PROPUESTA PARA LA DEMOCRATIZACIÓN INTERNA DEL PRI

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ FERNÁNDEZ
PRESIDENTE DEL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL


Hoy daremos un paso más en la historia del Partido Revolucionario Institucional. Escribiremos la página que nos tocó llenar en el ya voluminoso texto de sus memorias. Responderemos por nuestros actos y decisiones ante las futuras generaciones. La historia del PRI tiene su origen en la Revolución Mexicana, que vio plasmados sus ideales en la Constitución de 1917. Una historia que arranca formalmente el 1 de septiembre de 1928, cuando Plutarco Elías Calles convocó a la nación a
<<... orientar definitivamente la política del país por rumbos de una verdadera vida institucional, procurando pasar, de una vez por todas, de la condición histórica del país de un hombre a la de nación de instituciones y de leyes. >>

Así nació la idea del entonces Partido Nacional Revolucionario. Una institución de suma, de encuentro, de coincidencias. Un instrumento al servicio de la paz y de la estabilidad. Una alianza de organizaciones, de fuerzas sociales y de grupos regionales. Porque ese fue el origen del PRI.

Hace 70 años, el PNR surge como instrumento de la unidad nacional. Como institución para unificar a un país complicado, que venía de una revolución armada lamentable y dolorosa, pero necesaria, memorable y gloriosa, porque dio sentido social y humano al actuar de las instituciones de gobierno.

Es verdad, el PNR no nace como partido político para disputar el poder. Nace como institución para unificar las fuerzas dispersas; instancia de conciliación y unificación nacional; mecanismo institucional para transmitir el poder pacíficamente, cuando sólo por la fuerza o la violencia, se sucedían los gobiernos en el contexto de una revolución. EL PNR fue una aportación a la vida institucional de nuestro país.

Debemos advertir el éxito de esta idea y de esta institución. Son muchos los años que avalan la fuerza de la iniciativa del General Calles. De aquel México empobrecido, analfabeto, atrasado, producto de una grave guerra intestina, al México moderno de fin de siglo, hay una gran diferencia: reconozcamos avances de los que podemos sentirnos orgullosos; y a partir de un balance sensato y razonable, emprendamos la construcción de lo que sigue.

Aquel PNR supo transformarse en un partido político cada vez más moderno. Se llamó en 1938, Partido de la Revolución Mexicana; y en 1946, Partido Revolucionario Institucional.

El PRI es heredero de aquel esfuerzo por unir, sumar, integrar alianzas. Conserva valores, principios y esencia; la preocupación por la unidad e integración de todos los mexicanos. Los principios de libertad y de justicia social. El PRI, a fines del siglo XX, es heredero de aquella Revolución, de la construcción del México institucional y del México democrático.

ES TIEMPO DE LA TRANSICIÓN
DEMOCRÁTICA INTERNA

Hoy el PRI es distinto de aquel PNR; evoluciona, se supera con su gran presencia nacional, sabe actuar en una democracia plural y competida. Hoy el PRI es un partido político que se desempeña en un contexto auténticamente democrático. El PRI vive en la democracia porque ha sabido cambiar a tiempo.

El Partido Revolucionario Institucional es herencia de varias generaciones. Sin lugar a dudas es el protagonista político más importante de este siglo. Ha trascendido hombres y mujeres; nombres y presidentes; proyectos y formas diversas de pensar. Ha superado crisis y enfrentamientos, ha soportado fracturas y críticas.

Hay priistas en todos los rincones del país. Sigue inspirando confianza, certidumbre y experiencia. Es una institución arraigada en el afecto, respeto y ánimo de muchos millones de mexicanos.

El PRI se ha renovado. Ha tenido la capacidad de sumar a muchos de los mejores hombres y mujeres de cada generación, quienes han puesto su empeño, imaginación, talento, iniciativa y entusiasmo, para construir gobiernos responsables, que lo han colocado a la altura de cada tiempo; de las necesidades de México y su realidad. Hoy el PRI se ve nuevamente en la necesidad de cambiar. Avanzar, dar un paso muy importante en su tradición, su cultura política y formas de actuación.

México vive tiempos de cambio. Su transformación democrática es un hecho. La democracia ha sido una gran ola que ha abarcado la vida institucional y política de nuestro país. El PRI ha sido un actor indispensable en esa transformación.

Hemos sido parte de la vanguardia democrática de México. La transición democrática que ha experimentado nuestro país, ha contado con la iniciativa, voto y cooperación del Partido Revolucionario Institucional.

