Hay una reatroalimentación entre el proceso y la credibilidad en el Partido

examen entrevista a Carlos Almada, Secretario de Elecciones del CEN del PRI.

examen: ¿Qué piensa de la responsabilidad histórica del PRI, en estos momentos que vive México?

CAL: Los próximos 20 años son cruciales para nuestro país. Por la estructura demográfica, la acumulación de las diversas desigualdades, nos encontramos en una encrucijada: o consolidamos lo logrado y cambiamos con responsabilidad lo que es necesario, o el país puede caer en una espiral peligrosa en lo económico, lo político y lo social. Tengo la convicción de que el único Partido en México, capaz de formular un diagnóstico serio y de presentar alternativas de políticas públicas articuladas para enfrentar las próximas décadas, es el PRI. Consecuentemente, es del mayor interés nacional que el PRI se mantenga cohesionado y gane las elecciones de julio del 2000; no simplemente para conservar el poder, sino para desarrollar un programa fundamental para el país.

e: ¿En qué se basaría la legitimidad del Partido para escoger a su candidato a la Presidencia de la República?

CAL: La fórmula de elección abierta en una primaria incluyente -como lo es el Partido- le otorgará una gran legitimidad a nuestro candidato y al partido. Esta legitimidad debe ser acompañada de la congruencia de los actores políticos que en ella participan, para que el resultado final sea el de la suma de todos los simpatizantes y militantes; que nos permita, con convicción ideológica y con sentido práctico, llegar con voluntad de triunfo a las elecciones del 2000.

e: Ante el rumor de que el proceso es un disfraz de legitimidad porque hay un favorito del Presidente de la República en la contienda ¿Cuál sería el antídoto efectivo y cómo se garantizaría?

CAL: El voto popular y la secrecia del mismo; esto se garantiza de diversas maneras. La democracia no sólo es ideal de una forma de gobierno o un método para dirimir pacíficamente los conflictos y transmitir el poder público dentro de la ley. También consiste en procedimientos, tales como la utilización de 16 formatos específicos para la jornada, de instrumentos de seguridad, como mamparas, boletas con folio y firmadas por los representantes de los precandidatos; la construcción de consensos con los precandidatos y sus representantes en los órganos nacionales y distritales. Todos estos instrumentos, son garantía de certeza y transparencia. Por otra parte, votarán entre 6 y 7 millones de personas; priístas y no priístas. Hay más de 200 mil responsables de organizar la elec ción: 2,000 en los Comités Electorales Locales y Distritales y 195 mil en las mesas receptoras del voto. Por otro lado, han estado presentes los representantes de los precandidatos en las reuniones de la Comisión para el Desarrollo del Proceso Interno y en las de los Comités Locales y Distritales; con ellos se han construido los consensos. Todo ha sido y será transparente. Creó en la inteligencia colectiva de los priístas, que agregada a procedimientos rigurosos y a la voluntad política del CEN, de los integrantes de los órganos electorales, nos darán amplias garantías; Sí hay partido y evidentemente hay militancia. Es irreal suponer que 200 mil organizadores, vigilados por un número similar de representantes de los precandidatos, perpetrarán algo grotesco y atentatorio contra la sobrevivencia del Partido.

e: ¿Cómo ha percibido la sociedad la credibilidad sobre el proceso?

CAL: Pasó de un momento de asombro, cuando el 17 de mayo el Consejo Político Nacional adoptó el proceso de consulta abierta, a un escepticismo posterior y luego, conforme las campañas de los precandidatos avanzaron y se demostró que la contienda es real, con pasión y clara toma de posiciones de diversos actores políticos, se convenció de que efectivamente la decisión se adoptará por mayoría de sufragios en cada distrito electoral. Hay estudios y encuestas que revelan que la credibilidad del partido, asociada a la del proceso, se ha incrementado de 10 a 12 puntos porcentuales en los últimos dos meses. Hay una retroalimentación entre el proceso y la credibilidad en el partido; hay también un sentido de propósito del priísmo nacional. He podido ver en estados donde somos oposición, a comités locales, distritales y municipales, participando con entusiasmo y deseosos de demostrar que no somos un partido que predica sino que practica la democracia, con una gran movilización y un gran sentido de responsabilidad. Hay un entreveramiento generacional entre los presidentes de los Comités locales, en su mayoría personas de gran prestigio y experiencia, con priístas jóvenes, empeñados en el esfuerzo operativo, que revela la fuerza nacional de nuestro partido. El único que podía intentar un esfuerzo de esta naturaleza con una voluntad democrática real.

e: ¿La democracia interna revitalizó a todos los cuadros del Partido?

