Unidad
y modernización del PRI
ERNESTO
GIL ELORDUY*
Está
en marcha el proceso interno para la selección del candidato
del partido Revolucionario Institucional con miras a las elecciones
presidenciales del año 2000. Nadie debe olvidar que la
fuerza del Partido está en su unidad democrática,
por lo que la consulta abierta pretende que nadie pierda, para
que ganemos todos. Habrá que dejar asentado que la reunión
del Consejo Político Nacional, en la que se aprobó
el Acuerdo General para dicho proceso tuvo un alentador desenlace,
pues se rompieron muchas de las prácticas no escritas que
debilitaban al PRI y hacían vulnerables a sus precandidatos.
No
sólo se acabó con la supuesta decisión unipersonal
del presidente de la República en turno para escoger a
su sucesor, sino que la convicción democrática
del presidente Ernesto Zedillo, abrió la posibilidad de
que distinguidos miembros del Partido, con amplias trayectorias
al servicio de México, expresaran abiertamente su legítima
intención de contender por el más alto cargo del
país.
Asimismo,
la sensibilidad política y honestidad personal de la dirigencia
nacional, encabezada por José Antonio González Fernández
y Dulce María Sauri Riancho, garantizaron el respeto a
la libertad de conciencia de cada consejero y dieron credibilidad
y confianza para transitar por esta nueva y prometedora ruta de
dignidad participativa.
Ello
demuestra que en el PRI hay madurez y convicción para discutir
y analizar cualquier asunto que aporte avances a su democratización
interna.
Así
lo han entendido quienes aspiran a contender en las elecciones
internas del próximo 7 de noviembre, todos ellos priistas
distinguidos con su madurez y lealtad que han demostrado en diferentes
y elevadas responsabilidades públicas, son garantía
de éxito en el proceso de elección.
Sería
fatal que no entendieran que los adversarios están agazapados
afuera, esperando la fractura del Partido y apostando por ella,
por lo que es fundamental cuidar que esto no suceda.
RENACER
Y ADELANTARSE
En
el proceso no sólo está en juego la candidatura
a la Presidencia de la República de un distinguido priista,
sino también la consolidación del proyecto social
y político de la Revolución mexicana.
El
compromiso que en tal sentido hemos asumido los priistas, tiene
enorme importancia, basta decir al respecto, que ningún
partido ha empleado este método de consulta abierta a la
sociedad para elegir a sus candidatos.
De
ahí que con esta apertura a toda la ciudadanía,
el PRI demuestra que la vida política no se acaba con la
edad y que, a los 70 años, tiene la capacidad de renacer
para inaugurar el siglo XXI como un partido que sabe responder
a los intereses y anhelos del pueblo.
Habrá
que recordar que la permanencia del PRI en la preferencia ciudadana,
a través de siete décadas, se debe a que no solamente
ha tenido la capacidad de adaptación al entorno político,
sino que ha sabido adelantarse a las inquietudes sociales para
continuar fortaleciendo su amplia base popular.
Lo
ha logrado, porque tiene en sus filas mujeres y hombres visionarios
y leales, comprometidos con el país, y que orientan sus
estrategias para que la organización política en
la que militan avance al ritmo de los tiempos. De lo anterior
no se pueden ufanar otros organismos en la esfera política
nacional, ya que tiran al cesto de la basura sus principios y
programas, y traicionan sus compromisos ideológicos con
tal de alcanzar el ansiado poder, con lo cual, además,
violan preceptos que la ley les exige para ser considerados partidos
políticos.
Ellos,
han reducido su propuesta al impacto de la mercadotecnia publicitaria,
suponiendo que los ciudadanos no razonan su voto, lo cual, de
entrada, es una falta de respeto que descalifica a quien así
aspira a gobernar al pueblo de México. Por otra parte,
buscan alianzas con la clara intención de evitar el triunfo
del PRI reconociendo su incapacidad política para lograr
la aceptación de sus principios y programas.
Además,
con esas actitudes, confiesan públicamente que sólo
aliándose y alejándose de la memoria de quienes
fundaron sus partidos, pueden aspirar a derrotar al Revolucionario
Institucional. Su ambición, reduce la lucha política
de ideales y propuestas a una amalgama interesada y sin compromisos
con el pueblo.
HAY
RESPONSABILIDAD Y COHERENCIA
Y
ante todo este barullo electorero de los adversarios, el PRI tiene
la gran oportunidad de continuar ocupando el espacio responsable
que le corresponde, y que refleja ante la sociedad su propuesta
de gobierno, basada en el respeto de sus documentos básicos
y la profundización de su democracia interna.
De
esta forma, las condiciones están dadas para la contienda
interna, por lo que el Consejo Político Nacional y los
organismos emanados de su Acuerdo General para la postulación
del candidato a la Presidencia de la República para e/
periodo 20002006, deberán actuar con absoluta responsabilidad
para que haya total claridad y transparencia en la aplicación
de las reglas de la competencia.
Éstas
contienen los elementos fundamentales para lograr que, en el marco
de los valores de la equidad, se reconozcan la objetividad democrática
y el privilegio de la unidad, a fin de que accedan al triunfo
todos, lo cual equivale a la victoria de México.
El
propio Acuerdo, en uno de sus párrafos, menciona que éste
es un procedimiento incluyente y abierto, que vincula a la sociedad
mexicana plural y cambiante, por lo cual el carácter democrático
de su procedimiento es la mejor garantía para que la unidad
del Partido prevalezca.
Contamos
con los hombres y las estructuras suficientes a lo largo y ancho
del territorio nacional para llevar a buen puerto el proceso de
selección, nuestro Partido es un partido nacional, no es
un partido de regiones, por lo que se recogerá el sufragio
universal, directo y secreto en los 300 distritos electorales
federales de todos aquellos que deseen participar, de ahí
que nadie podrá sentirse marginado.
El
reglamento del Acuerdo General que se someterá a consideración
y en su caso aprobación del Consejo Político Nacional
el próximo 14 de junio, dará la pauta de las normas
que deberán regir en el proceso interno, las cuales conformarán
el marco legal para el desarrollo de las actividades electorales.
Para ello, los priistas que conforman la Comisión para
el Desarrollo del Proceso Interno, el Comité de Fiscalización
y la Comisión de Equidad y Justicia, trabajan arduamente
en sus respectivas tareas, conscientes de la gran responsabilidad
que tienen en este camino sin retorno, a través del cual
el PRI avanza, unitariamente y como la vanguardia democrática
de México.
*Coordinador
General del Congreso del Estado de Hidalgo.