Hoy el PRI está obligado a vivir su propia transición democrática. A vivir una transición democrática interna. El tránsito a formas más democráticas y transparentes para tomar decisiones, elegir dirigentes y seleccionar candidatos.

Es indispensable avanzar. Los partidos políticos en una democracia deben democratizarse, habrán de aportar su propia democracia interna a la gran democracia que estamos construyendo. Los partidos políticos en México deben abrirse y asumirse democráticos para ser parte de la democracia.

La tolerancia, el respeto, el diálogo, el debate, la libre manifestación de opiniones y la organización de corrientes, son ya parte de nuestra vida interna.

Hemos avanzado mucho en la democracia allá afuera, con leyes, instituciones, y procesos en los que interviene la ciudadanía; adentro aún no hemos hecho lo suficiente.

El PRI puede estar unido en la democracia, como ningún otro partido. Ese es el reto, esa la tarea y ese será el compromiso.

Hay un ánimo democratizador en el PRI. Existe una legítima demanda en el priismo nacional por avanzar en las formas de participación democrática.

Hoy el PRI tiene que cumplir con una agenda interna; de afrontar hacia el interior, lo que con mucho trabajo y entusiasmo ha asumido hacia su exterior.

Es tiempo de la transición democrática en el PRI. Es tiempo de la democracia en el PRI, que ha sido demanda y anhelo de siempre.

LA DEMOCRACIA INTERNA ES PARA GANAR

Hoy no tenemos más opción: la democracia está en las plazas, en las calles, en el campo y en la ciudad; necesitamos ir por votos: o vamos unidos y democratizados, o los votos de la gente serán para otros.

Ernesto Zedillo Ponce de León ha asumido con gran estatura un papel que la historia valorará en la construcción de una auténtica democracia. La actitud del Presidente de la República, su respeto por la democracia, la pluralidad y tolerancia, brindan un contexto al proceso que vive el Partido.

El Presidente de la República ha cumplido su palabra, no ha intervenido para definir, ni para decidir el nombre de los candidatos a ninguna gubernatura, presidencia municipal o diputación local.

Aquí está representado todo el país, nadie puede decir que el presidente escogió a tal o cual candidato. Hemos sido nosotros, los priistas, los que hemos ido seleccionando.

Hemos consultado a las bases, o atendido a los órganos de dirigencia partidista. Nosotros, los priistas, hemos asumido la responsabilidad en la nominación de nuestros candidatos.

El Presidente de la República quiere que el Partido asuma su papel en la vida política de México. Que el presidente del PRI asuma su responsabilidad y que los priistas, con gran madurez, participemos en la democracia, con legalidad y honestidad.

Queremos la democracia y estamos corriendo los riesgos y los problemas de una nueva democracia interna. Tenemos una visión positiva de la democracia y sabemos que si consultamos a la ciudadanía, el PRI accede a mayores oportunidades.

La democracia interna es para ganar: ganar respeto, credibilidad y confianza. Con ello, ganar elecciones.

EL MOMENTO DE LA SUCESIÓN ERA
TRAUMÁTICO

Siempre será más cómodo esperar una decisión. Correr a apoyar al candidato ganador. Hoy eso no basta. Precisa trabajar para ganar. Por ello hay que escoger, definir y decidir.

La construcción de una nueva democracia interior implica muchas dificultades. Advirtamos los riesgos. Las transiciones democráticas siempre son riesgosas. La mexicana lo ha sido, y a pesar de todo aquí está México, con una apertura y una normalidad democráticas dignas. Debemos sentirnos orgullosos.

El PRI está obligado a dar el siguiente paso. Volver a cambiar una vez más para responder a su tiempo con madurez y responsabilidad.

El PRI vive hoy un cambio que transforma el Sistema Político Mexicano. Hoy puede tomar una decisión que altere una tradición de varias décadas.

Vamos a hablar con la verdad para no equivocarnos. Por años, la definición de la sucesión presidencial pasaba sin lugar a dudas por la opinión del Presidente de la República. Para ser presidente de México, tenía que mediar la voluntad del antecesor en mayor o menor medida.

En la sucesión presidencial, el presidente en turno, jugaba un papel de gran relevancia que influía y definía el perfil del sucesor.

Está escrito y descrito. Es una verdad sabida, estudiada y reconocida. La sucesión se definía a través de la influencia que se tenía en el primer circulo del poder presidencial.