CAL: Sí. Hay entusiasmo y dedicación en todo el país, desde los comités seccionales hasta el CEN. Para seleccionar a 200 mil integrantes de las mesas receptoras, estos fueron insaculados de una lista de más de 400 mil, lo que habla de un esfuerzo y de una capacidad que tiene como fundamento la convicción de quienes participan. Nadie puede llevar a la acción a un grupo humano de esta magnitud (200 mil en los órganos electorales y de un número mayor en los cuerpos de campaña de los precandidatos) sin que haya convicción; algo más profundo que el interés inmediato. Hay un denominador común en este grupo de mexicanos: que vale la pena luchar por el partido porque vale la pena luchar por el futuro de México.

e: ¿Lo anterior empujó a la oposición en la idea de la Alianza?

CAL: Se trato de una maniobra diversoria. Los protagonistas nunca pensaron que tenía un destino, no sólo por las diferencias ideológicas de los dos principales partidos que entablaron estas negociaciones, sino por el temperamento de los contendientes de esas organizaciones políticas, que con diferencias en los métodos pero con igual resultado, mostraron que sus procedimientos, objetivos y esquemas mentales ideológicos pertenecen a un pasado ya superado: el de los caudillos. Este pacto "de coalición negativa" tenía la finalidad de combatir al PRI y no el formular una propuesta para el país.

e: ¿Cómo le gustaría que fuese la oposición?

CAL: Me gustaría que en México tuviéramos una formación de centro-derecha democrática, que comprendiera claramente el carácter secular de la sociedad, la separación del Estado y de la Iglesia, los efectos de las graves desigualdades entre sectores, clases y regiones, que con una visión moderadamente conservadora y civilizada, hiciera propuestas atractivas para algunos sectores de la población. Por otro lado, que hubiera un partido de izquierda ideológicamente sólido, capaz de sacar el balance nacional e internacional del siglo y de canalizar las fuerzas sociales por la vía de la legalidad. Veo en cambio un partido de derecha con divisiones internas y sobretodo con un candidato inconsistente, sin formación, en ocasiones tentado por sus propios demonios que recuerda viejas marchas de otras épocas, como la Guerra Cristera. En el otro polo, veo un partido, amalgama sin suficiente coherencia de viejos priístas y de miembros de la izquierda radical, que no han revisado dos hechos fundamentales: no podemos regresar a las políticas de los años 30 ó 40, ni en la nostalgia de los 60 porque las circunstancias del país y del mundo cambiaron.

e: Ante el avance del proceso, se configura el fantasma de la fractura por parte de los perdedores ¿Cómo vislumbra esta situación?

CAL: Tengo respeto por los cuatro precandidatos. Hombres inteligentes, de convicción real y de auténtico compromiso con nuestra organización política, con un gran sentido de realidad, que comprenden que lo que está en juego no es el destino individual de alguien, sino un momento crucial para nuestro país. Consecuentemente nuestra responsabilidad histórica es como partido y no debemos ni queremos abrir el camino en el PRI a quien no deseamos ver en la Presidencia de la República, como efecto indeseado de una fractura. La creo altamente improbable.

e: ¿Tan improbable como el caso de que hubiera más votos y menos distritos para el perdedor o más distritos con menos votos para el ganador?

CAL: Cuando se decidió en el Consejo Político Nacional que el cómputo fuese distrital, se analizaron las ventajas y desventajas del proceso. Las ventajas tienen que ver con la inducción a los precandidatos, para que sus campañas se realicen en todo el territorio nacional y en todos sus distritos, orientándonos a ganar el Congreso, así como con la simplicidad: están en juego 300 votos electorales distritales. La posibilidad de darse una diferencia es posible pero remota. Las reglas fueron discutidas ampliamente y los contendientes expresaron su acuerdo, fueron aceptadas en el inicio y serán aceptadas hasta su conclusión.

e: ¿Cómo se va a conocer el cómputo?

