PROPUESTA
PARA LA DEMOCRATIZACIÓN INTERNA DEL PRI
JOSÉ
ANTONIO GONZÁLEZ FERNÁNDEZ
PRESIDENTE DEL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL
Hoy daremos un paso más en la historia del Partido Revolucionario
Institucional. Escribiremos la página que nos tocó
llenar en el ya voluminoso texto de sus memorias. Responderemos
por nuestros actos y decisiones ante las futuras generaciones.
La historia del PRI tiene su origen en la Revolución Mexicana,
que vio plasmados sus ideales en la Constitución de 1917.
Una historia que arranca formalmente el 1 de septiembre de 1928,
cuando Plutarco Elías Calles convocó a la nación
a
<<... orientar definitivamente la política del país
por rumbos de una verdadera vida institucional, procurando pasar,
de una vez por todas, de la condición histórica
del país de un hombre a la de nación de instituciones
y de leyes. >>
Así
nació la idea del entonces Partido Nacional Revolucionario.
Una institución de suma, de encuentro, de coincidencias.
Un instrumento al servicio de la paz y de la estabilidad. Una
alianza de organizaciones, de fuerzas sociales y de grupos regionales.
Porque ese fue el origen del PRI.
Hace
70 años, el PNR surge como instrumento de la unidad nacional.
Como institución para unificar a un país complicado,
que venía de una revolución armada lamentable y
dolorosa, pero necesaria, memorable y gloriosa, porque dio sentido
social y humano al actuar de las instituciones de gobierno.
Es
verdad, el PNR no nace como partido político para disputar
el poder. Nace como institución para unificar las fuerzas
dispersas; instancia de conciliación y unificación
nacional; mecanismo institucional para transmitir el poder pacíficamente,
cuando sólo por la fuerza o la violencia, se sucedían
los gobiernos en el contexto de una revolución. EL PNR
fue una aportación a la vida institucional de nuestro país.
Debemos
advertir el éxito de esta idea y de esta institución.
Son muchos los años que avalan la fuerza de la iniciativa
del General Calles. De aquel México empobrecido, analfabeto,
atrasado, producto de una grave guerra intestina, al México
moderno de fin de siglo, hay una gran diferencia: reconozcamos
avances de los que podemos sentirnos orgullosos; y a partir de
un balance sensato y razonable, emprendamos la construcción
de lo que sigue.
Aquel
PNR supo transformarse en un partido político cada vez
más moderno. Se llamó en 1938, Partido de la Revolución
Mexicana; y en 1946, Partido Revolucionario Institucional.
El
PRI es heredero de aquel esfuerzo por unir, sumar, integrar alianzas.
Conserva valores, principios y esencia; la preocupación
por la unidad e integración de todos los mexicanos. Los
principios de libertad y de justicia social. El PRI, a fines
del siglo XX, es heredero de aquella Revolución, de la
construcción del México institucional y del México
democrático.
ES
TIEMPO DE LA TRANSICIÓN
DEMOCRÁTICA INTERNA
Hoy
el PRI es distinto de aquel PNR; evoluciona, se supera con su
gran presencia nacional, sabe actuar en una democracia plural
y competida. Hoy el PRI es un partido político que se desempeña
en un contexto auténticamente democrático. El PRI
vive en la democracia porque ha sabido cambiar a tiempo.
El
Partido Revolucionario Institucional es herencia de varias generaciones.
Sin lugar a dudas es el protagonista político más
importante de este siglo. Ha trascendido hombres y mujeres; nombres
y presidentes; proyectos y formas diversas de pensar. Ha superado
crisis y enfrentamientos, ha soportado fracturas y críticas.
Hay
priistas en todos los rincones del país. Sigue inspirando
confianza, certidumbre y experiencia. Es una institución
arraigada en el afecto, respeto y ánimo de muchos millones
de mexicanos.
