Breve Historia del PRI
Antecedentes
Bajo el régimen del general Porfirio Díaz (1877-1911), México había logrado
altas tasas de crecimiento económico, pero ello a costa de un inequitativo
reparto de la riqueza y de una creciente dependencia hacia el exterior.
La ausencia de espacios para la participación política, la injusticia social
para con los trabajadores del campo y la ciudad, así como la concentración de la
tierra en manos de unos cuantos hacendados, serían el caldo de cultivo para la
reacción que transformó al país.
La Revolución mexicana de 1910 constituyó un movimiento armado que trastocó el
orden de cosas existente para dar paso a un nuevo régimen, con la promulgación
de la Constitución de 1917, primera en el mundo en incorporar reivindicaciones
agrarias y sociales.
México tenía entonces que diseñar las instituciones que le dieran sustento;
transitar paso a paso, sobre vías propias y adecuadas a las condiciones
imperantes en ese momento.
Fundación del PNR (1929-1938)
Se presenta a la totalidad de la familia mexicana, la oportunidad, quizás
única en muchos años, de hacer un decidido, firme y definitivo intento para
pasar de la categoría de pueblo y de gobierno de caudillos, a la más alta, más
respetada, más productiva, más pacífica y más civilizada de pueblo de
instituciones y de leyes.
Presidente Plutarco Elías Calles.
Informe de Gobierno al Congreso de la Unión.
1o. de septiembre de 1928.
El Partido Nacional Revolucionario ( PNR ) surge en 1929 como un partido de
corrientes, de fuerzas políticas distintas pero afines, provenientes del
movimiento de 1910.
El PNR sería, en consecuencia, la institución más poderosa para la competencia
política, y el lugar adecuado para diseñar los primeros acuerdos y prácticas en
la lucha por el poder público; así pudo auspiciar relevos de gobierno por medio
de elecciones y en condiciones de estabilidad social
Concebido como un partido de masas y tutelar de los derechos de los
trabajadores, ante el creciente ascenso de las movilizaciones populares que
reclamaban una mayor participación en los asuntos del Estado y una más
equitativa distribución de la riqueza, se crea en 1936 la Confederación de
Trabajadores de México ( CTM ) y dos años después, la Confede ración Nacional
Campesina ( CNC ). Más adelante, en 1943, se constituiría la Confederación
Nacional de Organizaciones Populares ( CNOP ), con lo que el partido
configuraría una estructura representativa de los sectores obrero, campesino y
popular.
PRM
(1938-1946
Es preciso rectificar(…) para tranquilidad de nuestras masas y para
fortalecimiento de nuestra vida política, haciendo que el PNR se transforme en
un partido de trabajadores en que el derecho y la opinión de las mayorías sean
la forma fundamental de su propósito, y el bienestar general y el
engrandecimiento de la patria la liga que los una al poder público, haciendo de
éste una prolongación de las determinaciones de la colectividad organizada.
Manifiesto del Presidente Cárdenas sobre la transformación del PNR
en el Partido de la Revolución Mexicana ( PRM ).
18 de diciembre de 1937.
De manera incipiente surgió el sistema de partidos. Junto al Partido de la
Revolución Mexicana –en que se transformó el PNR en 1938– y la presencia
absoluta que mantenía en el escenario político nacional, a partir de 1939
comenzaron a surgir una serie de partidos con ideologías y principios opuestos a
los postulados de la Revolución.
En esa época crecían y se multiplicaban en la tierra los regímenes comunistas y
de fascistas, los nazis provocaban la Segunda Guerra Mundial.
Con un gobierno cohesionado y fuerte, el progreso que se alcanzó durante esos
años permitió contar con servicios cada vez más extendidos en materia sanitaria
y de asistencia social; se pasó del latifundio, a la comunidad ejidal y a la
pequeña propiedad agrícola y se construyó una amplia red de carreteras; se creó
la organización sindical y se garantizó el reconocimiento de los derechos
obreros, un estatus jurídico para los empleados y la institución de pensiones
civiles de retiro; se pasó de la empresa capitalista de transportes, a la
cooperativa de trabajadores; del desvalimiento de las clases trabajadoras, al
seguro social; de la explotación de las riquezas por intereses extranjeros, a la
incorporación de esas riquezas al patrimonio nacional; del crédito usurero e
insuficiente a los bancos agrícolas y ejidal; del ejército reclutado a la
fuerza, pasando por el soldado revolucionario, al servicio militar por
conscripción; y a la creación de centros escolares cada vez más numerosos y
mejor equipados.