En nuestro sistema político, la sucesión presidencial se convirtió, en un momento traumático y de conflicto. También en el momento de mayor simbiosis y estrecha confianza y vinculación entre el presidente de la República y el presidente del Partido.

LA DECISIÓN PASABA POR LA VOLUNTAD
PRESIDENCIAL

Hoy lo digo en esta sesión, con claridad absoluta, sin mentiras y sin dobleces: la decisión del PRI pasaba por la voluntad presidencial.

Algunos académicos definieron a esta cualidad de elegir al sucesor, como una facultad metaconstitucional del Presidente de la República. En torno a este proceso se creó la figura del <<tapado>> y todo un ritual sexenal que no es moderno, que no es democrático y del que México deberá prescindir para avanzar hacia una democracia real y consolidada.

Lo digo con claridad: El Presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, ha roto con esa tradición y con ello refrenda su vocación democrática.

No será él quien elija a su Sucesor. No pasará por Los Pinos el nombre del hombre o la mujer que será candidato del PRI a la presidencia de la República.

No espero, como presidente del Partido, el telefonazo con el nombre de alguien.

Espero tener, con el apoyo de todos los priistas, la capacidad de conducir un proceso complejo, de transición democrática interna y que el propio partido tenga la madurez, estatura y responsabilidad necesarias para decidir quién es el mejor hombre para ser candidato del PRI a la Presidencia de la República.

En el PRI se habían dado cambios muy importantes, pero nunca se había tocado este tema; esta parte del sistema político. Era inevitable llegar a él en algún momento. Algún día los priistas teníamos que discutir y cambiar este procedimiento.

Cuando Daniel Cosío Villegas escribió su ensayo sobre el sistema político mexicano, lo explicaba a partir de dos elementos: Partido Revolucionario Institucional y Presidencia de la República.

Eso es historia. Empero, México cambió; cambió mucho. Somos un país realmente distinto. Hoy, ni nuestro sistema político ni nuestra organización, se pueden explicar con sólo aquellos dos elementos. Eso es historia. El México de fin de siglo. El México moderno y democrático al que abrimos la puerta, es más amplio y complejo.

Hoy vivimos en un país plural. El México que doblará los tres nueves, para redondear los ceros del año 2000. Es un país democrático con competencia política, y libertad de expresión. Con medios de comunicación democráticos, decenas de organizaciones no gubernamentales, manifestaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y formas de organización ciudadana, que hablan de una diversidad a la que no estábamos acostumbrados.

Hoy ni siquiera los partidos políticos con registro, por sí solos, agotan el retrato de la pluralidad de intereses y formas de pensar de nuestro país.

El ciudadano tomó el poder, exigió el voto, se organizó y demanda organizaciones que le permitan participar, discutir y dialogar. Es otra política.

La democracia lo abarcó todo: la sociedad, los gobiernos, las instituciones y los partidos. ¿Queríamos democracia? Pues bienvenida la democracia al Partido Revolucionario Instituciona1.

INICIEMOS LA CUARTA ETAPA DEL PARTIDO

En esta sesión, señoras y señores consejeros, puede tomarse una gran decisión, darse una definición histórica, iniciarse una etapa de cambio democrático que signifique en los hechos, el inicio de la cuarta etapa del Partido Revolucionario Institucional.

Como ustedes saben, esta sesión tiene como objetivo fundamenta1 cumplir con lo establecido en el articulo 147 de nuestros Estatutos, para escoger el procedimiento destinado a elegir a nuestro candidato a la Presidencia de la República.

A través del voto secreto depositado en urnas transparentes y a la vista de todos, ustedes procederán a elegir una de las cuatro opciones establecidas en nuestra normatividad interna: el Consejo Político Nacional; la convención de consejeros políticos; la convención de delegados o la consulta directa.

No hay línea o instrucción alguna. Cada uno de ustedes es responsable del sentido de su voto. Así, será corresponsable de la decisión que tomara nuestro partido en este tema trascendental.

Tomamos la decisión de que el voto fuera secreto para que nadie se viera intimidado, ni cuestionado al emitirlo. La decisión es intima y secreta; cada quien asume su parte en este compromiso con la democracia y con la historia.

Hemos platicado mucho sobre este tema; como ustedes saben, llevamos a cabo una intensa gira de trabajo por todo el país. Visitamos al priismo de todo México. Quiero agradecer a Dulce María Sauri Riancho su apoyo. Es una gran militante que durante esta intensa gira de trabajo ha probado, una vez más, su gran capacidad y talento político.