El
PRI se ha renovado. Ha tenido la capacidad de sumar a muchos
de los mejores hombres y mujeres de cada generación, quienes
han puesto su empeño, imaginación, talento, iniciativa
y entusiasmo, para construir gobiernos responsables, que lo han
colocado a la altura de cada tiempo; de las necesidades de México
y su realidad. Hoy el PRI se ve nuevamente en la necesidad de
cambiar. Avanzar, dar un paso muy importante en su tradición,
su cultura política y formas de actuación.
México
vive tiempos de cambio. Su transformación democrática
es un hecho. La democracia ha sido una gran ola que ha abarcado
la vida institucional y política de nuestro país.
El PRI ha sido un actor indispensable en esa transformación.
Hemos
sido parte de la vanguardia democrática de México.
La transición democrática que ha experimentado nuestro
país, ha contado con la iniciativa, voto y cooperación
del Partido Revolucionario Institucional.
Hoy
el PRI está obligado a vivir su propia transición
democrática. A vivir una transición democrática
interna. El tránsito a formas más democráticas
y transparentes para tomar decisiones, elegir dirigentes y seleccionar
candidatos.
Es
indispensable avanzar. Los partidos políticos en una democracia
deben democratizarse, habrán de aportar su propia democracia
interna a la gran democracia que estamos construyendo. Los partidos
políticos en México deben abrirse y asumirse democráticos
para ser parte de la democracia.
La
tolerancia, el respeto, el diálogo, el debate, la libre
manifestación de opiniones y la organización de
corrientes, son ya parte de nuestra vida interna.
Hemos
avanzado mucho en la democracia allá afuera, con leyes,
instituciones, y procesos en los que interviene la ciudadanía;
adentro aún no hemos hecho lo suficiente.
El
PRI puede estar unido en la democracia, como ningún otro
partido. Ese es el reto, esa la tarea y ese será el compromiso.
Hay
un ánimo democratizador en el PRI. Existe una legítima
demanda en el priismo nacional por avanzar en las formas de participación
democrática.
Hoy
el PRI tiene que cumplir con una agenda interna; de afrontar
hacia el interior, lo que con mucho trabajo y entusiasmo ha asumido
hacia su exterior.
Es
tiempo de la transición democrática en el PRI. Es
tiempo de la democracia en el PRI, que ha sido demanda y anhelo
de siempre.
LA
DEMOCRACIA INTERNA ES PARA GANAR
Hoy
no tenemos más opción: la democracia está
en las plazas, en las calles, en el campo y en la ciudad; necesitamos
ir por votos: o vamos unidos y democratizados, o los votos de
la gente serán para otros.
Ernesto
Zedillo Ponce de León ha asumido con gran estatura un papel
que la historia valorará en la construcción de una
auténtica democracia. La actitud del Presidente de la República,
su respeto por la democracia, la pluralidad y tolerancia, brindan
un contexto al proceso que vive el Partido.
El
Presidente de la República ha cumplido su palabra, no ha
intervenido para definir, ni para decidir el nombre de los candidatos
a ninguna gubernatura, presidencia municipal o diputación
local.
Aquí
está representado todo el país, nadie puede decir
que el presidente escogió a tal o cual candidato. Hemos
sido nosotros, los priistas, los que hemos ido seleccionando.
Hemos
consultado a las bases, o atendido a los órganos de dirigencia
partidista. Nosotros, los priistas, hemos asumido la responsabilidad
en la nominación de nuestros candidatos.
El
Presidente de la República quiere que el Partido asuma
su papel en la vida política de México. Que el presidente
del PRI asuma su responsabilidad y que los priistas, con gran
madurez, participemos en la democracia, con legalidad y honestidad.
Queremos
la democracia y estamos corriendo los riesgos y los problemas
de una nueva democracia interna. Tenemos una visión positiva
de la democracia y sabemos que si consultamos a la ciudadanía,
el PRI accede a mayores oportunidades.
La
democracia interna es para ganar: ganar respeto, credibilidad
y confianza. Con ello, ganar elecciones.
EL
MOMENTO DE LA SUCESIÓN ERA
TRAUMÁTICO
Siempre
será más cómodo esperar una decisión.
Correr a apoyar al candidato ganador. Hoy eso no basta. Precisa
trabajar para ganar. Por ello hay que escoger, definir y decidir.