PRI (1946)
Solamente iniciando un retorno a la época heroica e idealista de la revolución,
en el sentido de sobreponer los intereses colectivos a los mezquinos intereses
individuales, podremos afrontar las crisis políticas y de cualquiera otra índole
que traten de provocar los eternos enemigos del proceso…
Discurso del licenciado Antonio Villalobos
al iniciarse la Segunda Convención Nacional del PRM.
18 de enero de 1946.
La estabilidad lograda hasta entonces iba de la mano con el predominio del PRI
(que sustituyó al PRM en 1946), sometido a fuertes presiones y exigencias para
la preservación y conquista de los espacios de poder público. Además, el PRI
enfrentaba el cambio generacional obligado por el envejecimiento de los
militantes formados en la lucha revolucionaria, para abrir el paso al poder a
civiles con educación universitaria.
Con el PRI en el gobierno y su compromiso con el destino democrático del país,
fue posible superar las tentaciones hacia los autoritarismos de izquierda y de
derecha que aparecieron en el entorno de la Segunda Guerra Mundial y,
posteriormente, de la Guerra Fría.
México se ponía al día con las tendencias en la participación democrática del
mundo; en 1947 al reconocer el voto de la mujer en las elecciones municipales y
en 1953 el derecho de votar y ser votada en cualquier elección.
Un nuevo paso hacia delante hacía necesario llevar la pluralidad de partidos a
su expresión política en la conformación del gobierno; el trayecto se inició en
1963 con los diputados de partido, a fin de asegurar que fuerzas políticas
prioritarias accedieran al Congreso y con ello se fortalecieran, enriqueciendo
la vida política del país. Nuevamente el PRI vislumbró ese sendero y fue quien
lo llevó a la práctica.
El balance no puede omitir la emergencia de movimientos de inconformidad social
suscitados a fines de los años cincuenta y durante la década de los sesenta, que
mostraron las limitaciones del sistema político así como las contradicciones del
esquema de desarrollo del país, con alto crecimiento económico y expansión de
los servicios en un marco de estabilidad política y de precios, pero que no
resultaban suficientes para una población que crecía a ritmo acelerado y estaba
más alerta de sus derechos. Todo ello mostraba que el régimen político requería
reformarse para mejorar su desempeño. Hacia ese punto se orientarían las
transformaciones que el PRI alentaría.
El sistema de partidos y la afirmación de la pluralidad política tienen su
impulso definitivo con la reforma electoral de 1977. A partir de entonces se
encauza la resistencia política por la legalidad y los partidos son reconocidos
en la Constitución como entidades de interés público.
La iniciativa priísta tuvo lugar con una oposición que parecía diluirse cuando
en 1976 el candidato postulado por el partido no enfrentó adversario alguno para
la elección presidencial, con serio riesgo para su legitimidad.
La propuesta fue aprobada cuando el viraje hacia las dictaduras de derecha se
encontraban en pleno auge en el sur del continente, con sus dramáticos saldos de
represión y violación de los derechos humanos. En un marco que llamaba al
autoritarismo en Latinoamérica, México abrazaba la democracia.
El PRI conciliaba voluntades diversas en el trayecto hacia una democracia plural
y competitiva, a través de grandes transformaciones en el sistema electoral;
fundamentalmente, en torno a las normas para la organización de las votaciones,
las características de la institución encargada de ello, el sistema para la
calificación de los comicios y la regulación de los partidos como entidades de
interés público, con una vida institucional fortalecida legalmente.
Frente a la crisis electoral de 1988, en la que actuaban fracciones desprendidas
del partido, el PRI supo entender nuevamente la necesidad de ajustes. En 1989 se
inició un ciclo positivo de reformas electorales hacia la competencia política
que culminaron en 1996; este ciclo implicó la creación de instituciones y
procedimientos que profesionalizaron y otorgaron autonomía a la organización de
los comicios, con un cuerpo jurisdiccional para la calificación electoral, y
lograron construir bases de equidad entre los partidos políticos en la
competencia por el poder público.