A lo largo de las sesiones de los consejos políticos locales, se dijo de todo, se habló con libertad y se opinó sin ninguna 1imitante.

A los sectores y las organizaciones del Partido; al movimiento territorial; a los legisladores federales y locales; a los gobernadores; a los presidentes municipales; a los integrantes de los consejos políticos locales y del Consejo Político Nacional; a los comités directivos estatales y municipales y a mis compañeros del Comité Ejecutivo Nacional, quiero agradecer su interés y participación.

A todos, mi respeto, reconocimiento y gratitud. Hay un priismo vivo, orgulloso y dispuesto a trabajar por su Partido.

LOS PRIISTAS SE HAN EXPRESADO

Los priistas tienen ganas de hablar, participar y ser tomados en cuenta. Varios estados no habían sido visitados por un integrante de la dirigencia en los últimos años. Me encontré priistas derrotados en elecciones locales, a quienes nadie atendió, escuchó y apoyó. Hemos pulsado al priismo, saludado a los consejeros estatales. Atendimos a la prensa local en todos los eventos que tuvimos. La gira fue positiva.

Algunos, por fortuna muy pocos, criticaron la falta de línea y orientación. Otros, también muy pocos, nos aconsejaron que tuviéramos algún tipo de control. Que sembráramos la propuesta, como si estuviéramos simulando un proceso para después dar una línea. ¿Cómo íbamos a hablar de democracia practicando fórmulas o procedimientos a antidemocráticos?

Una propuesta sí existió en toda la gira: fue apertura y democracia.

No fuimos a simular. Fuimos a escuchar.

Además, se recibieron cientos de documentos y propuestas en el CEN del PRI, por correo, vía Internet, o a través de entregas personales presentadas a los sectores y a las organizaciones del partido.

Debo decir; cómo primera conclusión, que el priismo insistió mucho en que sea cual sea el procedimiento que se escoja para definir al candidato a la Presidencia de la República, se mantenga por encima de todo la unidad del Partido.

En todos los Estados exigieron que la dirigencia actúe con firmeza para mantener la unidad, el cumplimiento de los Estatutos y el respeto a las decisiones de todos.

Hago de su conocimiento que las opiniones de la militancia respecto al procedimiento son las siguientes: 13% se pronunció por la convención de delegados; 17% por la convención de consejeros políticos, y 70% por la consulta directa.

Por ello, asumimos una posición respecto al proceso interno de selección de candidato a la Presidencia de la República que debe seguir nuestro Partido. Hemos evaluado los costos, las demandas, riesgos y decidimos tomar una posición clara.

No vamos a simular una propuesta en voz de ningún consejero. Nosotros traemos una propuesta respetuosa. Insisto: no es línea. Es una propuesta que hemos trabajado con el Comité Ejecutivo Nacional y creemos que resiste un análisis, es objetiva, permite fortalecer al Partido y privilegia la igualdad de oportunidades.

LA PROPUESTA

Proponemos que el candidato del PRI a la Presidencia de la República sea producto de una consulta abierta, democrática, a través del voto directo y secreto de los militantes, de los simpatizantes y de los ciudadanos con interés en el Partido Revolucionario Institucional.

Proponemos que el Consejo Político Nacional resuelva que la postulación de su candidato a la Presidencia de la República, se desarrolle a través del procedimiento de consulta directa, establecido en el articulo 147, inciso d, de los Estatutos de nuestro Partido.

Si el presidente de la República no decide por su convicción democrática y por su deseo de acotar con la ley y con la democracia el presidencialismo, entonces ¿quién debe decidir?, ¿un pequeño grupo?, ¿quiénes conformarían ese grupo?, ¿con qué criterio los escogemos y les damos tal influencia y responsabilidad?

Entre uno y unos pocos, la decisión debe ser de todos.

La solución para tomar esta decisión, debe ser aquella que permita, de manera clara e inobjetable, la mayor participación posible del pueblo y la fórmula es simplemente la democracia.

Los priistas pidieron que votará la ciudadanía, que votara toda la gente, que se sumara más gente al Partido, y que participen el mayor número posible de personas con interés en el Partido Revolucionario Institucional.

La gente pide una consulta directa a los ciudadanos. Nos parece que es absolutamente legítimo y viable que este Partido organice una consulta directa que incorpore a todos los ciudadanos.