La
construcción de una nueva democracia interior implica
muchas dificultades. Advirtamos los riesgos. Las transiciones
democráticas siempre son riesgosas. La mexicana lo ha sido,
y a pesar de todo aquí está México, con una
apertura y una normalidad democráticas dignas. Debemos
sentirnos orgullosos.
El
PRI está obligado a dar el siguiente paso. Volver a cambiar
una vez más para responder a su tiempo con madurez y responsabilidad.
El
PRI vive hoy un cambio que transforma el Sistema Político
Mexicano. Hoy puede tomar una decisión que altere una tradición
de varias décadas.
Vamos
a hablar con la verdad para no equivocarnos. Por años,
la definición de la sucesión presidencial pasaba
sin lugar a dudas por la opinión del Presidente de la República.
Para ser presidente de México, tenía que mediar
la voluntad del antecesor en mayor o menor medida.
En
la sucesión presidencial, el presidente en turno, jugaba
un papel de gran relevancia que influía y definía
el perfil del sucesor.
Está
escrito y descrito. Es una verdad sabida, estudiada y reconocida.
La sucesión se definía a través de la influencia
que se tenía en el primer circulo del poder presidencial.
En
nuestro sistema político, la sucesión presidencial
se convirtió, en un momento traumático y de conflicto.
También en el momento de mayor simbiosis y estrecha confianza
y vinculación entre el presidente de la República
y el presidente del Partido.
LA
DECISIÓN PASABA POR LA VOLUNTAD
PRESIDENCIAL
Hoy
lo digo en esta sesión, con claridad absoluta, sin mentiras
y sin dobleces: la decisión del PRI pasaba por la voluntad
presidencial.
Algunos
académicos definieron a esta cualidad de elegir al sucesor,
como una facultad metaconstitucional del Presidente de la República.
En torno a este proceso se creó la figura del <<tapado>>
y todo un ritual sexenal que no es moderno, que no es democrático
y del que México deberá prescindir para avanzar
hacia una democracia real y consolidada.
Lo
digo con claridad: El Presidente de la República, Ernesto
Zedillo Ponce de León, ha roto con esa tradición
y con ello refrenda su vocación democrática.
No
será él quien elija a su Sucesor. No pasará
por Los Pinos el nombre del hombre o la mujer que será
candidato del PRI a la presidencia de la República.
No
espero, como presidente del Partido, el telefonazo con el nombre
de alguien.
Espero
tener, con el apoyo de todos los priistas, la capacidad de conducir
un proceso complejo, de transición democrática
interna y que el propio partido tenga la madurez, estatura y responsabilidad
necesarias para decidir quién es el mejor hombre para ser
candidato del PRI a la Presidencia de la República.
En
el PRI se habían dado cambios muy importantes, pero nunca
se había tocado este tema; esta parte del sistema político.
Era inevitable llegar a él en algún momento. Algún
día los priistas teníamos que discutir y cambiar
este procedimiento.
Cuando
Daniel Cosío Villegas escribió su ensayo sobre el
sistema político mexicano, lo explicaba a partir de dos
elementos: Partido Revolucionario Institucional y Presidencia
de la República.
Eso
es historia. Empero, México cambió; cambió
mucho. Somos un país realmente distinto. Hoy, ni nuestro
sistema político ni nuestra organización, se pueden
explicar con sólo aquellos dos elementos. Eso es historia.
El México de fin de siglo. El México moderno y democrático
al que abrimos la puerta, es más amplio y complejo.
Hoy
vivimos en un país plural. El México que doblará
los tres nueves, para redondear los ceros del año 2000.
Es un país democrático con competencia política,
y libertad de expresión. Con medios de comunicación
democráticos, decenas de organizaciones no gubernamentales,
manifestaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y formas
de organización ciudadana, que hablan de una diversidad
a la que no estábamos acostumbrados.
Hoy
ni siquiera los partidos políticos con registro, por sí
solos, agotan el retrato de la pluralidad de intereses y formas
de pensar de nuestro país.