CAL: Se va a conocer el resultado por Distrito y con todo detalle: la votación acumulada en cada Distrito, en favor de cada precandidato y el porcentaje de las mesas en cortes sucesivos. La Comisión para el Desarrollo del Proceso Interno autorizó un Programa de resultados electorales preliminares (PREP), que consiste en la captura en cada cabecera distrital de los resultados obtenidos de todas las actas de escrutinio y cómputo. A partir de las seis de la tarde, será puesta a disposición de la Comisión y de los representantes de precandidatos y luego de la sala de prensa del CEN y en Internet. Se irán acumulando los resultados preliminares por Distrito con información de número de mesas computadas. La transparencia exige que la información sea la misma para todos y al mismo tiempo. El cómputo oficial se hará hasta el 10 de noviembre; la Comisión informará del número de votos obtenidos por cada precandidato en cada distrito, sin pronunciarse como ganador a nadie. Cuando queden concluidos, se declarará la validez de la elección y al ganador.

e: ¿La Secretaría de Elecciones fue un órgano auxiliar de la Comisión para el Desarrollo del Proceso Interno o está inserta en la propia Comisión?

CAL: El CEN es un Organo Electoral y el Consejo Político Nacional señala que el CEN actúa por conducto de la Secretaría de Elecciones. Tenemos como mandato el prestar el mayor auxilio posible a la Comisión y a los comités locales y distritales; nuestra función es de coadyuvancia y de ejecución de los acuerdos aprobados por los órganos colegiados.

e: ¿Cómo se hizo la integración de las mesas de votación?

CAL: A través del método de insaculación. Los Sectores, las organizaciones y los órganos directivos del Partido en cada Distrito presentaron listas, dándose prioridad a la experiencia. Estas listas fueron evaluadas por los representantes de los precandidatos y al llegarse al número correspondiente, cerca de nueve, se hizo un sorteo para obtener tres nombres destinados a ser Presidente, Secretario y un Suplente General. Fue un proceso arduo de integración de 65 mil casillas, con el consenso de los representantes de los precandidatos.

e: Este nuevo proceso ¿Cómo afecta la cultura política del Partido?

CAL: Hemos tenido que adoptar todos un nuevo ángulo. Ya no es la perspectiva del contendiente, sino una perspectiva arbitral de la "autoridad electoral". Es impactante la actitud, la competencia profesional y agudeza política que han asumido los Comités Distritales y Locales, al comprender que la transparencia es precondición de la unidad, ejerciendo sus facultades a plenitud. Es una nueva cultura que impregna a los organizadores y los observadores como lo son los representantes de los precandidatos.

e: ¿Cómo se da la coordinación con el ICADEP en este proceso?

CAL: Hemos tenido una coordinación muy estrecha, desatando sinergias a nivel nacional y estatal. Ha sido muy útil esta colaboración, haciendo una distribución sensata de tareas. Hay que resaltar el apoyo que ha tenido la Secretaría de Elecciones de parte de todo el CEN, empezando por su Presidente, que ha estado muy al pendiente pero con pleno respeto a los órganos electorales.

e: ¿Se formó un equipo que formuló el Acuerdo para este proceso?

CAL: Definitivamente. En él se fueron decantando las propuestas, lo cual implica no sólo un cambio cultural y la adopción de un sinnúmero de procedimientos, sino también significa que las normas y los mecanismos para su aplicación, se hayan tenido que construir sobre la marcha, a semejanza de una línea de ferrocarril que se construye en la medida que el tren avanza. Lo importante es que se sabe a donde va: a la sobrevivencia del partido, a la permanencia de aquello en lo que creemos. No es algo fácil, sin errores y unánime. Es una actividad, nueva, ardua y tensa que vale la pena vivir.

e: ¿Cómo se colocaría la Secretaría de Elecciones, en caso de triunfo o de derrota?

CAL: Parafraseando a Carlos Fuentes, cuando se refiere al crucial año 2000, "no nos lamentemos de los errores o fracasos, sin haber hecho antes todo lo posible por evitarlos". Por lo que a mí corresponde, asumo a plenitud mi responsabilidad. Creó en la construcción de equipos; que hay objetivos que trascienden a los hombres y al final, lo de menos es de quien es el mérito o la falta. Se trata de un esfuerzo colectivo en el que el protagonista es un partido que se quiere renovar y permanecer legitima y legalmente en el poder público, para cumplir con tareas esenciales para el país.