Hacerlo constituye un paso adelante, un avance y una aportación para el Partido y para el sistema de partidos en que nos desenvolvemos.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en el artículo 41 los fines de los partidos políticos, y el primero que señala es el de que los partidos políticos tienen como fin <<promover la participación del pueblo en la vida democrática.>>

Nuestra Declaración de Principios ordena seguir encabezando las demandas de una sociedad cada vez más abierta, participativa y plural. Nuestra ruta ha sido trazada por el avance de la sociedad. Es nuestra obligación propiciar y acatar su voluntad democrática; en consecuencia, impulsar y profundizar nuestra propia democratización.

Nuestro Programa de Acción señala que debemos ampliar y mejorar nuestra interrelación con la sociedad, promoviendo una vinculación plenamente democrática. Por ello debemos cambiar y desarrollar nuevas formas de organización y mejores sistemas internos para la postulación de candidatos.

Nuestros Estatutos, en el artículo 8 establecen como uno de los fines fundamentales del partido, la obligación de impulsar el perfeccionamiento del Sistema Político Mexicano a través del ejercicio democrático. Atendiendo a estos fines superiores del Partido, solicito a este Consejo Político Nacional, que emprendamos una consulta directa a los ciudadanos, y que en ejercicio de las facultades establecidas en el artículo 78 fracciones II y III, acuerde que podrán votar en nuestra consulta, los militantes, los simpatizantes y todos los ciudadanos con credencial para votar con fotografía; con su participación, demostrarán interés en el Partido Revolucionario institucional.

LA INSTRUMENTACIÓN DE LA PROPUESTA

Los Estatutos del Partido facultan al Consejo Político Nacional a emitir los instrumentos normativos que sean necesarios, así como a dictar las resoluciones que se requieran, para el cumplimiento de los objetivos metas y propósitos de sus documentos básicos.

Entre un procedimiento excluyente y otro incluyente, que nos vincule democráticamente a nuestra sociedad plural y cambiante como lo ordenan la Constitución, nuestros documentos básicos, así como el claro e indubitable mandato recibido en la consulta que para el efecto hemos llevado a cabo, este Consejo Político Nacional tiene facultades para resolver a favor del valor jurídico y político superior: la consulta directa a militantes, simpatizantes y ciudadanos interesado en participar en él.

Es perfectamente posible. Lo hemos hecho a nivel local, una decena de veces en los últimos años, con buenos resultados.

El objetivo de nuestro sistema de partidos es ampliar y mejorar la democracia.

La meta es alcanzar más y mejor democracia en todos los ámbitos de la vida nacional.

Vamos a organizar una consulta más libre, más democrática y más incluyente.

Con este ejercicio, vamos a sumar más gente al Partido; a preguntarle a todos los ciudadanos que comparten nuestros principios, anhelos y programas.

Que nos digan quién es el mejor candidato, quién es el que puede ganar con mayor claridad, quién se merece los colores de nuestro Partido para buscar la Presidencia de la República. Queremos un candidato producto de la voluntad de las bases, no producto de la decisión copular, ni de la decisión presidencial.

Queremos democracia en el PRI, queremos inaugurar una nueva etapa de apertura y democracia en el Partido Revolucionario 1nstituciona1.

Si la iniciativa del CEN merece su aprobación, sorneteremos a su consideración que este Consejo Político Nacional, conozca hoy mismo, un Acuerdo General para la postulación del candidato a la Presidencia de la República para el período 20002006, que contendrá las reglas básicas a partir de las cuales ordenaríamos todo el procedimiento.

Democracia interna, a través de la consulta directa: ese es el reclamo histórico del priismo. Hoy, de la teoría y del discurso, podemos pasar a la práctica.

EL DISTRITO FEDERAL

Además, proponemos que se avance de la misma manera en el Distrito Federal, donde el PRI tiene el reto y el compromiso, este mismo año, de postular al mejor candidato para recuperar su gobierno.

En este orden de ideas, quiero anunciar que haré todo lo que esté a mi alcance, para que la selección del candidato del PRI a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, sea también producto de una consulta directa.

Habrá democracia en el PRI nacional, habrá reglas claras y habrá juego limpio. En la capita1 de la República, también habrá democracia, reglas claras y juego Limpio.

Serán los priistas del Distrito Federal, los que definan a su candidato; los que le darán la fuerza, el impulso y el apoyo para ganar con claridad en el año 2000. El Distrito Federal será el símbolo para la recuperación del priismo. La capital de la República, la sede de los poderes federales, será una vez más del PRl, porque el PRI asumirá la selección de su candidato, con la misma visión democrática que emprenderemos en la selección del candidato a la Presidencia de la República.