El
ciudadano tomó el poder, exigió el voto, se organizó
y demanda organizaciones que le permitan participar, discutir
y dialogar. Es otra política.
La
democracia lo abarcó todo: la sociedad, los gobiernos,
las instituciones y los partidos. ¿Queríamos democracia?
Pues bienvenida la democracia al Partido Revolucionario Instituciona1.
INICIEMOS
LA CUARTA ETAPA DEL PARTIDO
En
esta sesión, señoras y señores consejeros,
puede tomarse una gran decisión, darse una definición
histórica, iniciarse una etapa de cambio democrático
que signifique en los hechos, el inicio de la cuarta etapa del
Partido Revolucionario Institucional.
Como
ustedes saben, esta sesión tiene como objetivo fundamenta1
cumplir con lo establecido en el articulo 147 de nuestros Estatutos,
para escoger el procedimiento destinado a elegir a nuestro candidato
a la Presidencia de la República.
A
través del voto secreto depositado en urnas transparentes
y a la vista de todos, ustedes procederán a elegir una
de las cuatro opciones establecidas en nuestra normatividad interna:
el Consejo Político Nacional; la convención de
consejeros políticos; la convención de delegados
o la consulta directa.
No
hay línea o instrucción alguna. Cada uno de ustedes
es responsable del sentido de su voto. Así, será
corresponsable de la decisión que tomara nuestro partido
en este tema trascendental.
Tomamos
la decisión de que el voto fuera secreto para que nadie
se viera intimidado, ni cuestionado al emitirlo. La decisión
es intima y secreta; cada quien asume su parte en este compromiso
con la democracia y con la historia.
Hemos
platicado mucho sobre este tema; como ustedes saben, llevamos
a cabo una intensa gira de trabajo por todo el país. Visitamos
al priismo de todo México. Quiero agradecer a Dulce María
Sauri Riancho su apoyo. Es una gran militante que durante esta
intensa gira de trabajo ha probado, una vez más, su gran
capacidad y talento político.
A
lo largo de las sesiones de los consejos políticos locales,
se dijo de todo, se habló con libertad y se opinó
sin ninguna 1imitante.
A
los sectores y las organizaciones del Partido; al movimiento territorial;
a los legisladores federales y locales; a los gobernadores; a
los presidentes municipales; a los integrantes de los consejos
políticos locales y del Consejo Político Nacional;
a los comités directivos estatales y municipales y a mis
compañeros del Comité Ejecutivo Nacional, quiero
agradecer su interés y participación.
A
todos, mi respeto, reconocimiento y gratitud. Hay un priismo
vivo, orgulloso y dispuesto a trabajar por su Partido.
LOS
PRIISTAS SE HAN EXPRESADO
Los
priistas tienen ganas de hablar, participar y ser tomados en cuenta.
Varios estados no habían sido visitados por un integrante
de la dirigencia en los últimos años. Me encontré
priistas derrotados en elecciones locales, a quienes nadie atendió,
escuchó y apoyó. Hemos pulsado al priismo, saludado
a los consejeros estatales. Atendimos a la prensa local en todos
los eventos que tuvimos. La gira fue positiva.
Algunos,
por fortuna muy pocos, criticaron la falta de línea y orientación.
Otros, también muy pocos, nos aconsejaron que tuviéramos
algún tipo de control. Que sembráramos la propuesta,
como si estuviéramos simulando un proceso para después
dar una línea. ¿Cómo íbamos a hablar
de democracia practicando fórmulas o procedimientos a
antidemocráticos?
Una
propuesta sí existió en toda la gira: fue apertura
y democracia.
No
fuimos a simular. Fuimos a escuchar.
Además,
se recibieron cientos de documentos y propuestas en el CEN del
PRI, por correo, vía Internet, o a través de entregas
personales presentadas a los sectores y a las organizaciones
del partido.
Debo
decir; cómo primera conclusión, que el priismo insistió
mucho en que sea cual sea el procedimiento que se escoja para
definir al candidato a la Presidencia de la República,
se mantenga por encima de todo la unidad del Partido.
