPPPAL debemos impulsar al
interior de nuestros países el desarrollo de esquemas
que privilegien la creatividad y la habilidad de aprender de
manera continua.
La
educación debe inculcar valores de convivencia social
y de solidaridad humana fundados en el reconocimiento de la
dignidad del hombre y sus libertades e incluir preceptos sobre
la conservación de la naturaleza y sus equilibrios. La
configuración de una ciudadanía plena de dichos
valores será la mejor garantía de su respeto por
propios y extraños.
Latinoamericanos
y caribeños tenemos problemas y posiciones comunes que
defender frente al mundo. Acostumbremos a quienes privilegian
el unilateralismo a que las naciones de América Latina
y el Caribe van juntas y con una sola voz a luchar por su espacio,
sus oportunidades y el derecho de nuestros pueblos a un futuro
mejor, Sabemos lo que queremos y así lo haremos saber
al mundo:
Queremos
fortalecer en nuestros países, por nosotros mismos y
sin injerencias externas, la democracia y sus instituciones.
Queremos
desterrar de nuestros territorios a la pobreza y la desigualdad
que han tenido presos a nuestros pueblos y para ello demandamos
condiciones justas de oportunidades.
Queremos
nuestros esfuerzos en el impulso del desarrollo sustentable.
Por eso pretendemos que se revisen las condiciones de la deuda
externa y los criterios a que nos sujetan los acreedores.
Queremos
reciprocidad y respeto en el tratamiento a nuestros connacionales
que emigran en busca de mejores oportunidades hacia las naciones
y regiones más ricas.
Queremos
cooperar con el resto del mundo en la lucha contra la delincuencia
organizada en un marco de respeto a nuestras soberanías
y bajo el principio de la responsabilidad colectiva.
Queremos
contribuir a crear las condiciones necesarias para que la globalización
tome un rostro humano y que los avances alcanzados por el hombre
sean colocados al servicio de la humanidad entera.
Ese
es el futuro que para América Latina y el Caribe queremos
construir desde la tribuna de la COPPPAL los partidos políticos
democráticos y progresistas de la región.
La
segunda vía, vía nacional, plantea la necesidad
de transformar y reforzar mecanismos que garanticen la gobernabilidad
nacional y la impartición de justicia social. Para ello,
debemos redefinir el papel del Estado.
En
América Latina y el Caribe queremos y requerimos, sin
retornar a esquemas ya superados, de un estado con la fortaleza
suficiente para desarrollar las funciones que le son propias,
garantizar una red de seguridad social dirigida a los sectores
más vulnerables e impulsar una reforma de los sistemas
de salud y de educación que materialice el acceso en
igualdad de condiciones a los diversos sectores de la población
al bienestar.
Un
Estado que haga de la educación, la salud y los servicios,
factores de la redistribución social que sirvan de base
a las amplias capas empobrecidas de nuestros pueblos para recuperar
su capacidad emprendedora, superar su condición y ser
protagonistas y beneficiarias de las oportunidades de progreso.
A
los partidos políticos nos interesa contribuir al restablecimiento
de los equilibrios porque éstos han de resultar en una
mayor previsibilidad sobre las condiciones futuras a partir
de la cual podamos construir opciones de gobierno viables, con
políticas públicas basadas en cálculos
certeros de implementación y resultados.
La
nueva era en la que estamos viviendo se caracteriza por el sentido
marcadamente económico que orienta la toma de decisiones
en detrimento de las orientaciones políticas.
El
predominio de los ordenamientos económicos han incrementado
la desigualdad social tanto a nivel mundial como nacional. Se
hace imperativo recuperar el espacio de la política y
de sus instituciones como las instancias instrumentadoras de
los equilibrios sociales, perfectibles, por supuesto, pero insustituibles
en su labor por los criterios puramente económicos que
han conducido a nuestros pueblos al límite del sacrificio.
Todo
modelo económico, para permanecer en el tiempo, requiere
sustentarse en sociedades que se beneficien mayoritariamente
de él. La política es el medio en el que los diferentes
sectores se coordinan para exigir sus derechos a la distribución
del beneficio. Si la política y sus instituciones desaparecieran
se cerraría el canal de comunicación entre la
esfera social y la económica funcione en servicio de
la sociedad, es la vía para recuperar la credibilidad
y respeto por el valor de la política.
Es
este momento para que los partidos políticos reagrupemos
nuestras fuerzas a favor de la política y de nuestras
organizaciones. Explotemos la ausencia de compromiso de los
que se dicen apolíticos y apartidistas. Comuniquémonos
con los electores para destacar la ética política:
Porque
los partidos políticos hacemos política desde
una base histórica e ideológica indispensables.
Porque
los partidos políticos estamos comprometidos con principios
y con reglas.
Porque
los partidos políticos contamos con mecanismos que garantizan
el actuar de los políticos y gobernantes que salen de
nuestras filas.
Los
partidos políticos tenemos una responsabilidad social
que cumplir, por ello respetamos nuestros compromisos con los
que nos brindan con su voto el valor de su confianza.
La
revolución de las telecomunicaciones nos tomó
por sorpresa. Mientras más pronto integremos las comunicaciones
al servicio de la política y de los partidos mejor para
nosotros. Debemos restablecer nuestra capacidad de comunicarnos
con la sociedad sobre las bases más acordes a las transformaciones
que ha sufrido. Actualicemos nuestros medios para acercarnos
a ella.