Haremos en el Distrito Federal un trabajo político muy profundo y comprometido. Movilizaremos a nuestras bases, retomaremos las causas verdaderas de la ciudadanía y reestructuraremos nuestros comités secciónales y distritales.

La selección del candidato en el Distrito Federal, debe ser incluyente y abierta. Debe participar el mayor número de militantes. En mi opinión, en el Distrito Federal, no se aplican los llamados candados, porque en estricto sentido, los Estatutos Imponen restricciones exclusivamente para los gobernadores, y el PRI ha insistido en que la naturaleza jurídica de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal es distinta.

Me comprometo personalmente a dar la batalla, a hacer del proceso interno de selección de candidato en el Distrito Federal un proceso ejemplar de democracia, de objetividad y de respeto a los participantes.

Cuidaré que se respeten las reglas en el Distrito Federal, y será con la democracia como lograremos tener nuevamente a un gobierno priista en la capital de la República.

Si lo acepta el Consejo Político del Distrito Federal, habrá consulta directa, porque es un reclamo de los priistas de la ciudad, porque no nos vamos a equivocar en el 2000 en escoger al mejor candidato, hombre o mujer, que permita recuperar la ciudad de México, generar un proyecto democrático de ciudad y responder eficaz y oportunamente a la ciudadanía.

La propuesta la haremos pronto. Los capitalinos tendremos un candidato fuerte para el Distrito Federal. Propongo que la selección interna del candidato a la Jefatura de Gobierno, se desarrolle al mismo tiempo que la selección del candidato a la Presidencia de la República.

El PRI ganará en el Distrito Federal. Actuaremos de manera democrática y la ciudadanía contrastará, sabrá brindar el apoyo, regresará a su partido y colocará al PRI en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

En la ciudad de México también, candidato fuerte y Partido unido. Ese será un tema que discutiremos después, con mayor amplitud.

POR LA CONSULTA DIRECTA

Por lo pronto, quiero que quede claro: para la selección del candidato del PRI a la Presidencia de la República, nosotros les pedimos su voto a favor de la consulta directa.

Confiamos en su voto. Dulce María y yo nos pronunciamos por la propuesta de consulta directa, que ocupa el cuarto cajón en la boleta que tendrán en sus manos.

Les pedimos que al votar por esta opción, aprueben el Acuerdo, y la modalidad que establece que podrán participar todos los ciudadanos con credencial para votar con fotografía.

Estos son los nuevos tiempos de México. Los tiempos de la democracia y de la apertura. Con su voto, hoy nace un nuevo PRI. Un PRI que le apuesta a la democracia y a la voluntad ciudadana.

Si aprobamos la consulta directa estaremos inaugurando un nuevo PRI, el PRI de la cuarta etapa, el PRI de una mayor democracia interna, el PRI que emprende con madurez y responsabilidad su transición democrática interna, el PRI que impulsó el gobierno democrático de Ernesto Zedillo Ponce de León.

Razonablemente no debe haber fractura, cuando la voluntad popular es consultada en un proceso equitativo y justo.

SU VOTO CUENTA

El Partido Revolucionario Institucional correrá todos los riesgos de la democracia, porque quiere todas las virtudes y las bondades de la democracia.

En el Estado de Morelos, en la sesión del Consejo Político Estatal, unos compañeros levantaron una manta que decía: <<Un presidente para todos, un proceso de todos.>> Eso es lo que vamos a tener.

EL PRI está avanzando, evoluciona y responde a su tiempo. Que su voto, responsable y razonado, permita construir un partido abierto, democrático que ganará la elección en el año 2000, pero que también sabrá ganar el futuro.

Hoy este Consejo Político Nacional dará la línea, y la línea será: candidato fuerte y Partido unido.

Contamos con su voto, porque hoy, su voto cuenta. Contamos con su voto a favor de la consulta directa.

Un voto en el Consejo, a favor de la democracia.
Un voto en el PRI, a favor del cambio.
Un voto a favor de los votos.
Un voto por un México más democrático.

Discurso de José Antonio González Fernández, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional en la apertura de la IX Sesión Extraordinaria de/ Consejo Político Nacional. México D. F., 17 de mayo de 1999.

El resultado de la votación del Consejo Político Nacional en torno a las opciones expresadas por el presidente del Partido fue la siguiente:

307 votos a favor de la consulta directa.
1 voto a favor del procedimiento del Consejo Político.
8 votos a favor del procedimiento de convención de consejeros políticos.
12 votos a favor del procedimiento de convención de delegados.
22 abstenciones.
3 votos nulos.