En
todos los Estados exigieron que la dirigencia actúe con
firmeza para mantener la unidad, el cumplimiento de los Estatutos
y el respeto a las decisiones de todos.
Hago
de su conocimiento que las opiniones de la militancia respecto
al procedimiento son las siguientes: 13% se pronunció por
la convención de delegados; 17% por la convención
de consejeros políticos, y 70% por la consulta directa.
Por
ello, asumimos una posición respecto al proceso interno
de selección de candidato a la Presidencia de la República
que debe seguir nuestro Partido. Hemos evaluado los costos, las
demandas, riesgos y decidimos tomar una posición clara.
No
vamos a simular una propuesta en voz de ningún consejero.
Nosotros traemos una propuesta respetuosa. Insisto: no es línea.
Es una propuesta que hemos trabajado con el Comité Ejecutivo
Nacional y creemos que resiste un análisis, es objetiva,
permite fortalecer al Partido y privilegia la igualdad de oportunidades.
LA
PROPUESTA
Proponemos
que el candidato del PRI a la Presidencia de la República
sea producto de una consulta abierta, democrática, a través
del voto directo y secreto de los militantes, de los simpatizantes
y de los ciudadanos con interés en el Partido Revolucionario
Institucional.
Proponemos
que el Consejo Político Nacional resuelva que la postulación
de su candidato a la Presidencia de la República, se desarrolle
a través del procedimiento de consulta directa, establecido
en el articulo 147, inciso d, de los Estatutos de nuestro Partido.
Si
el presidente de la República no decide por su convicción
democrática y por su deseo de acotar con la ley y con la
democracia el presidencialismo, entonces ¿quién
debe decidir?, ¿un pequeño grupo?, ¿quiénes
conformarían ese grupo?, ¿con qué criterio
los escogemos y les damos tal influencia y responsabilidad?
Entre
uno y unos pocos, la decisión debe ser de todos.
La
solución para tomar esta decisión, debe ser aquella
que permita, de manera clara e inobjetable, la mayor participación
posible del pueblo y la fórmula es simplemente la democracia.
Los
priistas pidieron que votará la ciudadanía, que
votara toda la gente, que se sumara más gente al Partido,
y que participen el mayor número posible de personas con
interés en el Partido Revolucionario Institucional.
La
gente pide una consulta directa a los ciudadanos. Nos parece
que es absolutamente legítimo y viable que este Partido
organice una consulta directa que incorpore a todos los ciudadanos.
Hacerlo
constituye un paso adelante, un avance y una aportación
para el Partido y para el sistema de partidos en que nos desenvolvemos.
La
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
establece en el artículo 41 los fines de los partidos políticos,
y el primero que señala es el de que los partidos políticos
tienen como fin <<promover la participación del pueblo
en la vida democrática.>>
Nuestra
Declaración de Principios ordena seguir encabezando las
demandas de una sociedad cada vez más abierta, participativa
y plural. Nuestra ruta ha sido trazada por el avance de la sociedad.
Es nuestra obligación propiciar y acatar su voluntad democrática;
en consecuencia, impulsar y profundizar nuestra propia democratización.
Nuestro
Programa de Acción señala que debemos ampliar y
mejorar nuestra interrelación con la sociedad, promoviendo
una vinculación plenamente democrática. Por ello
debemos cambiar y desarrollar nuevas formas de organización
y mejores sistemas internos para la postulación de candidatos.
Nuestros
Estatutos, en el artículo 8 establecen como uno de los
fines fundamentales del partido, la obligación de impulsar
el perfeccionamiento del Sistema Político Mexicano a través
del ejercicio democrático. Atendiendo a estos fines superiores
del Partido, solicito a este Consejo Político Nacional,
que emprendamos una consulta directa a los ciudadanos, y que en
ejercicio de las facultades establecidas en el artículo
78 fracciones II y III, acuerde que podrán votar en nuestra
consulta, los militantes, los simpatizantes y todos los ciudadanos
con credencial para votar con fotografía; con su participación,
demostrarán interés en el Partido Revolucionario
institucional.