Las
nuevas tendencias en las sociedades contemporáneas, se
han caracterizado por la disgregación social y el individualismo,
las demandas se tornan cada vez más locales y localizadas,
requiriendo de los partidos un cambio. El uso adecuado de los
medios de comunicación pueden facilitarlo. Atrevámonos
a dar un paso hacia el futuro incluyéndolos como piedra
angular de nuestras estrategias políticas.
El
nuevo espacio de la política es uno mucho más
rico, nuevos actores como las organizaciones no gubernamentales
han irrumpido con fuerza en la escena. Las empresas transnacionales
ganan terreno en la toma de decisiones. Los organismos financieros
internacionales se han convertido en protagonistas del ordenamiento
de nuestros destinos.
El
ejercicio de nuevas formas de hacer política, contribuyó
a la pérdida de espacios de los actores políticos
tradicionales. A partir de su debilitamiento, los trabajadores,
que han sufrido de por sí, altos índices de desempleo
están más desprotegidos que nunca. Si como partidos
políticos pretendemos ser impulsores de una democracia
más justa y equitativa, tenemos el deber de conciliar
a los trabajadores y sus derechos con los nuevos esquemas de
producción y de trabajo.
En
este nuevo entorno de la política, los partidos deber
ser el vínculo y el medio de conciliación entre
los intereses colectivos y las voluntades individuales, de lo
público y de lo privado. Como interlocutores de los diferentes
sectores y actores sociales y políticos, debemos procurar
espacios para el beneficio de unos y otros.
Hace
veinte años, desde este mismo sitio, nos comprometimos
a defender en nuestros países a la democracia y sus instituciones
en medio de un entorno adverso.
A
partir de entonces, desde la COPPPAL se coadyuvó a la
victoria de las diferentes batallas que pueblos y partidos políticos
latinoamericanos y caribeños tuvieron que librar a favor
del advenimiento de la democracia y sus libertades ahí
donde gobernaba la dictadura y la intolerancia. Porque estamos
conscientes de lo que ha costado a nuestros pueblos construir
la democracia, tenemos el deber de comprometernos con las nuevas
generaciones y trabajar en el apoyo para la democracia y sus
instituciones.
Frente
a las falsas propuestas, respondamos con la verdad. Hagámoslo
convencidos de que para superar los retos que se nos plantean.
Celebremos
el ingreso al nuevo siglo de una América Latina y el
Caribe democráticos. Con propuestas y decisiones propias,
asegurémonos de que en él, nuestros pueblos sean
los beneficiarios de una justicia social plena.
Porque
sabemos que queremos para la región una democracia participativa,
integremos a las poblaciones de nuestros países en el
desarrollo de vías propias de solución a los problemas
que enfrentamos.
Estimados
miembros de la COPPPAL:
Durante
los últimos años América Latina y el Caribe
ha registrado progresos importantes en el terreno político
a través del fortalecimiento de las instituciones democráticas
y ha reforzado las económicas. 1999 ha sido un año
difícil. No obstante, la región ha sorteado los
peores pronósticos.
Es
tiempo de abordar con optimismo el devenir de la región,
que estoy cierto, está llamada a ser una de las más
florecientes del próximo siglo.
Hoy,
al iniciar los trabajos de la XXII Reunión Plenaria,
los convoco a hacer gala de su experiencia y conocimiento sobre
Latinoamérica y el Caribe para impulsar al interior de
las mesas de trabajo el intercambio de opiniones y sobre todo,
de propuestas y alternativas para superar los problemas comunes
y alcanzar la plena realización de los objetivos de la
COPPPAL:
Sumemos
nuestras voluntades a favor de Latinoamérica y el Caribe
para que la XXII Reunión Plenaria de nuestra Conferencia
sea un parteaguas en su historia, de donde surja, producto de
su propia reforma, una COPPPAL renovada, protagonista e impulsora
del nuevo compromiso latinoamericano y caribeño.
Como
dirigentes políticos que somos de los partidos progresistas
y democráticos de América Latina y el Caribe,
creemos fielmente en la política como el medio para encontrar
soluciones a nuestros problemas. Demos rienda suelta a nuestra
imaginación e inventiva para conducir a nuestros pueblos
hacia el progreso y la justicia social.
Desde
la COPPPAL hagamos política a favor de las causas comunes
de América Latina y el Caribe, con una sola voz y en
todos los foros disponibles, para sumar a las nuestras voluntades
de pueblos y gobiernos a favor del nuevo compromiso latinoamericano
y caribeño que proponemos. Y una vez que en torno a él
reunamos nuestros consensos, mostremos al resto del mundo el
nuevo rostro de la Región Latinoamericana y caribeña
progresista, democrática y unida.
¡Que
triunfen por siempre las justas causas de América Latina
y el Caribe y los partidos progresistas y democráticos
que las impulsan!
¡Viva
la COPPPAL!
Palabras
del lic. José Antonio González Fernández,
presidente de la COPPPAL , con motivo de la inauguración
de los trabajos de la XXII reunión plenaria de la Conferencia
Permanente de Partidos Políticos de América Latina
y el Caribe.