En efecto, el PRI logró una permanencia como partido en el gobierno que continuó
más allá de lo alcanzado por otros partidos en regímenes democráticos, pero el
balance de su gestión es también único si se ubica en el punto de partida de una
democracia incipiente, con antecedentes de inestabilidad y fracturas, cercana
todavía a los enfrentamientos propios del caudillismo de la etapa revolucionaria
y con gran influencia o dependiente de quienes tenían mando de fuerzas armadas.
El punto de partida fue difícil; no menos fue el camino subsecuente, surcado por
amenazas y riesgos de distintas fracturas. Con el PRI en el poder, el país
registró un comportamiento en línea ascendente hacia la democracia; los
desaciertos y equívocos de quienes ejercieron responsabilidades públicas han
estado sujetos a revisión en los términos de las leyes y han respondido por
ello.
Como partido, el PRI luchó por una mejor vida democrática a través de las
normas. Así se vivió un proceso de nuevos equilibrios generados por una
pluralidad cada vez más firme y amplia; ello condujo a formar los rasgos
autoritarios en el régimen político.
La crítica más importante al PRI tal vez no sea sobre el balance de sus
realizaciones, sino respecto del ritmo de las transformaciones que impulsó; es
evidente que hubiera sido deseable un trayecto más corto en los cambios
practicados.
El PRI y sus predecesores son organizaciones políticas que conjuntaron más de 70
años en ejercicio del poder público; constituyen, en ese sentido, el actor
principal de la hazaña democrática de México, incluso cuando otros flaqueaban o
cuando, por el cálculo de ganancias parciales e inmediatas, negaron su
contribución a las reformas democráticas de México.
El PRI en la alternancia
La democracia no tiene fecha de nacimiento entre nosotros. Ha sido y es un
proceso largo y trabajoso.
El PRI ha acreditado en los hechos y décadas su compromiso por la
democratización en la competencia por el ejercicio del poder público. Al
hacerlo, fue democratizándose el propio ejercicio del poder y se vencían las
tendencias al autoritarismo. En el mundo actual la exigencia de la democracia es
la llave de la cooperación internacional.
La alternancia del 2000 ocurrió sin necesidad de acuerdos especiales para
doblegar resistencias o para habilitar el traslado del poder de un partido a
otro. No fue así porque había régimen democrático y porque el PRI actuó con
responsabilidad democrática. En buena parte por el PRI , la alternancia ocurrió
sin contratiempos, enfrentamientos o rupturas. Aceptamos que en la democracia se
gana o se pierde.
Los hechos de la historia pudieron ser distintos si las decisiones se hubiesen
encaminado por un rumbo diferente al emprendido por el PRI . Lo que se venció y
se dejó a un lado fue el peligro del totalitarismo, de un partido de Estado, de
la exclusión de los gobiernos civiles, de la negación de la pluralidad, la
competencia política y la alternancia. Lo que se dejó atrás fue el riesgo de la
dictadura, de un proceso rumbo al autoritarismo, en vez de hacia la democracia
del régimen político.
En todo ello ha sido fundamental el papel institucional que las fuerzas armadas
de nuestro país han jugado a lo largo del siglo XX y en los inicios del siglo
XXI . Sin su compromiso y lealtad a las instituciones, sin su labor en los
distintos ámbitos de la vida social, el desarrollo político de nuestro país
hubiera sido muy distinto.
Sin duda, los priístas hemos cometido errores, pero el partido optó por la
democracia y cerró las opciones que hubieran significado costos más altos para
todos. Porque ya había democracia, México no tuvo que pasar por una transición,
y eso no es obra de la casualidad; así lo entendió e impulsó el PRI.
El proceso que culminó en un ciclo hacia la democracia plenamente competitiva,
con un sistema plural de partidos, mostró el arribo de un destino diseñado por
la Constitución de 1917 al definir a México como una República representativa,
democrática y federal. En ese sentido, el PRI cumplió con el proyecto de la
Revolución mexicana al comprometerse con el destino democrático que ésta se
había propuesto alcanzar. El Partido Revolucionario Institucional luchará
permanentemente por la preservación del régimen republicano, democrático,
representativo y federal, sustentado en las hazañas históricas liberales
plasmadas en nuestra Carta Magna.