LA
INSTRUMENTACIÓN DE LA PROPUESTA
Los
Estatutos del Partido facultan al Consejo Político Nacional
a emitir los instrumentos normativos que sean necesarios, así
como a dictar las resoluciones que se requieran, para el cumplimiento
de los objetivos metas y propósitos de sus documentos básicos.
Entre
un procedimiento excluyente y otro incluyente, que nos vincule
democráticamente a nuestra sociedad plural y cambiante
como lo ordenan la Constitución, nuestros documentos básicos,
así como el claro e indubitable mandato recibido en la
consulta que para el efecto hemos llevado a cabo, este Consejo
Político Nacional tiene facultades para resolver a favor
del valor jurídico y político superior: la consulta
directa a militantes, simpatizantes y ciudadanos interesado en
participar en él.
Es
perfectamente posible. Lo hemos hecho a nivel local, una decena
de veces en los últimos años, con buenos resultados.
El
objetivo de nuestro sistema de partidos es ampliar y mejorar la
democracia.
La
meta es alcanzar más y mejor democracia en todos los ámbitos
de la vida nacional.
Vamos
a organizar una consulta más libre, más democrática
y más incluyente.
Con
este ejercicio, vamos a sumar más gente al Partido; a preguntarle
a todos los ciudadanos que comparten nuestros principios, anhelos
y programas.
Que
nos digan quién es el mejor candidato, quién es
el que puede ganar con mayor claridad, quién se merece
los colores de nuestro Partido para buscar la Presidencia de
la República. Queremos un candidato producto de la voluntad
de las bases, no producto de la decisión copular, ni de
la decisión presidencial.
Queremos
democracia en el PRI, queremos inaugurar una nueva etapa de apertura
y democracia en el Partido Revolucionario 1nstituciona1.
Si
la iniciativa del CEN merece su aprobación, sorneteremos
a su consideración que este Consejo Político Nacional,
conozca hoy mismo, un Acuerdo General para la postulación
del candidato a la Presidencia de la República para el
período 20002006, que contendrá las reglas básicas
a partir de las cuales ordenaríamos todo el procedimiento.
Democracia
interna, a través de la consulta directa: ese es el reclamo
histórico del priismo. Hoy, de la teoría y del discurso,
podemos pasar a la práctica.
EL
DISTRITO FEDERAL
Además,
proponemos que se avance de la misma manera en el Distrito Federal,
donde el PRI tiene el reto y el compromiso, este mismo año,
de postular al mejor candidato para recuperar su gobierno.
En
este orden de ideas, quiero anunciar que haré todo lo que
esté a mi alcance, para que la selección del candidato
del PRI a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, sea también
producto de una consulta directa.
Habrá
democracia en el PRI nacional, habrá reglas claras y habrá
juego limpio. En la capita1 de la República, también
habrá democracia, reglas claras y juego Limpio.
Serán
los priistas del Distrito Federal, los que definan a su candidato;
los que le darán la fuerza, el impulso y el apoyo para
ganar con claridad en el año 2000. El Distrito Federal
será el símbolo para la recuperación del
priismo. La capital de la República, la sede de los poderes
federales, será una vez más del PRl, porque el PRI
asumirá la selección de su candidato, con la misma
visión democrática que emprenderemos en la selección
del candidato a la Presidencia de la República.
Haremos
en el Distrito Federal un trabajo político muy profundo
y comprometido. Movilizaremos a nuestras bases, retomaremos las
causas verdaderas de la ciudadanía y reestructuraremos
nuestros comités secciónales y distritales.
La
selección del candidato en el Distrito Federal, debe ser
incluyente y abierta. Debe participar el mayor número
de militantes. En mi opinión, en el Distrito Federal, no
se aplican los llamados candados, porque en estricto sentido,
los Estatutos Imponen restricciones exclusivamente para los gobernadores,
y el PRI ha insistido en que la naturaleza jurídica de
la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal es distinta.
Me
comprometo personalmente a dar la batalla, a hacer del proceso
interno de selección de candidato en el Distrito Federal
un proceso ejemplar de democracia, de objetividad y de respeto
a los participantes.
