NO EXAGERAN QUIENES APRECIAN ESTE PROCESO COMO DEFINITORIO
PARA EL FUTURO POLÍTICO DE LA NACIÓN...

PATRICIO MARTÍNEZ GARCÍA*

La elección de nuestro candidato a la Presidencia de la República por voto directo y personal de militantes, simpatizantes y ciudadanos que no comparten explícitamente nuestra filiación política, culmina el proceso de democratización interna del PRI, sosteniendo durante largo tiempo, y conduciendo con cuidado para resolver resistencias, rezagos o desequilibrios dentro y fuera de su estructura, atendiendo al mismo tiempo el interés superior de mantener cohesión y unidad política.

Las valiosas experiencias acumuladas en la elección de candidatos y dirigentes, de nivel municipal inicialmente y luego de importancia estatal, han permitido al partido reconocer la importancia de la opinión social en sus procesos internos, vigilados y calificados por medios de comunicación, organizaciones políticas, sociales y civiles, y por el ciudadano que sin estar formalmente inscrito en alguna de ellas, es finalmente el sujeto de la actividad política.

A los Chihuahuenses correspondió inaugurar esos procesos de elección de candidatos abiertos a la participación social, con resultados satisfactorios para el partido: recuperamos la titularidad del Poder Ejecutivo del Estado, mantuvimos una saludable mayoría en el congreso local, gobernamos en más de las dos terceras partes de los ayuntamientos, en una entidad en la que, desde hace al menos tres lustros, la capacidad cívica y política de sus habitantes se expresa en procesos electorales de una elevada competencia, con alta participación electoral.

Esas condiciones se presentan ya en todo el país; es nacional la demanda social de participación amplia en el proceso de tomar decisiones ampliamente democráticas en los asuntos fundamentales para la nación, uno de los cuales, a no dudarlo, es la definición del candidato presidencial del principal partido político de México.

Al abrir el proceso eleccionario más importante a la participación ciudadana, el PRI legitimará incuestionablemente la decisión final al hacerla emanar de la más pura fuente del mandato político: la voluntad ciudadana. Con este proceso nuestro partido se ubica, sin duda, a la vanguardia política nacional, confirmando uno de los grandes méritos que no ha caracterizado a lo largo de la historia, y que no es otro que su aptitud para reconocer las tendencias y requerimientos de la sociedad mexicana, para aceptarlas o reformarse, sincronizando sus ideas y sus actos a lo que asume como un mandato social.

Esa es una virtud que, al menos por ahora, nuestros contrarios más señalados no pueden mostrar.

No exageran quienes aprecian este proceso como definitorio para el futuro político de la nación.

Al asumir con todas sus virtudes y todos sus riesgos un procedimiento tan amplio y prolongado, de implementación tan laboriosa y complicada como éste.

El partido marca un hito que será referencia ineludible en la historia del país.

De nuestro proceso surgirá un candidato legitimado por la voluntad ciudadana, equipado con un rico bagaje de autoridad moral, respaldo político, unidad partidaria, que serán invaluables para la competencia electoral del año próximo, y que permitirán a nuestro partido cruzar el umbral del nuevo siglo conduciendo a la nación con el aval indudable del respaldo mayoritario de los mexicanos.

Será un logro de la mayor importancia dados los tiempos que vivimos, en los que algunos han querido ver que muere la historia, que desaparecen las fronteras, que se esfuman las ideologías, que se agota la política, que las sociedades se derrumban, al final, de todas maneras, queda el ciudadano con sus problemas, con sus reclamos, con sus carencias, con sus frustaciones; también con sus ideas, con sus esperanzas, con sus anhelos, con su creatividad, con su voluntad y su decisión, que florecen individualmente, pero que se unen y fructifican en la comunidad, en la sociedad, en la suma de decisiones que legitiman el mandato político.

Si como afirma Sartori "A fines del siglo XX el viento de la historia ha cambiado de dirección, y sopla en una sola: la democracia". El PRI deja que ése viento infle las velas de su nave y navega en ella hacia el tercer milenio.


*Presidente Municipal de Chihuahua, 1992-1995. Diputado Federal por el PRI en la LVII Legislatura, 1997-1998. Gobernador Constitucional del Estado de Chihuahua, 1998 a la fecha.