Cuidaré
que se respeten las reglas en el Distrito Federal, y será
con la democracia como lograremos tener nuevamente a un gobierno
priista en la capital de la República.
Si
lo acepta el Consejo Político del Distrito Federal, habrá
consulta directa, porque es un reclamo de los priistas de la
ciudad, porque no nos vamos a equivocar en el 2000 en escoger
al mejor candidato, hombre o mujer, que permita recuperar la
ciudad de México, generar un proyecto democrático
de ciudad y responder eficaz y oportunamente a la ciudadanía.
La
propuesta la haremos pronto. Los capitalinos tendremos un candidato
fuerte para el Distrito Federal. Propongo que la selección
interna del candidato a la Jefatura de Gobierno, se desarrolle
al mismo tiempo que la selección del candidato a la Presidencia
de la República.
El
PRI ganará en el Distrito Federal. Actuaremos de manera
democrática y la ciudadanía contrastará,
sabrá brindar el apoyo, regresará a su partido
y colocará al PRI en la Jefatura de Gobierno del Distrito
Federal.
En
la ciudad de México también, candidato fuerte y
Partido unido. Ese será un tema que discutiremos después,
con mayor amplitud.
POR
LA CONSULTA DIRECTA
Por
lo pronto, quiero que quede claro: para la selección del
candidato del PRI a la Presidencia de la República, nosotros
les pedimos su voto a favor de la consulta directa.
Confiamos
en su voto. Dulce María y yo nos pronunciamos por la propuesta
de consulta directa, que ocupa el cuarto cajón en la boleta
que tendrán en sus manos.
Les
pedimos que al votar por esta opción, aprueben el Acuerdo,
y la modalidad que establece que podrán participar todos
los ciudadanos con credencial para votar con fotografía.
Estos
son los nuevos tiempos de México. Los tiempos de la democracia
y de la apertura. Con su voto, hoy nace un nuevo PRI. Un PRI que
le apuesta a la democracia y a la voluntad ciudadana.
Si
aprobamos la consulta directa estaremos inaugurando un nuevo PRI,
el PRI de la cuarta etapa, el PRI de una mayor democracia interna,
el PRI que emprende con madurez y responsabilidad su transición
democrática interna, el PRI que impulsó el gobierno
democrático de Ernesto Zedillo Ponce de León.
Razonablemente
no debe haber fractura, cuando la voluntad popular es consultada
en un proceso equitativo y justo.
SU
VOTO CUENTA
El
Partido Revolucionario Institucional correrá todos los
riesgos de la democracia, porque quiere todas las virtudes y
las bondades de la democracia.
En
el Estado de Morelos, en la sesión del Consejo Político
Estatal, unos compañeros levantaron una manta que decía:
<<Un presidente para todos, un proceso de todos.>>
Eso es lo que vamos a tener.
EL
PRI está avanzando, evoluciona y responde a su tiempo.
Que su voto, responsable y razonado, permita construir un partido
abierto, democrático que ganará la elección
en el año 2000, pero que también sabrá ganar
el futuro.
Hoy
este Consejo Político Nacional dará la línea,
y la línea será: candidato fuerte y Partido unido.
Contamos
con su voto, porque hoy, su voto cuenta. Contamos con su voto
a favor de la consulta directa.
Un
voto en el Consejo, a favor de la democracia.
Un voto en el PRI, a favor del cambio.
Un voto a favor de los votos.
Un voto por un México más democrático.
Discurso
de José Antonio González Fernández, presidente
del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario
Institucional en la apertura de la IX Sesión Extraordinaria
de/ Consejo Político Nacional. México D. F., 17
de mayo de 1999.
El
resultado de la votación del Consejo Político Nacional
en torno a las opciones expresadas por el presidente del Partido
fue la siguiente:
307 votos a favor de la consulta directa.
1 voto a favor del procedimiento del Consejo Político.
8 votos a favor del procedimiento de convención de consejeros
políticos.
12 votos a favor del procedimiento de convención de delegados.
22 abstenciones.
3 votos nulos.
